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viernes, 16 de noviembre de 2018

Gerhard Richter

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(Dresde, 1932) Pintor alemán. Entre 1952 y 1956 estudió en la Academia de Arte de Dresde, donde recibió una enseñanza rigurosa basada en el realimo social, en la tradición de la pintura de trompe-l'oeil, donde todas las otras tendencias modernas estaban proscritas. Pronto se dio cuenta de que tenía que abandonar este ambiente, y entre 1961 y 1963 estudió en la Academia de Düsseldorf, donde la tendencia vigente era la abstracción tachista. Hasta 1962 su obra fue fundamentalmente figurativa, influida por Alberto GiacomettiFrancis Bacon y Jean Dubuffet.

Gerhard Richter
Durante los primeros sesenta vio en la obra de Lichtenstein las posibilidades que ofrecía el uso de métodos poco convencionales para crear cuadros; esta influencia, unida al ambiente iconoclasta del movimiento Fluxus, le llevó a crear numerosas foto-pinturas, todas ellas más fotográficas que las transposiciones de Rauschenberg y mucho más pictóricas que las apropiaciones que Andy Warhol hizo de la iconografía de los medios de comunicación.
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A partir de este momento, al igual que Polke, comenzó a interesarse por temas sacados de los medios de comunicación de masas y produjo algunos cuadros basados en fotografías de periódicos o fotos de aficionados, en donde los dos géneros realistas de pintura y fotografía se enfrentan. Desde entonces pintó muchos cuadros en los que explora la percepción por parte del espectador de objetos familiares, interceptada por las técnicas de la pintura (Imágenes de Ciudad, 1968-1969; Nubes, 1968-1970-1971-1976; Montañas, 1968-1969).
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La temática preferida por Richter es de carácter sentimental; en sus trabajos más recientes representó paisajes bucólicos de centroeuropa, inmersos en una atmósfera romántica, como vistos a través de un objetivo en el que confluyen distintas visiones de una misma realidad: el resultado es una combinación entre la objetividad fotográfica y la delicadeza poética de la pintura.
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A finales de los años sesenta su trabajo se hizo puramente abstracto; trabajó una serie de cuadros monocromos, llamados Cuadros grises, inspirados por la guerra del Vietnam. A partir de los años ochenta se concentró en abstracciones de carácter expresionista, en las que hizo un uso vigoroso del color, y reservó la figuración para una serie complementaria, pero separada, de fotopinturas. En los cuadros abstractos utilizó un enorme repertorio de efectos pictóricos, en los que condensaba esquemáticamente la historia de la pintura moderna alemana. Desde 1968 fue profesor en la Academia de Arte de Düsseldorf.
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Subastas reflejan que arte está más estable que las acciones

