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Pintura Gótica Flamenca


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PINTURA GÓTICA FLAMENCA: HANS MEMLING (I)

HANS MEMLING (hacia 1440 Seligenstadt-1494 Brujas)

Hans Memling nació en Selingenstadt, cerca de Frankfurt, Alemania hacia 1440. Se convirtió en ciudadano de Brujas, Flandes, actual Bélgica, en 1465 donde permaneció hasta su muerte en 1491. Entre 1455 y 1460 vivió en Bruselas donde se convirtió en discípulo de Roger Van der Weyden antes de trasladarse a Brujas. Se convertirá en pintor de gran popularidad y sus ingresos serán cuantiosos gracias a su obra. Se casó con Anna de Valkenaere que le dio tres hijos y que falleció en 1487. La mayoría de los clientes de Memling forman parte de la Iglesia, pero también encontramos burgueses y políticos.

Su obra aparece firmada en parte, pero su estilo es tan personal que es fácil la catalogación de sus obras, no así su datación ya que su estilo se mantuvo durante toda su vida, solo apreciándose un ligero alargamiento de las figuras con su madurez. Así sus Vírgenes se van haciendo con el tiempo más etéreas e introspectivas, recibiendo mucho de la manera italiana de representar y añadiendo motivos como los querubines y las guirnaldas que proceden de gustos italianos.

Experto en retratos, éstos también evolucionan de un fondo neutro a una decoración de paisajes. Su estilo es muy gótico, lleno de colorido y luz, y aunque no es un buen pintor de retratos psicológicos su maestría en el dibujo le hace eficaz y al gusto de la época. Gusta de la precisión y los detalles.

Artista enmarcado en la corriente del Gótico Flamenco, recibe influencias, a demás de su maestro Van der Weyden del que adopta un estilo elegante y aristocrático, de autores como Jan Van Eyck, de Dieric Bouts y de Hugo Van der Goes. Estas influencias se ven sobre todo en los detalles. Esta sobreabundancia de influencias ha sido la causa de que Memling no haya sido adecuadamente valorado hasta el siglo XX, a pesar de que en su época fue ampliamente reconocido. Tras su muerte el notario de Brujas lo describió como “El pintor más hábil de la Cristiandad”.

Al final de su vida y gracias a su éxito, cabe pensar que tuviera un nutrido taller y varios colaboradores que completaran sus obras.

Muchas de sus obras llegaron hasta Italia, ya que pintó para los embajadores de los Medici en Brujas, y allí causó buena impresión, influyendo en pintores como Il Perugino.

La Virgen y el niño” (¿?,Collection Rotschild, Paris). Una de las primeras obras de memling que probablemente representa el descanso en la huída a Egipto.
La Presentación en el Templo” (1463, National Gallery of Art, Washington). Las dos jóvenes que aparecen detrás de la Virgen son imágenes de miembros de la familia de los donantes, que muchos expertos creen que fueron realizadas por Roger Van der Weyden, maestro de Memling. Este tema lo encontraremos repetido en obras posteriores y siempre enmarcada en una iglesia gótica.

 
La Virgen y el Niño entronizados con dos ángeles músicos” (1465-1467, Nelson-Atkins Museum of Art, Kansas City). Una de las primeras obras de Memling que ha ido revalorizándose con el tiempo, la influencia de Van der Weyden es clara.

Tríptico de Jan Crabbe” (1467-1470, Museo Civico, Vicenza). Encargado por Jan Crabbe, abad de la abadía de Ter Duinen en Koksijde para celebrar su decimoquinto aniversario como prelado. Las hojas muestran a su madre, Anna y a su hermano Willem con sus patronos. La tabla central representa la crucifixión, y a sus pies aparece el abad en posición orante con sus patronos San Juan Bautista y san Bernardo. Frente a ellos María, María Magdalena y San Juan Evangelista.



La Anunciación” (1467-1470, Groeninge Museum, Bruges). Se trata de unas tablas realizadas en grisalla lo que demuestra que se trata de los reversos de las hojas laterales del tríptico de la Crucifixión encargado por Jan Crabbe que analizamos anteriormente. Las figuras tienen mucho de la influencia de Van der Weyden, y sus rostros muestran color natural a diferencia del carácter escultórico del resto de la pintura.


Tríptico del Juicio Final” (1467.1471, Muzeum Narodowe, Gdansk, Polonia). Se trata de la obra de mayor tamaño y uno de los de más alta calidad plástica que realizó Memling. La representación es simétrica, y aprovecha el fondo continuo para dar unidad a las tres tablas en las que se parte de una equilibrada y placida representación de la recepción de los justos en el cielo en la tabla izquierda a la caótica y dinámica caída de los condenados al Infierno en la hoja derecha. Siendo una de sus primeras obras ya muestra gran maestría. Encargado por Angelo Tani, el jefe de la Banca Médici en Brujas para su capilla privada de la Abadía Fiesole de Florencia. El Tríptico muestra al banquero florentino con su esposa Caterina Tanagli, con la que acababa de casarse. Fue mandado a Italia por mar desde Londres, lugar en el que la pareja se instaló más tarde, cuando el barco que lo transportaba sufrió el ataque de un buque de guerra polaco que actuaba en nombre de la Liga Hanseática que se dedicaba a boicotear el tráfico europeo con Inglaterra, de allí fue trasladado a Gdansk, en Polonia, donde ha permanecido desde entonces. La obra está claramente inspirada en la obra de Van der Weyden, pero Memling dio mayor movilidad a las figuras, que son menos hieráticas y dio protagonismo al Arcángel San Miguel, patrono del donante y a quién se dedicaba la capilla de Fiesole. Memling trata de no acentuar tanto la distancia entre el Cielo y la Tierra, lo divino y lo humano, como hace Van der Weyden; aunque el tamaño de las figuras divinas es mucho mayor que el de las figuras humanas, remarcando así la jerarquización. Las figuras de las tablas laterales forman una guirnalda que enmarca la figura central de Cristo. Aunque Memling no es un experto en el estudio del espacio, si gusta de hacer escorzos y forzar las figuras para su estudio, y en esta obra queda claro, por lo general, y aquí no es excepción, mayor gusto muestra en el estudio de la luz y el color.

La Tabla central muestra en la parte superior a Cristo presidiendo la corte celestial y representado como Juez del Universo. Debajo de Él, el Arcángel San Miguel con alas terminadas en plumas de pavo real porta una enorme balanza y una pica, vestido con coraza militar. La imagen de Cristo es una copia de la que realizó Van der Weyden, al igual que la disposición de los apóstoles, María y San Juan Bautista, lo que nos lleva a pensar que con seguridad conocía el retablo del “Juicio Final” de Van der Weyden del Musée de l'Hôtel Dieu, Beaune, Francia.




Cristo aparecen en Majestad sentado sobre una orla con los colores del Arco Iris, frontalmente, con sus pies descansando en una gran bola de oro, de su cabeza salen el lirio de la misericordia que coincide con la mano que bendice y la espada ardiente de la justicia que coincide con la mano dirigida hacia abajo. Porta el manto de la Pasión y muestra las llagas de su martirio. Toda la escena celestial se encuentra dentro de una gran nube que enlaza con la tabla de la izquierda y de la derecha. Debajo los 4 ángeles que tocan la trompeta que aparecen en el Apocalipsis y sobre las nubes otros cuatro ángeles muestran los instrumentos de la Pasión. Toda la escena central se envuelve en un manto de oscuridad, es la hora del Juicio y el paisaje simula el Valle de Josafat en el que, según los autores Apócrifos como Honorio de Autún y Jaime de la Vorágine, será el lugar donde se produzca.

A la izquierda del Ángel se extiende una llanura verde mientras que los coloridos se hacen más pardos a la derecha que son frutos de la esterilidad. Alrededor de Miguel se abren las tumbas y los muertos resucitan para el juicio.

Hoja izquierda: Recepción de los salvos en el cielo, entre ellos sitúa Memling el retrato de Tommaso Portinari, representante de la Banca Medici en Brujas y uno de los clientes del pintor, pero su rostro es un añadido posterior, probablemente hacia 1781. San Pedro, en mayor tamaño que el resto, recibe a las almas salvas que llegan desnudas y van siendo vestidas por los ángeles, muchos de ellos son retratos de gentes conocidas por el autor. La procesión la encabezan el Papa, cardenales y obispos. Aparecen hombres de color tanto entre los salvos como entre los condenados. El gran pórtico de acceso al cielo envuelve formas góticas y torres románicas, es la Nueva Jerusalén o Jerusalén Celestial. Entre los relieves, el que corona, es la creación de Eva en el Gablete, enlazando el inicio y el fin de la historia de la humanidad. 



Hoja derecha: Muestra mucha más gente entre los condenados que entre los salvos, pero no hay personalización entre ellos, lo que indica que no incluyó aquí a nadie conocido. Los diablos, de piel negruzca y con armas e instrumentos de tortura ardiendo, lanzan y empujan a los condenados al infierno, representada como un gran volcán.
Exterior de las hojas: muestra en grisalla las figuras de la Virgen y el Niño a la izquierda y de San Miguel combatiendo con los demonios a la derecha y en posición orante delante de ellas el donante, Angelo di Jacopo Tani y su esposa, Caterina di Francesco Tanagli, respectivamente, cuyos escudos de armas aparecen en la base de las estatuas en orden inverso.


