Mientras el mundo mira atento todo lo que ocurre en Brasil con la Copa del Mundo de la FIFA, el arte argentino también juega su propio campeonato en los museos y salas de exposiciones del vecino país, como es el caso de la Casa Daros de Río de Janeiro, sucursal latinoamericana de la famosa institución cultural con sede en la ciudad de Zurich, Suiza.

En lo que fuera un antiguo convento y colegio del siglo XIX hoy reciclado, varios argentinos han exhibido o exhiben sus trabajos en estos días, con una gran afluencia de visitantes, la mayoría de ellos, atraídos por el mundial pero también por el arte y la cultura.
El primero de destacar es el Guillermo Kuitca, quien expuso junto al brasileño Eduardo Berliner en la muestra Pinturas, en ese privilegiado solar decimonónico de la Rua General Severiano 159, en pleno barrio de Botafogo,

Kuitca y Berliner proceden de distintos países y pertenecen a generaciones distintas, pero la obra de ambos está unida por comunes denominadores, como el dibujo, estructura central de sus trabajos respectivos, y también el fenómeno de los medios de comunicación.
Pinturas terminó este fin de semana e incluyó un centenar de obras de ambos artistas, entre pinturas y dibujos que parecen dialogar entre sí.
La curaduría de la muestra estuvo a cargo de Hans-Michael Herzog quien seleccionó trabajos de Kuitca pintados sobre madera y dibujos, mientras que de Berliner optó por óleos sobre tela y dibujos sobre papel con materiales diversos como acuarelas o grafito.
Para el curador, Kuitca y Berliner "tienen mucho en común", aunque procuró que el guión curatorial no mostrara esas semejanzas. El mundo de los sueños y pesadillas, los elementos infantiles, los miedos primarios aparecen en estas obras que hoy el mundo admira.
Casi como continuación de esa muestra, otro argentino que se ve en la Casa Daros de Río es Fabián Marcaccio, algunas de cuyas obras impactan por el gran formato, como Paintant Stories, que mide 100 metros de largo por cuatro metros de alto.
Marcaccio, quien actualmente reside en Nueva York, se caracteriza por el uso de técnicas modernas y excepcionales en su intento de redefinir la pintura ampliando los conceptos de tiempo y de espacio.
La obra que da nombre a la exposición, Paintant Stories, despliega en su inusual extensión un panorama de la existencia contemporánea, con sus problemas y contradicciones. El artista pone en evidencia la condición humana como una red de situaciones interrumpidas o desconectadas, congeladas en un determinado momento.
Y para estar acorde con la fiesta del fútbol, la argentina Nicola Constantino deslumbró a los visitantes a esa sala de exposiciones con su obra Pelota de Fútbol, una original escultura que muestra un balón color piel que muestra en cada poliedro un pezón. Una obra a la medida de Nicola que siempre impacta con su originalidad y talento.
Oscar Smoljan
Director
Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén
En lo que fuera un antiguo convento y colegio del siglo XIX hoy reciclado, varios argentinos han exhibido o exhiben sus trabajos en estos días, con una gran afluencia de visitantes, la mayoría de ellos, atraídos por el mundial pero también por el arte y la cultura.
El primero de destacar es el Guillermo Kuitca, quien expuso junto al brasileño Eduardo Berliner en la muestra Pinturas, en ese privilegiado solar decimonónico de la Rua General Severiano 159, en pleno barrio de Botafogo,
Kuitca y Berliner proceden de distintos países y pertenecen a generaciones distintas, pero la obra de ambos está unida por comunes denominadores, como el dibujo, estructura central de sus trabajos respectivos, y también el fenómeno de los medios de comunicación.
Pinturas terminó este fin de semana e incluyó un centenar de obras de ambos artistas, entre pinturas y dibujos que parecen dialogar entre sí.
La curaduría de la muestra estuvo a cargo de Hans-Michael Herzog quien seleccionó trabajos de Kuitca pintados sobre madera y dibujos, mientras que de Berliner optó por óleos sobre tela y dibujos sobre papel con materiales diversos como acuarelas o grafito.
Para el curador, Kuitca y Berliner "tienen mucho en común", aunque procuró que el guión curatorial no mostrara esas semejanzas. El mundo de los sueños y pesadillas, los elementos infantiles, los miedos primarios aparecen en estas obras que hoy el mundo admira.
Casi como continuación de esa muestra, otro argentino que se ve en la Casa Daros de Río es Fabián Marcaccio, algunas de cuyas obras impactan por el gran formato, como Paintant Stories, que mide 100 metros de largo por cuatro metros de alto.
Marcaccio, quien actualmente reside en Nueva York, se caracteriza por el uso de técnicas modernas y excepcionales en su intento de redefinir la pintura ampliando los conceptos de tiempo y de espacio.
La obra que da nombre a la exposición, Paintant Stories, despliega en su inusual extensión un panorama de la existencia contemporánea, con sus problemas y contradicciones. El artista pone en evidencia la condición humana como una red de situaciones interrumpidas o desconectadas, congeladas en un determinado momento.
Y para estar acorde con la fiesta del fútbol, la argentina Nicola Constantino deslumbró a los visitantes a esa sala de exposiciones con su obra Pelota de Fútbol, una original escultura que muestra un balón color piel que muestra en cada poliedro un pezón. Una obra a la medida de Nicola que siempre impacta con su originalidad y talento.
Oscar Smoljan
Director
Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén
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