Subastas reflejan que arte está más estable que las acciones
(Bloomberg) -- Compradores han gastado más de US$1.400 millones durante los primeros cuatro días de una maratón de subastas de arte de una semana de duración que se realiza en Nueva York, sin sentirse disuadidos ante los inestables mercados de valores, la angustia por el brexit y las tensiones comerciales globales.
Los participantes desembolsaron más de US$1.000 millones durante los primeros tres días de ventas que comenzaron el domingo, para adquirir históricas pinturas de Pablo Picasso, René Magritte y Edward Hopper, y otros US$362,6 millones el miércoles en la venta nocturna de arte contemporáneo de Sotheby’s, un aumento del 17 por ciento respecto de hace un año.
"Bastante sorprendente", dijo el multimillonario joyero Laurence Graff cuando salía de la sala de ventas de Sotheby’s, donde se vendieron todos menos dos de los 65 lotes. "Me superaron en todas las ofertas".
"Abstraktes Bild", un lienzo de Gerhard Richter de unos 2,5 metros por casi 4 metros pintado en 1987, lideró la venta, recaudando US$32 millones luego de atraer el interés de dos postores. La cifra estuvo en línea con la estimación de Sotheby’s, pero por debajo del récord de subasta del artista alemán, de US$46,4 millones.
Las ventas de arte impresionista y moderno a principios de la semana fueron menos sólidas, ya que varias obras clave no lograron encontrar compradores, entre ellas un Van Gogh de US$40 millones en Christie y una pieza de Marsden Hartley que Sotheby’s había garantizado por US$30 millones.
El comprador anónimo de la obra de Richter ofertó por teléfono a través de Yuki Terase, el titular de arte contemporáneo de Sotheby’s en Asia, y le había entregado a Sotheby’s una oferta preestablecida para garantizar que la obra se vendiera, a cambio de una comisión de US$1,6 millones. Cerca de la mitad de todos los lotes tenían ofertas preestablecidas financiadas por los clientes, restando a la noche gran parte de su dramatismo, dijeron los tratantes de arte.
"Fue una venta muy sólida y profesional", dijo Guy Jennings, director gerente de Fine Art Group. "Pero la sensación de misterio y teatralidad está casi desapareciendo".
Pero no del todo.
Al menos nueve postores se enfrentaron por "Her Arms", de Dana Schutz, lo que impulsó el precio final de la pintura a US$795.000, un récord para la artista de Brooklyn y casi cuatro veces más que la estimación más alta. Los resultados incluyen una prima del comprador agregada al precio de subasta; las estimaciones no la incluyen. Obras de tres artistas de raza negra también lograron récords de subasta:
"The Businessmen", una pintura de 1947 de Jacob Lawrence, a quien la revista Fortune le encargó observar la vida afroamericana de posguerra, se vendió por US$6,2 millones; la obra "I’ll Put a Spell on You", de Henry Taylor, alcanzó los US$975.000; y "Ancient Mentor I", pintura de 1985 de Jack Whitten, quien murió en enero, llegó a los US$2,2 millones.
Esas obras "inyectaron entusiasmo" a la venta, dijo la coleccionista de Miami Mera Rubell, que estuvo entre los primeros patrocinadores de Schutz y Taylor.
Las piezas de menor precio de nombres emblemáticos también lograron pujas animadas. Un tratante atendía simultáneamente dos teléfonos móviles mientras competía por la obra "Masque", de Jean-Michel Basquiat. Se adjudicó la pintura por US$4,64 millones, incluidas las comisiones, superando la estimación más alta de US$4 millones.
"¡Ya lo tengo!", le dijo el hombre a su cliente. "Es suyo. Buena suerte. También le quiero".
Nota Original:Billionaire ‘Outbid on Everything’ With Art Steadier Than Stocks
Reporteros en la nota original: Katya Kazakina en Nueva York, kkazakina@bloomberg.net;Sophie Alexander en Nueva York, salexander82@bloomberg.net
Editores responsables de la nota original: Pierre Paulden, ppaulden@bloomberg.net, Peter Eichenbaum, Mary Romano
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©2018 Bloomberg L.P.
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El Museo del Prado despliega sus 200 años de arte





SEAN MACKAOUI



La pinacoteca presenta la programación general para celebrar su bicentenario, que se repartirá por toda España y tendrá la fecha de arranque el 19 de noviembre.

El día en que el Prado se abrió como museo nacional uno de los primeros visitantes fue Francisco de Goya. Era 1819. Las colecciones reales pasaron algo después a ser públicas (1868) y se destinó para alojarlas el antiguo Gabinete de Historia Natural, en pleno fervor de la (brevísima y aplastada) Ilustración española. El edificio, diseñado por Juan de Villanueva, pasó a ser el Museo del Prado. De aquello se cumplirán 200 años en 2019 y la institución empieza a celebrar su aniversario. El programa de actos que ocupará un año completo fue presentado en la pinacoteca por el ministro de Cultura, José Guirao; el presidente del patronato del museo, José Pedro Pérez-Llorca y el director de la institución, Miguel Falomir.