Retrato de una anciana” (1468-1470, Museum of Fine Arts, Houston, Texas)

Tommaso Portinari y su esposa” (1470, Metropolitan Museum of Art, New York). El trabajo de Memling era especialmente apreciado por la comunidad italiana de Brujas. Tommaso Portinari era el representante de la banca Medici en Brujas, procedía por tanto de Florencia, estaba casado con María Baroncelli el año en que se realizó el retrato, él tenía 38 años y ella a penas 14. Probablemente se tratara de un Tríptico. Portinari también encargó a Hugo Van der Goes la realización del Retablo Portinari que se encuentra en la Galleria Ufizzi de Florencia, lo que indica su amor por el arte Flamenco.


Tríptico de la Adoración de los Reyes” (1470, Museo del Prado, Madrid). Memling debió empezar a trabajar en este Tríptico justo después de terminar las tablas del matrimonio Portinari. Se trata de un encargo del abad Jan Crabbe. La influencia principal que recibió el autor en su realización es de Van der Weyden. El tríptico representa la Natividad, la Adoración de los Magos y la Presentación en el Templo con una composición exacta a la que encontraremos en el “Tríptico Jan Forein” de 1479 que se encuentra en Brujas.


El panel central muestra la Adoración de los Magos, realizada en el exterior del mismo establo que aparece en la hoja izquierda, tiene gran colorido en los mantos, gran luminosidad y ya diferencia a Baltasar representándolo como hombre de color siguiendo la nueva tradición flamenca.




La tabla izquierda muestra la Natividad, con la figura central de María que en adoración observa a su hijo que está tumbado sobre su manto en el suelo. La hoja derecha muestra la Presentación en el Templo ubicándola en una iglesia románica flamenca y con vestimentas de la época de Memling. Ver Tríptico de Jan Forein.

Escenas de la Pasión de Cristo” (1470-1471, Galleria Sabauda, Turín, Italia). Esta obra sigue un estilo característico de Memling, como la que se encuentra en Munich “Adviento y Triunfo de Cristo”, enlaza en un mismo cuadro diferentes escenas, en este caso de la pasión de Cristo. Lo hace dentro del marco arquitectónico de Jerusalén, representada aquí como una ciudad medieval del norte de Europa, rodeada de altas murallas y de estructura circular. El punto de vista es alto, ya que las escenas se distribuyen por toda la ciudad y el campo que la rodea, y narra la Pasión de izquierda a derecha. Hay unidad en la perspectiva, que es lineal, en el espacio y en la luz que parte de la derecha y que ilumina el muro derecho de la ciudad dejando en la penumbra el resto.

Se inicia la narración con la entrada en Jerusalén y termina con la aparición de Cristo en Galilea, pero omite la Ascensión del Señor. Los donantes han sido identificados como Tommaso Portinari, un banquero florentino que vivía en Brujas, y su esposa Maria Baroncelli y aparecen en las esquinas inferiores de la pintura.

En la obra encontramos paralelamente estas escenas de la Pasión de Cristo:
1. Entrada en Jerusalén (lado izquierdo)
2. Cristo expulse a los mercaderes del Templo (lado izquierdo)
3. Judas con los sacerdotes (lado izquierdo) 4. La Última Cena (lado izquierdo) Representa el momento en el que Cristo anuncia quién le traicionará.



5. Oración en el Huerto (lado izquierdo)
6. Arresto de Cristo (lado izquierdo) Judas besa a Cristo y Pedro corta la oreja de Malco. Un pavo real observa la escena, es el símbolo de la Redención y el nacer de nuevo.
7. Negaciones de Pedro (lado izquierdo) El gallo aparece en una ventana en el muro y a su lado dos nichos que contienen las imágenes de Adán y Eva, símbolo de la caída.8. Cristo ante Pilatos (centro) Pilate, entado en un trono interroga a Cristo mientras su esposa toca su hombro y le dice que sea cauto. Un joven sirviente lleva el cuenco de agua con el que luego lavará sus manos. En el portico aparece una escultura del rey Salomón, en contraste con la injusticia cometida por Pilatos.


9. Flagelación (centro)
10. Segundo interrogatorio de Pilatos (lado derecho)
11. Coronación de espinas (centro)
12. Ecce Homo (centro) Pilatos, con su esposa entre las sombras, muestra a Cristo a la multitud que con gestos le condena. 13. Construcción de la Cruz (centro) Mientras se produce la flagelación dos trabajadores construyen la Cruz.



14. Cristo llevando la Cruz a cuestas (lado derecho) Una larga procesión sale por la puerta de la ciudad. San Juan, María y dos santas mujeres acompañan a Cristo, que cae de rodillas y mira al espectador. Le preceden los dos ladrones.
15. Cristo Clavado en la Cruz (lado derecho) Reconocemos a Pilatos y sus acólitos. 16. Crucifixión (en el centro arriba) A la izquierda de la Cruz aparece Longinos, el ciego al que devolvió la vista y a la derecha el centurión converso. Bajo esta escena aparece Herondes y su cortejo bajando la montaña a caballo. Junto a ellos un mono, símbolo del Diablo



17. Descendimiento (lado derecho)
18. Entierro (lado derecho)
19. Cristo en el Limbo (lado derecho)
20. Resurrección (lado derecho)
21. Noli me tangere (lado derecho)
22. Camino de Emaús (lado derecho) 23. Cristo se aparece en el mar de Galilea (Lado derecho)




La Natividad” (1470-1472, Museum für Angewandte Kunst, Cologne). Esta pintura debió pertenecer a un tríptico con las imágenes de los donantes en las hojas laterales, hoy desaparecidas; está muy deteriorado. Las imágenes encajan con el estilo redondeado de Memling en su primera época pareciéndose mucho a la Natividad del retablo del Museo del Prado. La influencia de Van der Weyden es evidente, pero el marco es mucho más naturalista y realista. Para su composición se basó en las visiones de Santa Brígida de Suecia, por ello san José lleva una vela iluminada, aparece una columna que la santa cuenta que vio María durante el parto y que simboliza la flagelación. La escena se enmarca en un cuadro arquitectónico que trasciende el campo de visión de la tabla.


Retrato de Gilles Joye” (1472, Sterling and Francine Clark Art Institute, Williamstown, EEUU). Se trata de uno de los primeros retratos datados y que sirvió para datar el resto en función de la evolución estilística del artista, especialmente a la hora de realizar las manos. En el reverso tiene el nombre del personaje y su escudo de armas aparece en el marco que es el original, se trata de un clérigo y músico que llegó a Brujas a mediados de la década de 1450 y que tenía 47 años cuando se realizó este retrato. La pintura fue encargada durante un periodo de enfermedad con la finalidad de colocarlo en su capilla mortuoria en la Iglesia de san Donato, por ello se descarta que perteneciera a un díptico. El rostro destaca especialmente junto con sus manos en un cuadro en el que dominan los tonos oscuros.


Vírgen y el Niño con San Antonio Abad y donante” (1472, National Gallery of Canada, Ottawa). Es una de las pinturas datadas por Memling y se puede observar en las paredes de la habitación junto al palio.


Joven en oración” (1475, National Gallery, London), se trata de la hoja izquierda de un díptico o tríptico devocional. El joven porta una cruz con perlas que aparece también en otros retratos de Memling, podría tratarse de la cruz de una fraternidad o de un objeto religioso que se puso de moda.


Retrato de anciano” (1470-1475, Staatliche Museen, Berlin), compañero del retrato siguiente no parece que formaran parte de un tríptico devocional ya que las figuras no aparecen orantes.


Retrato de Anciana” (1470-1475, Musée du Louvre, Paris) compañero del retrato anterior. Muestra con sobriedad su maestría como retratista, fijándose más en el rostro que en los detalles del fondo.


Retablo de San Juan” (1474, Memlingmuseum, Sint-Janshospitaal, Brujas). Los dos retablos siguientes muestran el mismo tema: los desposorios místicos de Santa Catalina de Alejandría y están acompañados de las imágenes de los dos Santos Juanes, el Bautista y el Evangelista, que son, Junto con María y el Niño, y santa Bárbara los auténticos protagonistas de este retablo. Es junto con el Juicio Final de Gdansk y la Pasión de Lübeck la tabla más grande pintada por Memling. Concretamente éste fue pintado para el altar mayor de la capilla del Hospicio de San Juan de Brujas. Una inscripción nos informa de la fecha de ejecución y del autor, es la única obra junto con el Tríptico de Jan Foreins que aparece firmada.

El panel central representa la Sacra Conversación, en la que un grupo de santos rodea la imagen de la Virgen y el Niño que a su vez están flanqueados por los dos Juanes. A su alrededor y asomando entre las columnas de la estructura arquitectónica que les cobija, aparecen episodios de la vida y martirio de los dos santos Juanes (San Juan Bautista predicando en el desierto, arresto del Bautista, la exhumación y quema de los restos de San Juan Bautista por Juliano en Apóstata y su cabeza enterrada aparte, San Juan Evangelista en la olla de aceite, bautismo del converso Crato por el Evangelista, embarque a la isla de Patmos), así como en los capiteles de las columnas (anuncio a Zacarías, nacimiento del Bautista, San Juan Evangelista resucita a Drusiana y el Evangelista bebiendo el cáliz envenenado). La disposición de los cuatro santos, dos de pie: san Juan Bautista y San Juan Evangelista, y dos sentadas: Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara, alrededor de la Virgen y el Niño, como formando un tetramorfos es original y novedosa. La Virgen aparece entronizada y coronada, asistida por dos ángeles. Santa catalina aparece con los símbolos de su martirio. La espada y la rueca y recibiendo el anillo de esposa de manos del Niño Cristo que en su otra mano sujeta la manzana símbolo de la caída para la cual Él trae la redención. Santa Bárbara tiene a su lado la alta torre de piedra en cuya ventana asoma la Sagrada Forma en un cilindro de cristal montada sobre una luna creciente. Las dos santas eran protectoras de los enfermos e invocadas ante la adversidad. Al mismo tiempo son imagen de la vida ascética y la vida contemplativa propia de las comunidades monásticas del hospicio. Pero la simbología eucarística no se limita a Santa Bárbara como uno de sus atributos, san Juan Bautista tiene a su lado la representación del Cordero de Dios y San Juan Evangelista porta el cáliz con veneno que él bendijo convirtiéndolo en Sangre de Cristo y que pudo beber sin peligro. María, que lee el libro sagrado y porta sobre sus rodillas al niño simboliza el altar del sacrificio, lo que añade un nuevo toque eucarístico al conjunto. Todo el conjunto se ubica en una construcción arquitectónica que parece la cabecera de una iglesia y que está claramente influenciada por el estilo de Jan Van Eyck, y el autor hace un intento de estudio de espacio y perspectiva que no llega a ser del todo perfecto.


