Ricardo Lladosa inicia una serie en la que pretende distinguir al pintor real de sus 'personajes'.
Cuenta Pierre Cabanne, uno de los principales biógrafos de Pablo Picasso, que en 70 años de oficio apenas se lograron de él tres o cuatro entrevistas o declaraciones válidas. El resto de sus palabras fueron boutades, paradojas, ambigüedades o contradicciones. Pese a su omnipresencia en el arte del siglo XX, Picasso sigue resultando un personaje hasta cierto punto inaprensible.
Por mucho que lo intentamos no nos hacemos una idea de cómo era en realidad, más allá de sus apariciones públicas en corridas de toros o exposiciones, a donde acudía rodeado de una corte de mujeres, hijos, sobrinos y turiferarios entre los que había exiliados españoles, discípulos que no habían pintado un cuadro en su vida, amantes de la tauromaquia o afiliados al partido comunista local. En medio del gentío que se arremolinaba alrededor, alguien ponía un micrófono en su boca y el malagueño soltaba una cuchufleta en catalán; o retrataba en cuatro trazos a una joven que le tendía un trozo de cartón; o bebía vino tinto de un porrón entre aplausos.
Aparecía a menudo con el pecho desnudo, o con pantalones y camisas cuyos colores se repelían entre sí. En las declaraciones públicas mentía descaradamente o exageraba sus recuerdos, complaciéndose en aumentarlos. Al evocar recargaba, multiplicaba, añadía, jugando a su antojo con datos y cifras, porque la verdad o la mentira poco importaban en el arte. Al decir de Cabanne, para él lo verdaderamente importante era actuar, multiplicar sus actos –aunque fueran incomprensibles o extravagantes-; vivir era hacer, llegar lo más lejos y lo más alto posible. Todo en su existencia era, en definitiva, una representación. Lo que buscaba era apropiarse de la vida y del arte: de lo real y de sus reproducciones. Durante su carrera imitó el arte antiguo de los iberos, el arte tribal africano, la pintura romana o medieval, y también a una amplia nómina de artistas: El Greco, Velázquez, Poussin, Rembrandt, Rubens, David, Ingres, Delacroix, Courbet, Manet, Cezanne, Matisse… A todos ellos los convirtió en una sola cosa: en Picasso. La “ciencia del hurto”, como la llamaba Goethe, consistente en copiar a otros autores, la practicó con virtuosismo y osadía.
Siempre h pensado que la imposibilidad de distinguir al Picasso real de sus mixtificaciones ofrece una magnífica posibilidad al escritor: la de inventar a un personaje. Eso es lo que me propongo en esta serie de artículos a caballo entre la biografía, la novela y el ensayo titulada: “Picasso, el reproductor de arte”.
Desde la adolescencia a la vejez la existencia de Picasso no parece tener otro sentido que el trabajo: pasaba largas jornadas pintando, esculpiendo, grabando, modelando… Empezaba un cuadro por cualquier lado; lo dejaba y comenzaba otro; luego retomaba el anterior; para iniciar, a continuación, un tercero.
Debo reconocer de antemano que determinadas facetas del personaje no me interesan o directamente las rechazo: su machismo, sus imposturas políticas, su narcisismo, sus relaciones familiares. Por eso procuraré obviar -que no ocultar- todos estos datos, para retratar un Picasso ajeno a toda parafernalia, que contenga únicamente la característica más perdurable de su personalidad: la del creador.
El Museo Picasso Málaga firma una soberbia exposición que ilumina la herencia mediterránea del genio
pre se comienza con algo. Después es posible eliminar toda huella de la realidad». La frase de Pablo Ruiz Picasso destila su proceso creativo, su incansable modo de digerir y regurgitar la tradición, de hacer suyo un legado para después subvertirlo. Porque quizá existan, en esencia, dos tipos básicos de genio: aquellos en los que todo termina y aquellos con los que todo comienza.