El 19 de noviembre los Reyes inaugurarán la exposición que abre el ciclo, Museo del Prado. Un lugar de memoria, de la que es comisario Javier Portús, jefe de conservación de pintura española hasta 1700, y que sustituye a la que fue encargada previamente al conservador Javier Barón y al escritor Félix de Azúa. "Aquella primera no se pudo desarrollar por un problema de préstamos con el Louvre. Pero ésta será igualmente ambiciosa y pondrá el foco en las piezas ingresadas en el museo desde su fundación (donaciones y adquisiciones del Estado) y en la importancia decisiva del Prado en el desarrollo del arte contemporáneo a través de obras de Manet, Renoir, Sargent, Picasso, Miró, Gris, Saura, Motherwell o Pollock".

Es la primera llamada de un curso que desplegará el Prado por la geografía española como parte esencial del programa. "Este museo es el gran regalo que se ha dado al país. Una colección que pertenecía a una familia pasó a ser uno de los grandes activos públicos de España y queremos responder a esa voluntad", dice Falomir, que aspira a un incremento del 15% en la cifra de visitantes a la pinacoteca. Por eso, la celebración se extiende también a los 150 años de la conversión del Museo Real en nacional, una exposición (23 de marzo) centrada en la pintura de Antonio Gisbert, Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (1888), centrará otra de las muestras. "Este cuadro fue el único encargado por un presidente del gobierno para el museo. Fue Sagasta el artífice, para dar cuenta del atropello de Fernando VII", explica Falomir.

La inversión en el programa general será de algo más de 12 millones de euros, sometidos al rigor de los presupuestos de 2018 aprobados por el Gobierno del PP. De la cifra última, el 20% viene de la aportación de distintas instituciones privadas. "Quisimos afrontar desde el museo el casi total de la inversión para que Cultura pueda invertir en las obras de rehabilitación del Salón de Reinos", explica Pérez-Llorca. Este proyecto, para el que el ministerio suma hasta ahora un millón de euros, es uno de los puntos principales del bicentenario, pero no estará acabada durante el año conmemorativo. Las obras de remodelación, proyectadas por el arquitecto Norman Foster, están sujetas a la aprobación de los nuevos presupuestos generales del Estado.

Las exposiciones se suceden subrayando algunas de las distintas confluencias que genera la colección del Prado, como la que se da entre Velázquez, Rembrandt, Vermeer y los Siglos de Oro español y holandés (25 de junio). Continúa el programa con una cita poderosa, Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia, que acogerá obras de artistas que no tienen representación en las colecciones: Masaccio, Mazzolino, Donatello (28 de mayo). También Dos modelos de muejres artista: Sofinisba Anguissola y Lavinia Fontana (22 de octubre). Después pasarán Doce fotógrafos por el Museo del Prado: García-Alix, Madoz, Fontcuberta, Vallhonrat, Pilar Pequeño... (21 de septiembre). Habrá hay sitio para la historia gráfica de la institución en la Guerra Civil desde el archivo de la Agencia Efe. Y otra de las citas sugerentes es el despliegue de la extrañeza del escultor Giacometti por las salas del museo. Y para una incursión expositiva en Velázquez. Y, además, para repasar a los distintos dioses que se despliegan en tantas obras.


Y para una amplia selección de los fabulosos dibujos de Goya. También hay hueco para la literatura, el teatro, la danza, la música sinfónica, el cómic, las jornadas de puertas abiertas, los fuegos de artificio, el mecenazgo y el micromecenazgo. "En este caso, abrimos una posibilidad de aportación pública y colectiva para la adquisición de Retrato de niña con paloma, de Simon Vouet. Las aportaciones mínimas serán de cinco euros y el nombre de todos los mecenas figurarán en esta aventura", explica Falomir.

Otra de las novedades es una moratoria en la política de préstamos del museo de todas las obras expuestas durante los meses de aniversario de este bicentenario, que estrenará calendario con parte de la fachada del edificio de Juan de Villanueva oculta por andamios. La degradación de la piedra en algunas decoraciones de la cornisa llevó a los técnicos a sugerir una intervención inmediata. "El desgaste podía afectar a la seguridad de los ciudadanos, por eso actuamos con celeridad", dice Guirao. El Prado llega a su bicentenario con mucho plan, aunque falta un redoble rotundo.