La hoja izquierda muestra la decapitación de San Juan Bautista que parece inspirada en el mismo tema representado por Van der Weyden en su Retablo de San Juan, aunque Memling trata de dar mayor realismo. En ella vemos a los dos apóstoles seguidores del Bautista: San Juan Evangelista y San Andrés, presenciando la ejecución a lo lejos. Junto a esta escena principal aparecen las escenas de San Juan Bautista respondiendo las preguntas de Levitas y sacerdotes, el Bautismo de Cristo y el Agnus Dei, san Juan llevado a prisión y el baile de Salomé.

La hoja derecha muestra a San Juan Evangelista en la Isla de Patmos, lo que también es novedoso ya que despliega en una única escena la narración apocalíptica en su conjunto. Como novedad Memling introduce la imagen de María tal y como aparece en el Apocalipsis. San Juan aparece sentado con el libro en sus rodillas y contempla las visiones que escribió en él mientras que hace el ademán de seguir escribiendo. En la parte superior izquierda la visión del Cielo, con Dios sentado en el trono y el Cordero, rodeado de los ancianos -que con instrumentos entonan el Nuevo Cántico- y del Tetramorfos, todo envuelto en un gran arco iris. Dios sostiene un libro con siete sellos que también sostiene el Cordero entre sus patas. Los cuatro jinetes aparecen sobre pequeñas islas, las estrellas caen y el sol se apaga en la parte superior izquierda y encima y a cada lado los ángeles tocan la trompeta y se inician una serie de catástrofes en la Tierra. En el cielo la imagen de la Virgen acosada por el dragón, y san Miguel matando al dragón a su derecha.


Su realización fue encargada por Jacob de Ceuninc, Antheunis Seghers, Agnes Casembrood, Clara van Hulsen, que fueron personalidades importantes de las órdenes masculina y femenina que atendían el Hospicio y que aparecen representadas en el reverso de las hojas en postura de adoración y acompañados por sus santos patronos: Santiago el Mayor, San Antonio el Grande, santa Inés y santa Clara, todos con sus símbolos

 

PINTURA GÓTICA FLAMENCA: HANS MEMLING (II)

Díptico de Jean de Cellier” (1475, Musée du Louvre, Paris). El díptico fue pintado por orden de Jean de Séller, mercader de especias y hierbas que había quedado viudo poco tiempo antes, por ello el donante es pintado solo en la hoja izquierda del díptico junto a San Juan Bautista. La hoja Izquierda está dedicada a los desposorios místicos de Santa Catalina de Alejandría: en el centro María sentada con Cristo Niño sobre sus rodillas que ofrece a Santa Catalina el aniño de desposada, varias mujeres tocan música y oran a su alrededor. La hoja derecha muestra al donante y su santo patrono y al fondo vemos a San Jorge atacando al león y a San Juan Evangelista en la Isla de Patmos y en el cielo la imagen de la Virgen tal y como aparece narrada en el Apocalipsis y que ya había introducido Memling como novedad en el Tríptico de San Juan.

 
Tríptico Donne” (1475, National Gallery, London). Fue pintado por encargo del noble galés Sir John Donne al que pinta de rodillas a la derecha de la Virgen en la tabla central. Cristo niño, sentado en las rodillas de su madre aparece bendiciéndole. En las hojas aparecen los dos santos patronos del donante, San Juan Bautista y San Juan Evangelista. El conjunto es de gran luminosidad y colorido. El reverso de las hojas muestra a San Cristóbal y a San Antonio Abad pintados en grisalla.

El Panel central muestra a la Virgen entronizada con el niño sobre sus rodillas y los donantes en posición de adoración a los lados. A la izquierda el donante, John Donne, y a la derecha su esposa junto con su hija mayor, Anne. Junto al donante aparece Santa Catalina presentándolo y junto a su esposa aparece santa Bárbara. Por el ventanal del fondo vemos los símbolos de estas dos santas, la rueda de molino propia de Santa Catalina y la Torre propia de Santa Bárbara. Dos ángeles músicos entretienen al niño, uno de ellos le muestra la manzana símbolo de la caída del hombre para cuya redención Él vino al mundo. La Virgen aparece leyendo mientras que el Niño, distraído pasa las hojas del libro. Los donantes llevan los collares propios de la corte Británica, ya que fueron comisionados por Eduardo IV para organizar la boda de su hija Margarita con Carlos el Temerario, duque de Borgoña.

La hoja izquierda muestra a San Juan Bautista portando un cordero, “El Cordero de Dios” realizado con gran realismo.

La hoja derecha muestra a San Juan Evangelista.
Martirio de San Sebastián” (1475, Musées Royaux des Beaux-Arts, Brussels). Sebastián era un joven capitán de la guardia pretoriana que ocultó y ayudó a los cristianos durante la persecución de Diocleciano a finales del siglo III, se negó a abjurar de su fe y fue asaeteado en el Campo de Marte en Roma. Dejado por muerto sobrevivió gracias a los cuidados de una viuda llamada Irene. Cuando volvió de nuevo al palacio imperial para protestar contra el cruel trato dado a los cristianos, fue detenido de nuevo y llevado a la arena del Coliseo donde murió. Memling sitúa la escena sobre una colina que permite ver una ciudad portuaria, tras las rocas aparece el Emperador Diocleciano dando la orden de ajusticiarlo. Sebastián aparece desnudo de cintura para arriba y con un manto a sus pies, a pesar de llevar 5 flechas clavadas no muestra ningún gesto de sufrimiento, con ello Memling parece querer destacar el triunfo de la fe, sin dramatismo. La flecha es el símbolo de la peste, y San Sebastián, que sobrevivió a su martirio se convirtió en el protector de los enfermos de esta enfermedad.

La Virgen Muestra al Varón de dolores” (1475-1479, National Gallery of Victoria, Melbourne). Memling muestra en esta tabla una iconografía original y novedosa que con seguridad formaba parte de un tríptico cuyas hojas eran las dos siguientes obras que analizaremos. Se trata de una combinación de la imagen de la Virgen dolorosa con la iconografía propia de la Trinidad, en la que Dios Padre sostiene a su Hijo Jesucristo y aparecen coronados por el Espíritu Santo. En este caso Dios Padre es sustituido por María y se trata de una obra cuya intención es mover a la meditación y la oración. Alrededor de esta imagen central se distribuyen tanto los instrumentos de la Pasión como escenas de la misma, así encontramos los flagelos, la cruz con el manto púrpura, la caña con la esponja empapada en vinagre, el martillo que clavó a Cristo, los clavos, la columna,... junto con escenas como la de Pedro negando a Cristo ante una sirviente de Caifás, Judas con la cuerda rodeando su cuello, Anás y Caifás, una mano con el flagelo, un puño cerrado, la mano que le abofeteó, Pilatos y Herodes, una mano haciendo un gesto obsceno, la cara de un soldado de perfil, una mano con un mechón de pelo arrancado a Cristo y un pie en el gesto de dar una patada. Existe otro ejemplo mayor de esta obra en la Capilla Real de Granada.


El Arcángel San Miguel” (1475-1479, Wallace Collection, Londres). Parece cierto que se trata del panel derecho de un tríptico del que pudo ser la tabla central la de “María mostrando al Varón de Dolores” de Melbourne y el panel izquierdo la representación del ángel con el ramo de olivo del Louvre.


Ángel con rama de olivo, emblema de la Divina Paz” (1475-1480, Musée du Louvre, Paris). Parece que se trata del panel izquierdo de un tríptico que tendría como tabla central la de “María mostrando al Varón de Dolores” de Melbourne y en el derecho al “Arcángel San Miguel” de Londres. Muestra la elegancia de Memling a la hora de realizar las figuras que van alargándose conforme evoluciona en su estilo.


La Piedad” (1475-1480, Galleria Doria Pamphilj, Rome). Una de las tres versiones de este tema que nos ha llegado de Memling junto con el de Rótterdam y Brujas. No hay vestigio de que fuera un tríptico aunque veremos casos en los que este tema es tratado como díptico para devoción particular, como el Tríptico de Jan Reins. Pero en este caso vemos al donante presente en la escena en la que también aparecen San Juan, María Magdalena, la Virgen y Cristo. Detrás aparece el sepulcro dispuesto para recibir el Cuerpo del Señor, pero no aparecen José de Arimatea y Nicodemo como en otros ejemplos. El conjunto se inspira claramente en la Piedad de van der Weyden que hay en el Museo del Prado de Madrid. Incluso la postura de los dos ladrones que aún se encuentran en la cruz es una copia de una obra de Van der Weyden que nos ha llegado por una copia ya que la original se perdió en un incendio (Museo de Bellas Artes de Estrasburgo). Algunos identifican al donante con Willem Moreel.