Ambos perfiles se reunieron en el Museo Picasso Málaga (MPM) hace ahora año y medio: por un lado, Jackson Pollock, mecha de la que prendió buena parte del arte que vino después y, por otro, Pablo Ruiz Picasso, en cuya obra desembocó toda la Historia del Arte hasta la fecha. Sin embargo, a la hora de buscar las amplias herencias que recibió y filtró el malagueño suele hablarse con frecuencia de la tradición francesa, del África negra, del mundo clásico de Grecia y Roma y de otras varias latitudes, dejando la huella de su lugar de origen en el ámbito sentimental y anecdótico, hasta rozar a menudo lo esotérico.
Ahora el MPM despliega un proyecto capaz de argumentar el influjo mediterráneo en la obra de Picasso desde un planteamiento riguroso, diverso y tan bien armado que hace olvidar por momentos la densidad, también la ambición intelectual, de su discurso. Lo hace en 'El sur de Picasso. Referencias andaluzas', la nueva exposición de la pinacoteca, que reúne casi 200 piezas que van desde la prehistoria hasta el arte moderno de mediados del siglo XX para contextualizar la amplia producción picassiana.
A partir de ideas claras, sin especulaciones sentimentalistas ni tentaciones provincianas, el MPM firma un relato vigoroso, sustentado en un montaje tan eficaz como sutil, capaz de poner ante los ojos de un sólo vistazo las herencias que Picasso pagó al arte íbero, pero también a Velázquez, Goya, Zurbarán, El Greco y Sánchez Cotán, entre otros, así como los sugerentes puentes tendidos con contemporáneos del malagueño como José Moreno Villa, Manuel Ángeles Ortiz, María Blanchard y Juan Gris.
Un juego de espejos y relaciones hilado a partir se ejes temáticos como la tauromaquia, el bodegón, la maternidad o la muerte que se despliega en el MPM hasta el 3 de febrero y que sirve para alzar el telón de los actos con motivo del décimo quinto aniversario que la institución cultural cumplirá el próximo día 27. De este modo, 'El sur de Picasso', patrocinada por la Fundación Unicaja, recoge el guante lanzado por el Museo Picasso de París, que planteó a los responsables de la pinacoteca malagueña la revisión de las influencias sureñas en la producción del artista para inscribir esa propuesta en el proyecto internacional 'Picasso Mediterráneo'que lidera la institución gala. Y el resultado es una de las aportaciones teóricas y expositivas más y mejor argumentadas en cuanto al poso de los orígenes del artista en su obra.
Porque 'El sur de Picasso' muestra «el patrimonio artístico español que Picasso estudió y veneró, tanto como desestabilizó y canibalizó», en palabras del director artístico del MPM, José Lebrero, comisario de este proyecto de producción propia que reclama un lugar protagonista en el estudio del genio. Con esta premisa, la querencia surrealista de 'Las bañistas' (1918) y el clasicismo de 'El peinado' (1922) de parte del malagueño dialogan con dos mosaicos romanos en la primera estancia de la muestra.
«Esta no es una exposición para mirar de lejos», recomendaba Lebrero durante el paseo. Porque conviene detenerse en los detalles de los pequeños exvotos íberos para apreciar su parentesco con la 'Cabeza de mujer' (1907) picassiana casi salida de 'Las señoritas de Avignon' firmada aquel mismo año. Una vinculación que también aflora de manera evidente y sugerente entre la figura de una divinidad egipcia datada entre los siglos VIII y VII a. C y el lienzo 'Mujer desnuda de tres cuartos, de espaldas' (1907) procedente del Museo Picasso de París.
Acto seguido, el clasicismo picassiano de los grabados reunidos en la Suite Vollard convive con diversas vasijas y esculturas romanas en uno de los tramos más potentes del recorrido. La sección se dedica al peso de la mitología y el mundo clásico en la obra del malagueño y esa herencia queda ilustrada de manera didáctica y cabal mediante su correlación con piezas arqueológicas procedentes de varios museos provinciales andaluces.
Sube un poco más el listón la sala de las maternidades. 'La Sagrada Familia con Santa Ana y San Juanito' (c. 1590) de El Greco se da la mano con 'La familia' (1970) de Picasso, mientras 'Venus y el amor' (1967) del malagueño se inscribe sin esfuerzo en la tradición ilustrada por la 'Virgen del Rosario' (c. 1640-1650) de Zurbarán, 'Virgen despertando al niño' (1603-1627) de Sánchez Cotán y 'Virgen con el niño' (c. 1660 – 1665) de Murillo.