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https://www.elmundo.es

martes, 30 de octubre de 2018

El fin del arte? El debate abierto por la IA que ha vendido un cuadro por 430.000$

¿El fin del arte? El debate abierto por la IA que ha vendido un cuadro por 430.000$

Edmond de Belamy no fue un cura bretón en la Francia borbónica ni un revolucionario republicano en el siglo XIX ni el último eslabón de una noble y acaudalada saga familiar borgoñesa. Edmond de Belamy no fue nadie, y sin embargo un retrato suyo acaba de ser vendido por 432.500 dólares en una subasta privada. ¿La razón? La autoría del cuadro: un algoritmo diseñado por un trío de ingenieros. Un hecho que ha espoleado un debate sobre el arte en sí mismo.
¿Qué? Pese a que diversos artistas llevan décadas experimentando con la inteligencia artificial, ningún cuadro ideado por un algoritmo había alcanzado tamaña valoración (Christie's calculaba que se vendería por apenas 10.000$). Los responsables últimos del hito son tres creadores técnicos franceses, Hugo Caselles-Dupré, Pierre Fautrel and Gauthier Vernier, miembros fundadores del colectivo Obvious, dedicado a explorar las fronteras del arte y la IA.
¿Cómo? Edmond de Belamy es el último de una singular lista de retratos históricos generados de forma artificial mediante un proceso llamado GAN. Se vale de un algoritmo dividido en dos: por un lado un "generador" capaz de crear formas a partir de más de 14.000 retratos históricos; y por otro un "evaluador" encargado de discernir entre la imagen algorítmica y un cuadro pintado por un humano. Si el retrato del "generador" engañaba al "evaluador", era valioso.
En esencia, el algoritmo buscaba engañarse a sí mismo y hacerse pasar (con éxito) por un humano. Las formas distorsionadas surgen de la mezcla de miles de pinturas y de una intención consciente por parte de Obvious.
La polémica. A partir de aquí, varias preguntas. ¿Ya ha logrado al IA sustituir también al arte humano? Para responderla debemos remontarnos a una aún más compleja: ¿es Edmond de Belamy arte? La propia web de Christie's trata de acotar el campo de debate.
Si defines una pieza de arte como una imagen producida por una inteligencia con una intención estética, quizá si sea arte. Pero si defines arte de forma más amplia como un intento de decir algo sobre un mundo más amplio, de expresar las sensibilidades, las ansiedades y las emociones de uno mismo, entonces una Inteligencia Artificial siempre se quedará corta, porque ninguna máquina puede tener esa urgencia (y quizá nunca la tendrá).
En The Washington Post, Mario Klingemann, un artista alemán que lleva años explorando las barreras del algoritmo y de la creación artística (y al que Obvious cita como referencia), manifiesta su hostilidad hacia Edmind de Belamy:
Tienes que trabajar algo en tu obra para llamarla arte. El cuadro de Obvious es algo que todo el mundo puede hacer. Puedes clonar el código desde GitHub, iniciar tu ordenador y comenzar el proceso. No sé qué hay de arte en eso. Tienes que incluir tu puño y letra en ello, dejar tu propia marca con estas herramientas. Esto lleva algo de aprendizaje y trabajo y encontrar algo distinto que expresar.
Arte Dos(Obvious)
Para Jonathan Jones, periodista especializado en arte en The Guardian, sólo un robot poseedor de una mente autónoma capaz de ser tan emocional como racional podría hacer arte.
El arte es una forma en la que los humanos comunican ideas, percepciones y emociones. No tiene sentido más allá de la pasión humana por comunicar. ¿De qué modo puede llamarse arte una IA capaz de replicar ciertos aspectos físicos de obras maestras del pasado?
¿Y por qué vende? Obvious, y quizá la persona que adquirió su obra por más de 430.000$, tiene una visión contraria. Para el colectivo, Edmund de Belamy es una prueba de cómo un algoritmo puede ser "creativo" partiendo de elementos formales y objetivos. Otros investigadores como Ahmed Elgammal, dedicado a la interacción entre arte y algoritmos, creen que la IA sí tiene capacidad para generar "arte" novedoso, especialmente en el campo abstracto.