Tríptico del descanso en la huída a Egipto” (1475-1480, Musée du Louvre, Paris). Pequeño tríptico pintado para la devoción particular. Fue desmembrado en 1816 y reunido de nuevo en 1974. El panel central muestra el descanso en la huída a Egipto mientras que el panel izquierdo muestra a San Juan Bautista y el derecho a María Magdalena.


Cristo bendiciendo” (1478, Norton Simon Museum of Art, Pasadena), uno de las tablas sobre éste tema realizadas por Memling. Se trata de un retrato frontal del “Salvator Mundi” que era la manera tradicional de representarlo desde el siglo XIV y que tiene un claro precedente en una obra de Jan Van Eyck. Pero Cristo en esta tabla no muestra los atributos de su poder, no muestra las llagas de sus manos ni va coronado, sino que es representado como hombre como si asomara por una ventana y apoyara su mano en el alfeizar. Por esta tipología podemos relacionarlo con el “Salvator Mundi” del Maestro de Flèmalle que hay en Philadelphia. La composición es casi escultórica, la barba y el bigote están pintados con suavidad y cuidado, y su gesto de bendición es equilibrado y sereno. Un estudio detallado nos permite ver varios “arrepentimientos” a la hora de hacer la mano, incluso después de haber pintado la túnica marrón.


El hombre de la flecha” (1478-1480, National Gallery of Art, Washington). Se trata de uno de los retratos autónomos de Memling, ya que no estaba asociado a un díptico devocional. Probablemente represente a un miembro del gremio de arqueros, por la flecha que lleva entre las manos. Si hay una alusión devocional mediante el alfiler que lleva en el sombrero, que es una representación de la Virgen sobre una luna creciente, lo que era propio de los miembros de las fraternidades.


Retrato de un hombre” (1478, Royal Collection, Windsor) es uno de los retratos realizados por Memling que no están asociados a un díptico o tríptico, sino que es autónomo. Tiene un simbolismo difícil de explicar, como el cordón que cuelga del cuello del hombre con dos placas terminadas en una perla. Los dedos del representado se introducen por la abertura del pecho de su camisa. Tiene un gesto sobrio e inexpresivo, como es propio de los retratos de Memling, que no hace un estudio psicológico de sus personajes.


Tríptico de Jan Florein” (1479, Memlingmuseum, Sint-Janshospitaal, Bruges). Tríptico de pequeñas dimensiones que es la reproducción de uno de mayor tamaño que se guarda en el Museo del Prado y que es anterior. Está autentificado por la firma y la fecha que aparecen en el marco que es el original. Es una obra en la que se ve claramente la influencia de Van der Weyden. El tríptico muestra tres escenas del Nacimiento de Cristo: La Natividad, la Adoración de los Magos y la Presentación en el Templo. Distribuye todas las escenas en un marco arquitectónico en el que los arcos y bóvedas juegan el papel de límites. El donante, Jan Florein, aparece en la tabla central a la izquierda y detrás de un muro leyendo, se le conocía también como Van der Rijst y era miembro de la comunidad monástica del Hospicio de San Juan de Brujas, su edad (36 años) aparece marcada en la piedra junto a su cabeza. Detrás de él aparece un joven vestido de la época cuya identificación es desconocida. La tabla izquierda y la central se ubican en el mismo espacio arquitectónico pero en diferentes estancias, pero arcos, bóvedas y columnas están perfectamente ubicadas. La tabla izquierda representa la natividad, y en este caso se observa cómo ha evolucionado Memling, dando mayor naturalismo a las figuras. José ya no aparece como un testigo mudo, sino que está en movimiento y camina hacia el Niño. Los dos pequeños ángeles también están en movimiento. En la tabla derecha representa la Presentación en el Templo, y para ello utiliza un espacio arquitectónico real, La Catedral de San Donaciano en Brujas. A la derecha podemos ver el inicio de la girola. La imagen de la profetisa Ana parece el retrato de alguien conocido para el autor. En el reverso de las hojas aparecen las iniciales del donante y el escudo familiar.

La tabla central muestra a María como eje del conjunto del Tríptico, su mirada baja siguiendo los modelos de Van der Weyden. El niño se vuelve al espectador, haciéndole parte de la escena, mientras que el rey mago besa sus pies. Parte de la túnica de este rey sobrepasa el marco y queda plasmada en él, lo que es una técnica muy usada por Memling, ir más allá de la tabla. Para algunos el hombre que asoma la cabeza en la ventana de la derecha es un autorretrato de Memling, lleva el gorro que vestían los enfermos del Hospicio. Los Reyes magos eran invocados de forma especial en las enfermedades de epilepsia y la muerte súbita, también eran patronos de los peregrinos.


Reverso: Las imágenes del reverso no están en grisalla como es habitual, sino en óleo. Se trata de San Juan Bautista en la hoja izquierda y Santa Verónica en la hoja derecha enmarcados por un arco gótico. Ambos se encuentran en un paisaje rocoso continuo con un río al fondo. Se trata del Jordán, y el autor aprovecha para representar en la lejanía la escena del bautismo de Cristo. En el arco de la izquierda vemos representados a Adán y Eva antes de la caída y a la derecha su expulsión del Paraíso, es la explicación de la necesidad de redención de la humanidad que viene a hacerse vida con la Encarnación de Cristo, motivo principal del Tríptico. La figura del Bautista fue considerada en su época como el autorretrato de Memling, tal y como lo consideró Jacob van Oost el viejo en un grabado que realizó.


Alegoría con la Virgen” (1479-1480, Musée Jacquemart-André, Paris). Se trata de una de las pinturas en las que Memling muestra su gusto por lo alegórico y simbólico. Está muy deteriorada y tiene muchos añadidos, pero la imagen de María surgiendo de la Montaña rocosa y los leones son originales. Una mujer asoma sentada en el interior de la cima de una montaña de amatista (la amatista se asocia a la violeta y es el símbolo de la humildad y de la pureza), lleva un traje de estilo borgoñón y sus manos se juntan en sus rodillas. Su mirada es baja, subrayando su castidad. Debajo de la montaña dos leones con escudos dorados en el cuello montan guardia a la orilla de un río que parte de la montaña y está cuajado de gemas y coral. El río es la representación del Paraíso, al que se llega a través de la fuerza que da la virginidad y la pureza. El fondo de la pintura, con un paisaje urbano, es obra de las restauraciones posteriores.


Matrimonio Místico de Santa Catalina” (1479-1480, Metropolitan Museum of Art, New York)

Virgen y el Niño con ángeles músicos” (1780, Alte Pinakothek, Munich). Se trata de la hoja izquierda de un díptico que en la hoja derecha tiene un retrato del donante con san Jorge.

Retrato de una joven” (1780, Memlingmuseum, Sint-Janshospitaal, Bruges), la joven se identificó con María, la segunda hija de of Willem y Barbara Moreel, aunque no es universalmente aceptada esta identificación, también se la conoce como “La Sibila Pérsica” por la inscripción a los pies de la obra. Se considera el único retrato femenino que realizó para una obra no devocional. Es el rostro de una mujer meditativa, sobria, lo que ha hecho a muchos pensar que se trataba de una mujer entregada a Dios, una monja. El marco es de mármol y lleva impreso una inscripción con la fecha de la obra, y es utilizado por Memling como una continuación de la tabla, haciendo las veces de reposa-manos para la figura de la mujer. El fondo oscuro de la tabla hace resaltar la figura femenina. La mujer lleva al cuello una cruz hecha de perlas que debió ser popular en su época y que Memling hace aparecer en otros retratos realizados por él.

Adviento y triunfo de Cristo” (1480, Alte Pinakothek, Munich), esta tabla estaba destinada a la capilla del gremio de curtidores de la Iglesia de Nuestra Señora de Brujas. Fue donada por Pieter Bultinc y su esposa Katelyne van Ryebeke según aparecía en el marco original que se perdió en el siglo XIX. Esta tabla de dos metros de largo muestra de forma excelsa la historia de la Salvación. El centro es la Adoración de los Magos y a su alrededor se despliegan las escenas de la Anunciación, la Natividad, la Resurrección, Ascensión y Pentecostés. Es una obra para contemplar detenidamente, llena de detalles y colorido.



Tríptico de Adriaan Reins” (1480, Memlingmuseum, Sint-Janshospitaal, Bruges). Se trata del segundo tríptico encargado a Memling por uno de los hermanos del Hospital de San Juan de Brujas, el primero fue el Tríptico Floreins. El donante se ha identificado con Adriaan Reins por las iniciales AR y el santo patrono que lo acompaña, San Adrián. Hay datos que nos informan que éste hombre entró en la orden en 1479. Hay autores que dudan de la autoría de Memling a pesar de estar autografiado debido a que algunas de las figuras no son típicas de su estilo como la Magdalena y san Juan. La hoja izquierda muestra al donante con su santo patrón, San Adrián. La hoja derecha muestra a Santa Bárbara, que era la protectora del Hospital de San Juan.

La hoja central muestra una Piedad que está muy inspirada en los modelos de Van der Weyden, que es el primero en reducir esta escena a los 4 personajes que aparecen en la de Memling: San Juan, María Magdalena, la Virgen y Cristo. La postura del cuerpo del Señor es común a muchos otras obras de maestros flamencos, incluso Hispano-Flamencos. Al fondo aparecen Nicodemo y José de Arimatea preparando el sepulcro, mientras otra figura camina hacia Jerusalén. Resalta sobre los tonos oscuros el rojo que es color de la Pasión. San Juan sostiene delicadamente la cabeza del Maestro mientras le retira la corona de espinas. Memling pinta lágrimas saliendo de los ojos de las tres figuras.