Sigue el vuelo ascendente de la nueva exposición del MPM hasta alcanzar una de sus cotas más altas en el apartado dedicado a las naturalezas muertas. 'Bodegón con vela' (1945) se mira en el espejo de dos piezas de Juan van der Hamen firmadas cuatro siglos antes mientras 'Agnus Dei' (1639) de Zurbarán y 'Vanitas' (1660) reclaman su ascendente sobre 'Bodegón con cabeza de toro' (1958) y 'Bodegón con cabeza, calavera, puerros y jarras' (1945) del malagueño.
Ya en la planta baja, el 'Novillo de Porcuna' (580 a. C.) reina en la sala dedicada a la tauromaquia, donde Picasso y Goya vuelven a encontrarse como hiciera el joven malagueño a modo de copista en las salas del Museo del Prado. Ahí están las piezas juveniles de Picasso recreando algunos'Caprichos' goyescos junto a otra herencia, en este caso, la del Greco. Y de la tradición a la modernidad en la sala final, con Picasso convertido en faro y tótem de su tiempo. 'Naturaleza muerta con violín' (1912) se mira con dos delicados bodegones cubistas de Moreno Villa y la deliciosa 'Guitarra' (1924) esculpida en chapa conversa con la 'Composición cubista con botella' (1918) de María Blanchard y el 'Violín, garrafa y copa' (1920) de Juan Gris
Imágenes de la muestra / SALVADOR SALAS
De este modo, la nueva exposición del MPM se plantea como «una excursión», un viaje en busca de un relato nuevo, alejado del localismo y el folclore, para trazar un discurso tan complejo como potente sobre el calado que el sur dejó en Picasso, más allá de su recurrente vinculación con la Costa Azul francesa. Lo resumía el presidente de la Fundación Unicaja, Braulio Medel: «Esta es una espléndida exposición, no sólo por las obras que se mostrarán, sino porque igual que un buen equipo no es una suma de individualidades, una exposición no es una suma de cuadros». Y aquí no hay (sólo) suma de piezas, hay discurso apuntalado a cada paso, en casa juego de referencias.
Además, 'El sur de Picasso' estrena los actos por el décimo quinto aniversario del MPM. Un cumpleaños glosado por el nieto del artista y presidente del Consejo Ejecutivo del MPM, Bernard Ruiz-Picasso: «Esta institución tiene ahora más madurez y tenemos ahora una institución que nos permite soñar lo que van a ser los próximos años. Para mí es un momento muy feliz, mi madre (Christine Ruiz-Picasso, también mecenas de la institución) está también feliz de ver que en este sueño que hemos compartido con la Junta de Andalucía hemos podido crear esta institución».
En una línea muy similar se manifestaba el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, quien reiteraba que la nueva exposición del MPM busca «que Picasso sea más conocido en su tierra». Un conocimiento que, ahora sí, deja de lado lo biográfico para ir a lo artístico, lo superfluo para clavar la mirada en el tuétano, en la raíz andaluza de un genio donde todo termina. Y también comiza.
Sotheby’s ha presentado las obras maestras en papel de la colección Diamonstein-Spielvogel que encabezará las ventas de noviembre de Arte Moderno e Impresionista y de Arte Contemporáneo en Nueva York.
La Dra. Barbaralee Diamonstein-Spielvogel y el Embajador Carl Spielvogel han trabajado meticulosamente y dado vida a una colección sin precedentes, que ofrece una visión única del espíritu creativo y la personalidad de una extraordinaria variedad de artistas procedentes de los siglos XIX y XX.
Las ventas de Arte Moderno e Impresionista se celebrarán el 14 y 15 de noviembre, y las ventas de Arte Contemporáneo tendrán lugar el 16 y 17 de noviembre, ambas en Nueva York.
Subastas de Arte Moderno e Impresionista:
Esta venta ofrecerá una selección de obras espectaculares de los siglos XIX y XX de artistas como Salvador Dalí, Edgar Degas, Eugène Delacroix, Sonia Delaunay, Fernand Léger, René Magritte, Henri Matisse, Joan Miró, Henry Moore, Giorgio Morandi, Pablo Picasso, Camille Pissarro y Édouard Vuillard.