Elgammal defiende el proceso como algo más próximo al "arte conceptual" que al "arte pictórico tradicional". François Chollet, ingenierio en Google, ha bautizado el carácter artístico de Edmond de Belamy como "GANism" (en referencia al proceso técnico), quizá una tendencia artística futura. Para el colectivo francés, Edmond de Belamy representa un paso singular en la historia del arte.
En la historia del arte contemporáneo, el artista siempre ha estado en el centro del trabajo, y la herramienta siempre le ha servido como una herramienta para expresar y transmitir sus emociones. Aquí la herramienta está en el centro del trabajo, aunque el artista tras el algoritmo siga siendo el artista "real". La intención y la inspiración proviene del humano que diseñó y utilizó el algoritmo. Por lo que la colaboración entre humano y máquina jamás ha sido tan cercana.

Es probable que este acercamiento resulte en la aparición de un nuevo tipo de arte. Definitivamente no sustituirá a los artistas, pero sí aporta una nueva perspectiva.
En definitiva, una suerte de terremoto conceptual similar a la fuente de Duchamp, una reflexión que, por su aparente carácter seminal, tiene un valor de 430.000$. Arte o no arte, es otro quebradero más en el proceso de desarrollo de la IA.
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viernes, 26 de octubre de 2018

Santiago Gimeno reflexiona sobre la escultura, el hombre y su entorno

Hierro y alabastro son algunos de los materiales ulitizados. - CHUS MARCHADOR
Hierro y alabastro son algunos de los materiales ulitizados. - CHUS MARCHADOR

El artista expone una retrospectiva en el Museo de Zaragoza, compuesta por 17 obras de los últimos 30 años

La huella que el hombre deja en su entorno, en el paisaje, el medio ambiente y la ciudad; las redes sociales y las nuevas formas de comunicación y los viajes son las temáticas que el artista de Nonaspe Santiago Gimeno aborda en la retrospectiva que ayer se inauguró en el Patio del Museo de Zaragoza y que puede verse hasta el 16 de noviembre.
¿Por qué esta exposición aquí y ahora?, se preguntó el artista, que se respondió: «Hace 30 años que entré a trabajar en la Escuela de Artes para dar clases de talla de madera y piedra», sin embargo este material lo había trabajado poco, por lo que se matriculó en el taller de escultura de piedra de Calatorao que organizaba la DPZ. Allí coincidió con artistas como Eva Lootz y «conocí otras formas de concebir el arte».
Lola Durán, comisaria de la muestra, hizo hincapié en que desde niño estaba predestinado hacia la escultura en el taller de ebanistería de su padre, pero esos viajes a Santiago y a Calatorao le descubrieron «una escultura menos académica y más sentida». Fue entonces cuando comenzó su labor como escultor, que siempre compaginó con la de docente.
Artista y comisaria estuvieron acompañados en la inauguración por el director del Museo de Zaragoza, Isidro Aguilera; y el director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Nacho Escuín, quien señaló que la exposición de Santiago Gimeno «interviene un espacio que ha sido más un salón de pasos perdidos que un espacio expositivo en el museo». De hecho, las obras ocupan el patio del Museo, «por lo que convive nuestra historia con la escultura más contemporánea».
Y es que el espacio es muy importante para Gimeno, según aseguró, ya que la escultura «es la pieza y su entorno». De hecho, el catálogo todavía no está terminado porque se ha esperado a que estuviera colocada la muestra para terminarlo.
Además del espacio, los viajes también le han marcado en su perspectiva, sobre todo su viaje a Nueva York, que «le sorprendió por las horizontalidades y verticalidades de la ciudad», que luego plasmó en sus obras.
MATERIALES
La disposición de las esculturas es casi cronológica, aunque no totalmente, ya que algunas de las piezas colocadas en el pasillo que rodea el patio no cabían.
La selección ha sido, según Gimeno, «difícil» porque solo se muestra un 20% de la producción.
A lo largo de la exposición, sí que se puede ver la evolución de los materiales. El recorrido comienza con las primeras obras, todas ellas realizadas con la piedra de Calatorao, con la que trabajó en la primera exposición que realizó en 1992, Símbolo y Sendero, que pudo verse en la Escuela de Artes.
Pero no todas podían se llevar a cabo con piedra, por lo que comenzó a utilizar el hierro, como demuestra en Una casa para ti, que combina con alabastro y dota a la obra de gran sensualidad. Después llegó la chapa o «los materiales reciclados que tomaba del desguace».
Entre los años 2000 y 2004 descubrió el acero Corten, «que era muy difícil de encontrar», reconoció Gimeno y de ahí «a la escultura que corona la nueva torre de Pikolín en la plataforma Logística Plaza.
La escultura más reciente de la exposición es la que ocupa el centro del patio, Ciudad soñada, de este mismo año, una obra inspirada en el cine futurista, que nos transporta a una ciudad agresiva y deshumanizada y que contrasta con Promised land, que representa la vida en el ámbito rural y que invita a la reflexión sobre el hombre y su entorno.
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Una feria para quitar el miedo al arte