Reverso de las hojas: Muestra las imágenes de Santa Wilgefortis y de Santa María de Egipto enmarcadas por dos arcos propios del Gótico tardío. La Primera era hija del rey de Portugal que deseó permanecer virgen y no contraer matrimonio con un príncipe pagano. Como respuesta a sus plegarias una gran barba apareció en su mentón lo que ahuyentó a su pretendiente, como consecuencia su padre la hizo crucificar. Se convirtió en patrona de aquellos que fallecen de muerte súbita sin el consuelo de los Sacramentos. Santa María de Egipto era una prostituta que se convirtió al cristianismo y marchó al desierto con tres panes como único alimento. Era la santa patrona de las monjas del Hospicio.

La Virgen mostrando al Varón de Dolores” (1480, Capilla Real de Granada, España), es una versión mayor y autografiada de la que se conserva en la National Gallery de Victoria en Melbourne (Australia).


Retrato de hombre en oración” (1480, Mauritshuis, The Hague). Como otros retratos de Memling, fue atribuido durante siglos a Antonello da Messina, pero la atribución cambió a finales del siglo XIX. Por su composición está considerado el mejor retrato realizado por Memling. El rostro del hombre llena toda la pintura en un primerísimo plano, lo que hace del paisaje que le rodea algo meramente anecdótico. El crucifijo adornado con perlas que cuelga de su cuello es común y aparece en otros retratos del Memling. Probablemente se trate de un díptico del que no nos ha llegado la tabla de la izquierda, pero es probable que se tratara de una Virgen con el Niño. En el reverso aparece el escudo de armas que nos informa que el hombre pudo pertenecer a la familia Lespinette

El hombre con la moneda romana” (1480-posterior, Koninklijk Museum voor Schone Kunsten, Antwerp). Junto con el siguiente retrato de Florencia es uno de los que muestra al retratado mirando al espectador, ambos retratos coinciden también en la vestimenta de los hombres, sus sombreros, el corte de pelo, su dignidad. También el fondo y el cielo son parecidos. Muchos han identificado al personaje con Niccolò di Forzore Spinelli, que murió en Lyon, lugar donde fue localizada esta pintura a finales del siglo XIX; otros dicen que se trata de Giovanni de Candida, o Nero Palmieri, en cualquier caso todos coinciden que se trata del retrato de un italiano. En su mano aparece una moneda, un sestercio de época del Emperador Nerón, lo que muchos han identificado con el nombre del personaje según lo cual se llamaría Nero y su apellido iría relacionado con la Palma que aparece en el paisaje, Palmieri. Esta sería una forma común de identificar a los retratados, como en un pictograma. En la parte baja aparecen unas hojas de laurel, que se identifican con Italia, lo que reforzaría estas teorías.

Retrato de hombre joven” (1480’s, Galleria Corsini, Florence). Es uno de los ejemplos de la maestría de Memling a la hora de utilizar la luz para iluminar los gestos y formas del rostro que quiere remarcar. Para remarcar la luminosidad se ayuda de fondos paisajísticos muy luminosos. Es el segundo ejemplo de Memling en el que el retratado mira al espectador.


Retrato de joven” (1480, Gallerie dell'Accademia, Vence), esta pintura fue atribuida a Antonello da Messina durante siglos, pero en 1896 se demostró su atribución a Memling, y ciertamente sigue los modelos de retrato del maestro flamenco.


Virgen con el Niño entronizados” (1480’s, Staatliche Museen, Berlin). Es otra de las Vírgenes entronizadas típicas de Memling, pero en este caso destaca por su sencillez ya que no recarga tanto la decoración del trono. La influencia de Van der Weyden y del Maestro de Flèmalle es evidente de nuevo, aunque el niño parece salir de una obra de Hugo Van der Goes. Pero la composición que remarca la horizontalidad mediante el ambiente arquitectónico es puramente de memling. Al fondo vemos una pequeña iglesia que bien puede ser la Aadía de Selibenstadt, lugar de nacimiento de Memling. Probablemente fuera un tríptico, pero las hojas laterales han desaparecido. 


Varón de Dolores” (1480’s, Palazzo Bianco, Genoa). Es casi seguro que formara parte de un díptico con la Mater Dolorosa de Florencia, nos lo confirma una copia que hay en el Museo de Bellas Artes de Estrasburgo. Su atribución a Memling es tardía, de 1947, pero ahora hay práctica unanimidad en considerarlo de este maestro. La imagen del Cristo se vuelve hacia su derecha para mostrar las llagas de sus manos, lugar en el que originalmente estaría la Tabla de Mater Dolorosa. Memling no subraya tanto el dramatismo como otros autores de su época, lo humaniza y lo suaviza sin ocultar su sufrimiento.

Mater Dolorosa” (1480’s, Galleria degli Uffizi, Florence). No todos los expertos están de acuerdo con su atribución a Memling, muchos lo consideran obra de Durero o de Ojos Van Cleve. Pero la mayoría acepta la autoría de Memling y piensan que pudo formar díptico con el Cristo coronado de Espinas de Génova.


Virgen con el Niño en un jardín de rosas y con ángeles” (1480’s, Museo del Prado, Madrid). Se trata de una tabla de reducido tamaño. A pesar de haber sido despreciada o considerada por muchos como una obra menor, se trata de una de las obras más exquisitas y de mejor calidad del Memling. De nuevo vemos la influencia de van der Weyden en la hermosa composición de la imagen de María. Como es usual en la pintura de Memling, diferencia a los ángeles por el tono de sus albas y de sus alas. Encuadra la escena en un jardín lleno de flores, rosas rojas y lilas blancas que simbolizan pasión y pureza, en las que María aparece como torre fuerte en el centro con su hijo en brazos.


Virgen con el Niño” (¿?, Museo de Arte Antiguo de Lisboa, Portugal)


Ángeles Músicos” (1480’s, Koninklijk Museum voor Schone Kunsten, Antwerp). Retablo en tres tablas que fue realizado para decorar la zona del órgano de una Iglesia de Santa María la Real de Nájera (España). Se trata de una copia del Retablo de Gante pintado por los hermanos Van Eyck. En la escena central aparece Cristo rodeado de ángeles. El alargamiento de las figuras y su estructura horizontal se deben a que iba a situarse en alto y en un espacio alargado. La tabla central muestra a 6 ángeles cantores alrededor de Cristo bendiciendo que muestran el estado más elevado de la música, en sus laterales en los extremos ángeles con instrumentos de cuerda pegados a la tabla central los ángeles con instrumentos de viento.



La tabla central fue realizada para decorar la zona donde se situaba el órgano. Las figuras muestran frontalidad y hieratismo. Cristo en el centro aparece como Soberano del Universo.


La representación de los ángeles músicos es todo un estudio de los gustos y usos musicales del siglo XV.


Cristo bendiciendo” (1481, Museum of Fine Arts, Boston). Se trata de una variación de la obra “Cristo Bendiciendo” que se encuentra en Pasadena del año 1478. Tiene mucha influencia de los Cristos de Van der Weyden y Memling tiende a alargar más las figuras y a hacerlas más místicas, su gusto por el estudio de las manos al igual que en Van der Weyden se acentúa, y trata de embellecerlas alargando los dedos.


Retrato de Willem Moreel y su esposa” (1482, Musées Royaux des Beaux-Arts, Brussels). Memling destacó entre sus contemporáneos como retratista, por lo que grandes familias de Brujas como la familia Moreel le realizaron diversos encargos. Se trata de , Willem Moreel y Barbara van Vlaenderberch. La pareja aparece en actitud orante y con sus rostros enfrentados sobre el mismo fondo de paisaje que se abre en una galería porticada, lo que indica que debieron ser parte de un Tríptico. De esta pareja hablamos en el Tríptico bajo el nombre de su familia que realizó Memling. Se trataba de un hombre importante en la política y el comercio en Brujas. Como originalidad, el reverso de la tabla de la mujer tiene el escudo de armas de su marido y viceversa, lo que es símbolo de vinculación de la pareja.

Díptico de San Juan y la Verónica” (1483, Alte Pinakothek, Munich y National Gallery of Art, Washington). La hoja izquierda del díptico muestra a San Juan Bautista con su atributo: el cordero.

La hoja derecha del díptico muestra a La Verónica con el paño en el que quedó marcada la Santa Faz. Verónica consoló a Cristo durante su camino al Calvario y aquí es representada como una mujer flamenca del siglo XV. Destaca sobre un fondo paisajístico propio de Flandes.



En el reverso de la hoja izquierda aparece la imagen de una calavera, símbolo de fugacidad. 


En el reverso de la hoja derecha aparece un Cáliz de que sale una serpiente y que hace referencia a una leyenda de San Juan Evangelista según la cual fue obligado a beber de un cáliz con veneno, él realizó el signo de bendición y el veneno desapareció milagrosamente del líquido. Es un símbolo de redención.

Tríptico de la familia Moreel” (1484, Groeninge Museum, Bruges), fue diseñado para el altar de la Capilla de San Mauro y San Giles de la Iglesia de San Jaime en Brujas. Memling envuelve el conjunto en un ambiente casi paradisíaco, equilibrado y armónico, como queriendo plasmar la salvación eterna de toda la familia. Es la primera vez que toda una familia es representada y marca el inicio de la pintura de retratos en grupo que se generaliza en Flandes en el siglo XVI y XVII. Un único paisaje enlaza las tres tablas. El tríptico se conserva en su marco original.


El panel central muestra en el centro a san Cristóbal con Cristo Niño sobre sus hombros que acaba de cruzar el río, lleva la vara florecida que es uno de sus atributos. Está flanqueado por san Mauro que sostiene un libro abierto y un báculo; y san Giles que acaricia una cierva y lleva una flecha clavada en su brazo. Entre las rocas que hay al fondo destaca la figura de un ermitaño que aparece en la entrada de una roca y enciende una luz en el río, imagen también atribuida a la leyenda de San Cristóbal. La imagen de San Cristóbal parece estar inspirada en el Longino del cuadro de la Pasión del Maestro de Flemalle que se encontraba en la Iglesia de San Jaime en esa época. San Cristóbal era uno de los santos más populares en esta época, se decía que aquel que lo invocara con fe no moriría ese día sin los auxilios espirituales.


La tabla izquierda muestra el grupo de los hombres en postura orante. El donante, Willem Moreel, señor de Oostcleyhem, que era un prominente político de Brujas, con su protector, San Guillermo de Maleval, y sus cinco hijos. Memling ya había realizado un retrato a esta pareja.

La tabla derecha muestra el grupo de mujeres en postura orante. La mujer del donante, Barbara van Vlaenderberch, con su protectora, Santa Bárbara, y sus trece hijas.


El reverso de las hojas muestra a San Juan Bautista y a San Jorge realizados en grisalla, quizá se trata de los santos patronos de dos de los hijos de la pareja de donantes, Jan y Jaris, ya que el mayor, Willem, tiene el mismo patrono que su padre, y los otros dos hermanos fallecieron con corta edad.



PINTURA GÓTICA FLAMENCA: HANS MEMLING (III)

“Baño de Betsabé” (1485, Staatsgalerie, Stuttgart). Muchos expertos han atribuido esta pintura a Van der Weyden, ya que la figura de la criada que ayuda a Betsabé a salir del baño es totalmente de su estilo. Se trata de una tabla de gran tamaño y nos muestra el desnudo fuera de los cánones habituales, es decir el Juicio Final, el Cielo y el Infierno y Adán y Eva. Memling abre así el camino para la utilización de desnudos de forma más amplia. Narra el relato del II libro de Samuel, capítulo 11, en el que David se asoma a una terraza y observa a Betsabé saliendo del baño. David cometió adulterio y asesinó al esposo de Betsabé, Urías, enviándolo a liderar una batalla en la que encontraría la muerte segura para poder casarse con ella. La escena de la muerte de Urías aparece representada en el muro interior del portal bajo la terraza en la que aparece David, mientras que sobre el muro de dicho edificio vemos los relieves de Moisés y Abraham, representantes de la Le de Dios. Las majestuosas imágenes de las dos mujeres destacan sobre el fondo, que se supedita al primer plano como complemento narrativo y justificador de una escena que podría haber sido tachada de excesivamente erótica. Interesante es comprobar el gusto flamenco por un modelo de mujer que es generalizado entre todos los pintores flamencos del siglo XV y XVI, marcando el vientre y sin destacar demasiado el pecho.


“Tríptico de Viena” (1485, Kunsthistorisches Museum, Viena). Muestra en la tabla central la figura entronizada de María y el Niño con un ángel y un donante de rodillas que resulta ser el Abad Jan Crabbe y que es una figura pintada por otro artista. La imagen de la Virgen es típica de Memling, con mucha influencia de Van der Weyden, su rostro inclinado, suave y melancólico. El niño está en movimiento hacia el Ángel que le da una manzana, símbolo de aceptación de la Pasión, la salvación frente a la caída de Adán y Eva. Al fondo el paisaje de Brujas, y en la parte alta del trono unos querubines sostienen una guirnalda de flores, motivo que el autor repetirá en varias ocasiones. Las Hojas laterales muestran a San Juan Bautista y san Juan Evangelista respectivamente.




En el reverso de las hojas podemos ver a Adán y Eva portando la manzana.


“Tríptico de la Vanidad terrenal y la salvación eterna” (1485, Musée des Beaux-Arts, Strasbourg). Se trata de una obra que por su temática es única en su época. Se trata de un tríptico pintado por ambos lados y separados posteriormente. Es de tamaño reducido y nos muestra la maestría de Memling a la hora de representar temas alegóricos y morales que eran una de sus especialidades. Se trata de una obra con finalidad meditativa, pensado para la devoción particular y destinada a permanecer parcialmente abierta para poder ser contemplada desde todos los ángulos. En la parte frontal aparecen en el centro la figura de una mujer desnuda y en cada hoja lateral la imagen de la muerte y el diablo. En el reverso aparece Cristo en Majestad en el centro y a los lados un escudo de armas y un cráneo con una serie de textos que hacen referencia a los caminos del hombre para llegar a la salvación.






La tabla central muestra la imagen de una mujer desnuda que se contempla en un espejo, se trata de una representación de la vanidad que se generalizará en épocas posteriores. Se trata de un desnudo integral, lo que no es usual en la época, y con una gran carga erótica. La mujer lleva una larga melena sujeta por una diadema que destaca junto con las sandalias que lleva frente al cuerpo desnudo que muestra sin pudor, estamos ante la alegoría de la vanidad y la lujuria. A sus pies hay tres perros, el de la izquierda es un grifo, que se incluye en otros cuadros como símbolo del matrimonio y el amor físico, y a su derecha dos galgos jugando, que también tiene una carga de simbología amorosa. Tras ella un molino, que es símbolo de la Encarnación, en contraposición con el camino pecaminoso que marca el primer plano. El hecho de hacer de esta imagen la central del tríptico es novedosa.
En el panel de la izquierda vemos la imagen de la muerte, en cuyos genitales representa la figura de un sapo, figura simbólicamente demoníaca, y que se corresponden con los genitales de la mujer que aparece en la escena central. La ubicación de este panel a la izquierda es aleatoria, ya que no se sabe a ciencia cierta si se trata del panel izquierdo o derecho, pero por la posición de las banderolas parece lógico que se trate del panel izquierdo. En el panel derecho vemos al diablo simbolizando la condenación, cuyas garras empujan a los condenados dentro de las llamas del infierno que sale de las fauces de un dragón.
Reverso: En el centro Cristo como Salvador del mundo rodeado por cuatro ángeles músicos que visten albas de cuatro colores diferentes y tienen alas de diferentes tipos. Tiene mucho en común con el Cristo del retablo de Nájera que se encuentra en el Museo de Amberes. El panel izquierdo muestra el escudo de armas de la familia boloñesa Loiani, se sabe que este tríptico debió pertenecer a dicha familia. El panel derecho muestra una calavera que es igual a la del San Juan Bautista de Munich. La inscripción que tiene debajo hace referencia a Cristo como Salvador del mundo.



“Cristo en la columna” (1485-1490, Colección Mateu, Barcelona, España). Se trata de una obra que salió a la luz hace relativamente poco tiempo, en una exhibición en Brujas el año 1958, pero la autoría de Memling es indudable ya que entronca con el estilo de obras como el San Jerónimo, Betsabé,... la figura alargada, hierática, sencilla y la pincelada directa son propias de Memling y especialmente de esta época. Cristo aparece de frente y de pie, delante de la columna en la que ha sido flagelado, coronado de espinas y cubierto con la sangre producida por los flagelos. Sus manos están atadas a una cuerda que rodea su cintura. A sus pies, sobre el suelo de baldosas, aparecen los instrumentos utilizados para su tortura, así como su manto. Aunque no se aprecie adecuadamente un gran arco se abre detrás de la figura. Todo el conjunto nos lleva a fijar la mirada en el Señor, el fondo queda completamente en penumbras para facilitar al espectador que fije su mirada en Cristo. Se trata de una representación única y original, ya que no se trata de la representación clásica del Ecce Homo al no llevar la túnica roja y la caña en sus manos, sin embargo si lleva ya la corona de espinas y se cubre con el paño de pureza.





“San Jerónimo” (1485-1490, Öffentliche Kunstsammlung, Basilea, Suiza). Se trata de una obra de gran dimensión y realizado con una técnica exquisita, dando gran monumentalidad a la figura central del santo que al mismo tiempo es sencilla, realista y sin gran carga de dramatismo a pesar del tema. La historia de San Jerónimo adquirió gran importancia en los siglos XIV-XV, de ahí la gran cantidad de representaciones que se hicieron del Santo del siglo V que fue nombrado Doctor de la Iglesia. Se trata de un santo ermitaño que pasó gran parte de su vida en oración en el desierto de Siria y acompañado por un león al que había liberado de una astilla clavada en una de sus garras. Solía hacer penitencia mediante la autoflagelación, en este caso aparece golpeándose el pecho con una piedra. Esta forma de representar al santo es propia de Memling y servirá de referencia a otros autores de su época y sobre todo a los pintores del siglo XVI y XVII. El santo se ha despojado de su manto y su sombrero de cardenal, y viste una sencilla túnica de penitente. Tras de él se abre la cueva en la que vivía y podemos ver recostado al león en su puerta. Un detalle original es el crucifijo, ya que se trata de una representación real del cuerpo de Cristo en la Cruz, pero no lo representa como si se tratara de una visión. Se trata de una de las obras más elegantes del artista. No sabemos si formaba parte de un retablo mayor, pero la representación de San Jerónimo y el león descubierta hace relativamente poco tiempo nos hace pensar que pudo tratarse de la tabla central de un retablo.


“San Jerónimo y el león” (1485-1490, Colección particular). Se trata de una pequeña tabla descubierta y atribuida a Memling en 1945. La atribución no ofrece dudas ya que sigue plenamente su estilo y tiene gran influencia de Van der Weyden en su composición. La escena se abre tras un gran arco y muestra a San Jerónimo sacando la espina de la garra de un león. Puede tratarse de una obra secundaria destinada a un retablo mayor, como el de San Jerónimo de Basilea.