Una feria para quitar el miedo al arte
Galeristas y artistas durante la inauguración de Arte Oviedo, ayer en Trascorrales. / FOTOS DE ALEX PIÑA

Arte Oviedo abre su octava edición con obras que van desde los 50 hasta los 5.000 eurosDiecisiete galerías, 58 artistas y tres días de exposición conforman una edición que apuesta por el mecenazgo de jóvenes autores


Solo en una feria de estas características el anuncio de una hipoteca bancaria puede convertirse en arte. Solo en un evento como este se puede encerrar el tiempo en un envase de metacrilato y transformar unos azulejos amontonados en una escultura. En la Feria de Arte Contemporáneo de Oviedo, que se inauguró ayer, todo esto es posible.
Hasta el domingo, diecisiete galerías (ocho de Oviedo, siete de Gijón y dos de Avilés) y cincuenta y ocho artistas, el 60% asturianos, intentarán convencer al público de que el arte es para todos desde Trascorrales. Avisó el director de la feria, Iván Dasto, que hay obras en venta que van desde los 50 euros hasta los 5.000, porque el objetivo final de la octava edición es «apostar por el mecenazgo de jóvenes artistas para darles representación y que sus carreras tengan una proyección mayor».
Para ello hay que «perder el miedo a entrar en una galería», recomendó Lucía Dueñas. Es la primera vez que participa y se daría con un canto en los dientes si «la gente aprende a darle valor a las galerías». La primera barrera que hay que saltar es comprar arte. «Hay ropa más cara en las tiendas que muchas de las obras que vendo en mi galería».
Para Lucía Falcón, que ya es su cuarto año en Trascorrales, no se puede ni debe olvidar que una feria de arte es mucho más que un escaparate: «Necesitamos un paso más, una proyección económica de compra tanto por entidades privadas como particulares, de buscar coleccionistas», reivindicó.
También puso el foco en la necesidad de «crecer». La galerista aseguró que la feria necesita una ampliación: «Siempre somos los mismos y sería bueno que vinieran de fuera. La fábrica de La Vega sería un buen escenario para la próxima edición», defendió.
El director de Arte Oviedo puso el acento en la necesidad de que sean las instituciones quienes apoyen al arte «no solo comercialmente sino también en la docencia y el mecenazgo porque un artista es una infraestructura donde la galería es una parte fundamental para poder vivir dignamente».
Palabras que recogió el concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, que acompañó la alcalde, Wenceslao López, en el recorrido oficial y defendió la creación de espacios expositivos. También valoró la consolidación de Arte Oviedo, que acumula en sus ediciones anteriores 40.000 visitas.
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El genio grotesco de Max Beckmann brilla en el Thyssen

Obra de Max Beckmann que se expone en el Museo Thyssen-Bornemisza, dentro de la muestra 'Figuras del Exilio' /



Obra de Max Beckmann que se expone en el Museo Thyssen-Bornemisza, dentro de la muestra 'Figuras del Exilio' 


El museo rescata la sobrecogedora y ecléctica obra del olvidado artista alemán, acosado por los nazis y marcado por el exilio

«Soñaba con pintar como Goya y Picasso, que fueron dos de sus referentes más poderosos». Así se refiere Tomás Llores a Max Beckmann (Leipzig, 1884 - Nueva York, 1950), «uno de los pintores alemanes más destacados del siglo XX, un excepcional testigo de su tiempo y que, con su genio grotesco, reflejó la vida de su país primero y luego al de un exilio determinante».
Llorens es el comisario de 'Beckmann. Figuras del exilio', la muestra que el Museo Thyssen-Bornemisza dedica al singular y olvidado artista alemán. No es la primera que se le dedica en España «pero sí la más relevante», precisa Llorens, artífice del rescate de este pintor «ecléctico y sobrecogedor, mal conocido en Europa y Estados Unidos» y que, acosado por el totalitarismo, abandonó su país el mismo día en que los nazis condenaban el arte degenerado.
Próximo en sus inicios al expresionismo y a la nueva objetividad, Beckmann desarrolló una pintura «personal e independiente, de signo realista y llena de resonancias simbólicas». Una obra difícil de etiquetar «que se alza como un testimonio vigoroso vital y trágico de la sociedad de su tiempo», según Llorens, esforzado comisario que ha trabajado durante varios años en la monográfica que el Thyssen acoge hasta el 27 de enero.
Sus espectadores saldrán de las salas «con el corazón en un puño», auguran los organizadores de una muestra que reúne más de medio centenar de obras entre pinturas, esculturas y litografías procedentes de museos y colecciones de todo el mundo. Incluye algunas de las piezas más destacadas de la producción de Beckmann, como los grandes trípticos que jalonan su trayectoria de y «que enlazan con la tradición de la pintura alemana». Piezas como 'El principio' (1946) o 'Carnaval (1943).
Dividida en dos secciones, la primera se ocupa de su corta y accidentada etapa en Alemania, desde los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, cuando comienza a ser reconocido, hasta el ascenso del nazismo en 1933, momento en que es destituido de su cargo en la escuela de arte de Fráncfort y se le impide exponer sus obras. «Dejó Alemania camino de Holanda el mismo día en que los gerifaltes del Reich condenaban el arte degenerado, iniciando un exilio que marcaría su vida», destacó Llorens.
La segunda parte, mucho mas extensa, recorre los años de Beckmann en Holanda (1937-1947) y Estados Unidos (1947-1950), los lugares en los que halló refugio y desarrollo su peculiar lenguaje. Llorens pone el acento en esta obra del exilio que Beckmann desarrolló en Ámsterdam, París y Nueva York, donde murió de un infarto mientras paseaba.
Bebedor y vividor, fumador empedernido, cultísimo lector de Schopenhauer, «su pintura no admite etiquetas», dice Llorens. «Es el mejor pintor alemán de su tiempo, un individualista feroz que admira a otros genios singulares como Van Gogh y Cezánne, que quiere grabar como el Goya de 'Los desastres de de la guerra' y pintar como el primer Picasso, cuyo genio reconoce enseguida», apunta el comisario.
«Fue uno de los responsables de que el barón Thyssen se interesara por el arte moderno», aseguró Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, que glosó la «sobrecogedora» personalidad artística de Beckmann, «que hace que la exposición te deje con el corazón en un puño». Destacó Solana las «contradicciones y paradojas» de unas obras «trágicas, vitalistas, sensuales y eróticas». Una percepción que comparte Meyen Beckmann, nieta del pintor y que se sumó a la presentación de una muestra que, horas después, inauguraron el ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, y el presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier.
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Un lote de 133 obras del artista británico Banksy fue subastado el miércoles en París


La obra fue creada en el 2006. / Foto Por AFP
Esta vez ninguna se autodestruyó sorpresivamente tras la puja, como ocurrió en Londres hace unas semanas.

La mejor venta de la noche fue una serigrafía titulada “Stop and Search” que denuncia la vigilancia policial. La obra alcanzó un valor de 74,000 dólares.
La serigrafía Soup Can, una alusión al icónico artista pop Andy Wharhol, fue vendida por la suma de 53,300 dólares.
La sede de subastas de los Campos Elíseos se llenó de periodistas, compradores y curiosos, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad.