“Retrato de hombre joven” (1485-1490, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid). Muestra el interés de Memling por la representación de las figuras en sus retratos más que en los detalles técnicos como buscar la perfección en la perspectiva. Es por ello que la representación no nos da sensación de tridimensionalidad. Lo que si interesa al autor son otro tipo de detalles, como mostrar correctamente la fisonomía del personaje y los detalles del ropaje. El estudio de las manos es notable, muy generalizado como ocurre con Van der Weyden. En un segundo plano queda el paisaje abierto a la derecha, que no distrae la mirada del espectador. El estilo nos lleva a pensar que se trata de la tabla izquierda de un tríptico y que probablemente en el centro se representara a la Virgen y el Niño como era tradicional en Memling, no es descartable que a la derecha apareciera una figura orante femenina formando así un tríptico devocional al uso.



El reverso de la pintura nos muestra un exquisito bodegón, se trata de un jarrón de estilo italiano y con el símbolo de Cristo, lleno de flores y sobre un tapete con decoración geométrica y floral. Los lirios, azucenas y aguileñas que porta el jarrón son el símbolo de la pureza de María, su sufrimiento y el nacimiento y Pasión de Cristo, lo que refuerza la idea de que se trate de la tabla lateral de un tríptico devocional.

“Alegoría del verdadero amor” (1485-1490, Metropolitan Museum of Art, New York y Museum Boijmans Van Beuningen, Rótterdam), nos han llegado dos tablas que formaron conjunto en ésta obra, una en Nueva York y otra en Rótterdam. Muchos expertos negaban que estas dos tablas fueran parte de la misma obra, pero la explicación de la alegoría que representan y la continuidad en las construcciones arquitectónicas así parecen demostrarlo, es probable que se completaran con otras tablas desaparecidas. El punto de fuga en la concepción de estas pinturas se encuentra exactamente en la separación entre ambas, lo que nos indica que fueron concebidas como un todo y que de tratarse de un díptico estarían contiguas. Para algunos se trata de una única pintura que fue mutilada y separada en dos. Tiene una gran carga simbólica, la figura de la mujer lleva un clavel que es símbolo de un largo matrimonio. El panel de la derecha muestra dos caballos, símbolos del amor, pero en el caso del caballo blanco sobre el que aparece un mono que se inclina para beber simboliza el pecado de lujuria y egoísmo, el amante que solo se preocupa por apagar su sed de autogratificación; mientras que el caballo marrón que vuelve su cabeza hacia la mujer significa la mirada fiel y generosa de su amante. Algunos piensan que una imagen masculina podría aparecer a la derecha en otra tabla, pero muchos consideran que la alegoría está completa con tan solo estas dos tablas. La mujer nos muestra el modelo femenino que era del gusto de Memling y viste con el estilo cortesano de la época, incluyendo el alto tocado cónico.


“Virgen entronizada con dos ángeles” (1485-1490, St Osyth's Priory, St Osyth). Sigue el estilo marcado para la representación de la Virgen por Roger Van der Weyden. La Virgen aparece sentada sobre un gran trono de piedra con apoyabrazos con volutas y lleno de decoración floral y figurada, en el que aparece la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. La caída de la Humanidad en el pecado por la que Jesucristo daría su vida para salvarla.





“Díptico de Maarten van Nieuwenhove” (1487, Memlingmuseum, Sint-Janshospitaal, Bruges). La tabla izquierda muestra a la Virgen con el Niño mientras que la derecha muestra al donante Maarten van Nieuwenhove, un noble de la ciudad de Brujas. Sigue el mismo estilo marcado por el Tríptico Portinari. Nos ha llegado intacto y con el marco original que nos informa de la fecha de ejecución y del nombre y edad del donante: Maarten van Nieuwenhove, retratado en 1487 a la edad de 23 años. Su escudo de armas y el lema “IL YA CAVSE” aparecen en la vidriera detrás de la Virgen, a su alrededor cuatro medallones con información sobre la familia. Las vidrieras a la derecha muestran a San Jorge y a San Cristóbal, protectores del donante. No está firmado pero nunca se ha puesto en duda la autoría de Memling.



La Virgen sigue los modelos marcados por Van der Weyden, inclinando ligeramente la cabeza y con rasgos de gran suavidad y humildad. Tiene un gesto natural y animado de cercanía con su Hijo. El niño, recostado sobre el brazo de su madre, extiende su mano para tomar la manzana que le da María. Se trata de un símbolo, representa aceptación de la Pasión por la que ha de pasar para liberar a la humanidad del pecado, simbolizado por la manzana, la misma que hizo caer a Adán y Eva. En esta escena vemos una reminiscencia de Van Eyck en el espejo circular del fondo, que es igual que el que aparece en el Matrimonio Arnolfini, y que capta la escena completa ya que refleja a los tres personajes del díptico, también el espejo es símbolo de pureza. El autor ha separado en dos tablas, como remarcando un nivel divino y otro humano, una escena que ha sido representada como ocurrida dentro de la misma habitación y en el mismo momento, que es lo que refleja el espejo. Todo está ocurriendo dentro de una de las estancias de la casa del noble de Brujas, y la distribución de dicha habitación nos queda plasmada con ayuda del espejo.





El hombre se nos representa de rodillas y de medio perfil, en posición orante mirando a la Madre y el Niño, aunque su figura, tal y como aparece reflejada en el espejo, tendría que haberse retratado de perfil completo.


Detrás de la figura del donante se abre un ventanal que nos muestra un paisaje verdadero de Brujas, con el puente de Minnewater.


“Tríptico Portinari” (1487, Staatliche Museen, Berlin, Galleria degli Uffizi, Florencia), realizado para el hospicio de Santa Maria la Nuova de Florencia fundado por la familia Portinari y nos ha llegado en perfectas condiciones, aunque las hojas se separaran, siguiendo los modelos de los trípticos devocionales que, cuando se realizan para un matrimonio muestran en cada hoja lateral la imagen de cada uno de los esposos, en este caso, al tratarse de devoción particular muestra al donante con su santo patrono y en el reverso de las hojas el escudo familiar y el lema. El panel central en el Staatliche Museen de Berlín nos presenta a la Virgen con el Niño rodeados de un paisaje.



La hoja izquierda del Tríptico muestra al santo patrono del donante San Benedicto.


La hoja derecha, también en la Galleria Uffizi, muestra al donante Benedetto di Tommaso Portinari.



“Hombre joven en oración” (1487, Upton House, Banbury, Reino Unido), esta pintura tiene un tamaño no superior a una postal y presenta la originalidad de la forma redondeada en la parte superior que veremos generalizada en el siglo XVI. Probablemente se tratara de la imagen del donante en un díptico con la imagen de la Virgen María en la otra hoja. Su técnica se identifica con la del retrato de benedetto Portinari de la misma fecha.


“Tondo de la Virgen amamantando al niño” (1487-1490, colección particular) hay otro ejemplo de esta pintura en el Metropolitan Museum de Nueva York. Ambos tondos son del mismo tamaño y probablemente se inspiraran en un tondo pintado por el Maestro de Flémalle que se perdió pero del que existe una copia en Philadelphia. Tiene mucho en común con el estilo desarrollado por Memling en la Virgen entronizada de Granada, con una pincelada suelta que es propia de su edad madura, aunque aparentemente parezca una obra arcaica.


“Relicario de Santa Úrsula” (1489, Memlingmuseum, Sint-Janshospitaal, Brujas). Encargo del Hospital de San Juan de Brujas como relicario que se exponía a los fieles el día de la fiesta de la santa, se trata pues de un objeto litúrgico que debía contener sus reliquias. Fue realizada siguiendo el modelo de las Iglesias tradicionales y capillas con el tejado a dos aguas. Realizado en madera dorada esta recubierto por pinturas en tondos y arcos. La decoración pictórica de los arcos laterales hacen las veces de vidriera. La decoración de arcos y cubierta cuajada de pináculos es plenamente gótica. Representa la leyenda áurea de Santa Úrsula (Jaime de la Vorágine, siglo XIV), en seis escenas tres en cada lateral del templete. La cabecera y los pies del templete muestran una imagen de la santa junto con las 11.000 vírgenes y María y el Niño junto con los donantes. Santa Úrsula era hija de Deonoto, rey cristiano de Bretaña. Mujer de gran virtud y belleza es considerada por el pagano rey de Inglaterra que la quiere como esposa para su hijo Eterio. Úrsula aceptó a cambio de que el príncipe se convirtiera y la permitieran viajar a Roma acompañada por once mil vírgenes en un viaje que duraría tres años en once naves, al final morirá mártir en manos de los Hunos.



La representación que hace Memling de la historia sigue cánones clásicos, como a él le gustaban. Se trata de una obra cumbre que muestra tanto su maestría como sus carencias como artista, de este modo destaca como pintor de miniaturas, de colorido, gran narrador de historias y detallista, pero no llega a la maestría en la expresión, sobre todo a la hora de plasmar el martirio.



1.- Llegada a Colonia: Memling inicia el relato con la escala que hizo Santa Úrsula en Colonia mientras viajaba por el Rin, nos demuestra que Memling conocía esta ciudad bien, como podemos ver en la silueta de las edificaciones como la Catedral, la torre de la Iglesia de San Martín y la Iglesia de san Cunibert. Vemos también reflejada tras la ventana de una casa la escena de la aparición del ángel a santa Úrsula por la noche que le profetiza su martirio.