Tras el suceso de Londres a inicios de mes, en que la obra “Girl with Baloon” empezó a deslizarse por una trituradora de papel escondida en su marco y quedó parcialmente rasgada en cuanto sonó el martillo de venta, la casa de subastas parisina quiso tomar precauciones.
Artcurial investigó los antecedentes de los asistentes, sobre todo después de que se especulara que seguramente el artista británico contó con la ayuda de cómplices presentes para activar la trituradora o que el propio Banksy activó el dispositivo dentro de la sala.
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Un robot es capaz de pintar como si fuese un artista impresionista

Un robot pinta como Monet (y borra sus pinturas si no son perfectas)
                                                   El robot pintor en plena acción. (Hello Computer)



La máquina es capaz de aprender sola y de incorporar a sus cuadros detalles de quienes le observan mientras trabaja


Un robot es capaz de pintar como si fuese un artista impresionista. Los ingenieros que lo han diseñado lo han programado para aprender y también para añadir a sus cuadros detalles de las personas que están a su alrededor. La máquina, que trabaja de un modo minucioso y concienzudo, es el resultado de la colaboración del banco francés Rosbank y del fabricante de tecnología japonés Hello Computer y ha sido presentada, con un gran éxito, en una muestra internacional en Rusia.
Este enorme dispositivo, que cuenta con un brazo articulado que sujeta un pincel, lo impregna de pintura y realiza trazos sobre el lienzo, fue expuesto durante dos semanas en el parque Sokolniki de Moscú. Estaba dentro de un gran cubo de vidrio y avanzaba en su tarea bajo la atenta mirada de los transeúntes. El invento era el resultado de muchos meses de indagación, creación de prototipos y desarrollo de soluciones en función de los problemas que iban apareciendo. Así se llegó a un programa informático que tiene la facultad de evolucionar como si fuese una persona.

Prueba de esta propiedad es que, en una ocasión, tras acabar un dibujo, lo tachó porque no estaba satisfecho del resultado. Esta característica, más emocional que técnica, evidencia que en todo momento mantiene una actitud muy crítica ante la progresión de su labor. Pues bien, este robot fue instalado al exterior para pintar dos símbolos de la capital rusa: los arcos del parque Sokolniki y la catedral de San Basilio. Las fotografías de estos dos iconos fueron cargadas en el sistema y él empezó a reproducirlas siguiendo un riguroso mapa de colores. Pero el método escogido todavía fue más complejo.
El robot, que tomó el estilo de Claude Monet (1840-1926), el artista que acabó dando nombre a uno de los movimientos más populares de la historia con su obra Impresión, sol naciente (1872), incluyó un escáner que permitió que los curiosos que le observaron en plena acción se convirtiesen en coautores de sus cuadros. ¿Cómo? De una manera muy ocurrente: los tonos de su ropa fueron incorporados a la paleta, con lo que estas representaciones ganaron en realismo, como destaca un portavoz de Hello Computer, Maxim Yakhontov.

El aparato fue instalado al exterior en Moscú mientras reproducía los arcos del parque Sokolniki y la catedral de San Basilio de la capital rusa


En cifras, la máquina escaneó a 1.300 residentes, invirtió 40 horas de actividad constante, consumió dos litros de pintura y dio 20.000 toques de pincel en cada imagen. Sus promotores quisieron compartir esta experiencia a gran escala y llevaron el aparato a la Exposición Innoprom, en Ekaterimburgo. Igualmente allí llamó la atención su interés por entregar lienzos impecables, es decir, por ir más allá del mero encargo y aspirar a la perfección.
En buena medida, esta propuesta coincide con la de Patrick Tresset, quien combina robótica y dibujo. Por ejemplo, en la exposición Machine Studies, organizada en Londres, colocó una veintena de máquinas que consistían en una cámara y un brazo mecánico con un bolígrafo, todas ellas controladas por un ordenador portátil. Estos aparatos conversaban entre sí valiéndose de un lenguaje inspirado en el código Morse y en los días de colegial de Tresset en Francia

Fuent Fuente

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