2.- Llegada a Basilea: dos barcos aparecen en la escena, en ella vemos a dos peregrinos hombres que destacan entre la corte de mujeres que bajan del barco para continuar su camino a Roma a pie. Los Alpes aparecen en el horizonte haciendo de unión con la siguiente escena. En este caso el paisaje es imaginario.




3.- Llegada a Roma: Dejando los Alpes a sus espaldas los peregrinos llegan a Roma en procesión donde se encontrarán con el papa Ciriaco en la puerta de una iglesia imaginaria. La aparición de querubines enlaza con la tradición pictórica italiana, así como la torre circular y las columnatas nos hacen referencia a las construcciones de este país. Eterio, vestido de rojo, aparece de rodillas junto a Úrsula, con la que ha ido a encontrarse; ésta lleva un tocado con un velo que la acompañará en todas las representaciones que quedan hasta su martirio. El Papa aparece vestido con la dalmática roja junto con cardenales y clérigos. Dentro de la Iglesia se produce la confesión de Eterio mientras Úrsula recibe la comunión, a la derecha se produce el bautismo de los catecúmenos.



4.- Salida de Basilea: el Papa y su corte deciden acompañar a santa Úrsula en su viaje hasta Colonia. La escena muestra como pasan de un barco a otro para continuar el viaje.



5.- Martirio en Colonia: las escenas 5 y 6 forman un todo y se producen en la orilla este del Rin. Enemigos de la fe comandados por Romano preparan una emboscada con ayuda de Julio, su primo y líder de los Hunos. Desde la orilla atacan los barcos y vemos a Eterio que muere en los brazos de Úrsula.


6.- Ésta es llevada prisionera y el rey de los Hunos queda prendado de ella, pero ésta rechaza su proposición por lo que es martirizada y muere asaeteada por una flecha. Es difícil interpretar los personajes que aparecen en esta escena. Tras la santa aparecen las figura de una pareja adulta cuyo carácter se desconoce. El personaje del turbante se identifica con el rey de los Hunos.



En la cabecera del relicario aparece una imagen de la Virgen María y el Niño representados en el interior de una iglesia gótica.



Los pies del relicario muestran a Santa Úrsula con una flecha, símbolo de su martirio, cobijando en su manto a las 11.000 vírgenes.



“Virgen y el Niño con San Jaime y Santo Domingo” (1488-1490, Musée du Louvre, París). La imagen de María y el Niño aparece marcando el eje de la pintura, sentados bajo un palio rojo. A su izquierda un grupo de hombres con el donante a la cabeza en posición de adoración acompañados por San Jaime y a la derecha el grupo de mujeres en la misma postura acompañadas por Santo Domingo. Todo ello en un marco arquitectónico clásico y con un tímido estudio de la perspectiva. De nuevo nos encontramos con un precedente de los retratos de grupo propios de Flandes.




“La Anunciación” (1490, Metropolitan Museum of Art, New York). Es un ejemplo más del gusto de memling por alargar las figuras, haciéndolas más monumentales. Se trata de un estilo que ha evolucionado hasta su plena madurez. La perspectiva se estudia por el juego de las baldosas, la luz por la ventana de la izquierda que llena la estancia, las transparencias por la botella de cristal de el fondo. La simbología aparece en las flores de pureza del jarrón sobre el suelo, la vela aún no encendida ya que aún no nació el que iba a ser Luz del Mundo, la Biblia como imagen del cumplimiento de la Promesa, la paloma que es imagen del Espíritu Creador. Sobra decir que el conjunto muestra una clara influencia de Jan Van Eyck.




“Retrato de hombre en una Loggia” (1480, Metropoltan Museum of Art, New York)



“Tríptico de la Virgen con el niño y donantes” (1490, National Museum of Art, Bucarest, Aurora Art Fund, Bucarest). A pesar de estar desmembrado, la mayoría de los expertos coincide en que estas tres tablas del museo de Bucarest forman un todo. Las figuras han sido cortadas, y todo hace pensar que la figura de la Virgen era una imagen completa la representaba de pie, siendo su altura la misma que la de las columnas. Las figuras de los donantes sufrieron cortes en la parte inferior y superior. No hay una explicación para la mutilación de esta obra de arte. Como confirmación de esta mutilación vemos que junto a los donantes quedan restos de los que podía ser las vestimentas de sus santos patronos, oscuras tras el hombre y rojas tras la mujer. Lo que nos ha llegado parece indicarnos que en origen se trataba de una única gran tabla (de 1m x 1m) que fue mutilada para convertirla en un tríptico de dimensiones más reducidas.



La Virgen aparece representada en un pórtico flaqueado por dos columnas de mármol que sustentan una cubierta de madera que se inclina oblicua hacia la izquierda, mientras que la figura de María aparece frontal al espectador. Sujeta al Niño en su brazo derecho y va vestida con un lujoso atuendo en brocado rojo y negro.


Durante su mutilación debió sufrir desperfectos, por ello lleva incrustados trozos de madera repintada en los retratos de los donantes que datan de fecha cercana a 1656.



“Tríptico de la Resurrección” (1490, Musée du Louvre, París). Muestra el martirio de San Sebastián a la izquierda, la Resurrección en el centro y la Ascensión a la derecha. Probablemente destinado a la devoción privada.



“Madonna entronizada con dos ángeles” (1490, Galleria degli Uffizi, Florencia). Tabla de reducido tamaño dedicada a la devoción particular. Una de las muestras más coloristas de Memling, en el que se nos presenta como maestro del paisaje que llena de armonía y belleza. El conjunto es sereno, elegante y equilibrado. Adorna el trono recargándolo con guirnaldas de hojas, flores y frutos que son portadas por dos querubines. Este primer plano que muestra a la Madonna entronizada tiene una clara inspiración veneciana, mientras que el fondo paisajístico es totalmente flamenco.


“Varón de Dolores” (1490’s, Christian Museum, Esztergom). Representación de medio cuerpo que muestra a Cristo Doliente sobre fondo oscuro azul-verdoso. Se trata de una imagen destinada a la devoción particular y que mueve a la meditación de los sufrimientos del Señor por la humanidad. Cristo muestra las heridas infringidas durante la Pasión. La forma de realizar la figura tiene carácter escultórico, lo que le da una impresión de tridimensionalidad inspirada en la pintura de Jan Van Eyck y que ya había usado Memling en el Tríptico Portinari.



“Retablo de la Pasión” o “Tríptico Greverade” (1491, Museum für Kunst- und Kulturgedichte, Lübeck, Alemania). Encargado por los hermanos Heinrich y Adolf Greverade para su capilla de la Catedral de Lübeck. Ambos realizaban numerosos intercambios comerciales con Brujas. El donante que aparece en el retablo es probablemente Adolf, que era la cabeza de la Catedral de Lübeck en esa época. Se trata de uno de los trabajos más grandes de Memling. El tríptico muestra escenas de la Pasión y Resurrección de Cristo: a la izquierda Cristo cargando con la Cruz, en el centro la Crucifixión y a la derecha la Resurrección. Tiene varias posiciones de cierre, la primera postura de cierre muestra la imagen de los cuatro santos a los que se dedica el altar de la capilla a la que estaba destinada el retablo. Pero un segundo sistema de cierre muestra en grisalla la Anunciación. Un sistema de realización de retablos que es propio de Alemania.




Imagen de la tabla izquierda del tríptico mostrando a Cristo cargando con la Cruz.



Imagen de la tabla derecha del Tríptico que muestra la Resurrección.



Tablas izquierdas de cierre en primera postura: San Blas y San Juan Bautista.


Tablas derechas de cierre en primera postura: San Jerónimo y San Egidio.



“Díptico del Descendimiento” (1492-1494, Capilla Real de Granada, España). La tabla izquierda del tríptico muestra el descendimiento y la derecha muestra a las santas mujeres. No es la primera vez que el pintor representa esta escena, hay un ejemplo más antiguo que se encuentra repartido en el Museo de Arte de Sao Paulo, Brasil, y en Nueva York, pero en estado ruinoso. La forma de representar las escenas, situando casi en primer plano las figuras del Cuerpo de Cristo y María en cada tabla, da al conjunto una finalidad contemplativa, destinada a la piedad privada, más que a la exposición pública, dejando los detalles en segundo plano. Ambas tablas forman unidad gracias al fondo paisajístico que es continuo, de forma que lo que sería una unidad ayudada por el marco ha desaparecido al desaparecer éste. El cuerpo del Señor se recuesta sobre los hombros de José de Arimatea a la izquierda y Nicodemo a su derecha, mientras María, San Juan, María Magdalena y otras tres mujeres se lamentan. El conjunto nos recuerda a la representación de Hugo Van der Goes sobre el mismo tema, sin descartar la influencia que pudo tener el maestro de Flémalle.



“Retrato de Jacob Obrecht” (1496, Kimball Art Museum, Forth Worth, EEUU). Muestra el retrato del compositor Jacob Obrecht o Hobrecht, lo que queda confirmado por la inscripción de pan de oro que corona la figura con su nombre. Aparece vestido como sacerdote y se convirtió en un compositor de gran fama durante su vida. Durante un periodo estuvo destinado en la Iglesia de Nuestra Señora de Amberes entre 1492 y 1498, la pintura es de este periodo. Obrecht aparece representado en figura de 3/4 con su hábito marrón sobre el que coloca una estola de velo transparente y en posición orante, su rostro es robusto y está enmarcado por una melena que le llega a medio cuello. Sobre su muñeca izquierda muestra una estola de piel que era propia del canon de la Iglesia. La fecha que aparece en la obra, 1496, es dos años posterior a la muerte del artista, ya que la dejó inacabada y tuvo que ser rematada por otro artista. La pintura en grisalla no es de Memling.



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