Saldrán a subasta, entre otras obras, importantes pinturas impresionistas de Pablo Picasso. Un grupo de cuatro obras que refleja la evolución artística de Picasso y sus musas más famosas, incluida Marie Thérèse Walter. Además, incluye uno de los dibujos más impresionantes de Dora Maar, que aparecieron en el mercado en los últimos años.
Combat de taureau et cheval lidera la selección. Una escena que captura la creciente tensión de Europa antes de la guerra y presagia la disposición compositiva que se manifestaría en su singular obra maestra, el Guernica, dos años después.
El tema de la corrida de toros preocupó a Picasso a lo largo de su larga carrera y Combat de taureau et cheval es una representación particularmente dramática: Picasso se centra en el momento en el que el toro golpea al caballo, causando su muerte y la caída del picador. Esta obra fue realizada en un momento de gran confusión en la vida personal de Picasso, cuando su matrimonio con Olga Khokhlova estaba al borde de una crisis al descubrir Olga que la joven amante de su marido, Marie-Thérèse Walter, estaba embarazada.
Picasso completó este dibujo en abril de 1935, en pleno apogeo del movimiento surrealista, cuando el simbolismo psicosexual freudiano jugó un papel determinante en la pintura vanguardista. Para entonces, Picasso se había acostumbrado a identificarse con el toro, con su naturaleza tempestuosa y viril, y a la mujer que amaba con el caballo. En este trabajo aparece también una figura desmayada sobre el caballo, que se parece mucho a las representaciones icónicas de Marie-Thérèse que creó durante este período.
Realizado el 8 de septiembre de 1938, Buste de femme pertenece a la famosa serie de retratos de Dora Maar, amante y compañera artística de Picasso durante finales de los años treinta y principios de los cuarenta. La historia de amor con Maar, la influencia de una sociedad de intercambio intelectual y la pasión intensa dieron lugar a algunos de los retratos más atrevidos y famosos de su trayectoria. El trabajo es único, capaz de transmitir la fuerza psicológica de la modelo con el uso de unas pocas líneas sin aparente esfuerzo. Las características físicas que Picasso admiraba de ella, su cabello suelto y su gran nariz, están distorsionadas, representando las complejas emociones que marcaron su relación. Sin embargo, Picasso representa el rostro de Dora con sus ojos, oídos y fosas nasales completamente visibles, sus rasgos fuertes y contorsionados expresan su belleza física y su poderosa personalidad
Dora hechizó al pintor con su fluida belleza española y austera, pero fue su rostro lo que realmente capturó al artista.
Con su solidez escultórica y su forma elegante, Une main ejemplifica el período neoclásico de Picasso de la década de 1920. Picasso construye la tridimensionalidad de la forma a través de abundantes marcas de sombreado redondeadas. La calidad escultórica de la obra demuestra el poderoso impacto del viaje de Picasso en 1917 a Italia y su encuentro con las desmoronadas obras maestras de la Antigua Roma. La monumentalidad de Italia y sus ruinas continuarían siendo una gran inspiración para Picasso a lo largo de la década de 1920.
Realizado en 1901, poco después de su llegada a Madrid desde Málaga, Village Castillan es un pastel que forma parte de la serie de paisajes urbanos de Picasso en Toledo. Terminado en los primeros meses de 1901, se incluyó en la primera gran exposición de la obra de Picasso, que se inauguró el 24 de junio de 1901 en la galería rue Laffitte de Ambroise Vollard en París. Aunque Vollard inicialmente consideró que el espectáculo no tuvo éxito, se vendieron quince obras y varios críticos tomaron nota de la capacidad del artista para absorber y reproducir las complejidades de la vida, como se representa en Village Castillan.
Subastas de Arte Contemporáneo:
Seguidamente, el 16 y 17 de noviembre, Sotheby’s celebrará la venta de Arte Contemporáneo donde presentará espectaculares obras de algunos de los maestros más importantes del siglo XXI, como Jackson Pollock, Jasper Johns y Mark Rothko.
Una de las obras más significativas es Untitled de Mark Rothko (1968), un ejemplo raro y etéreo del trabajo madruo del artista, creado justo dos años antes de su trágica muerte en 1970. Realizado en una paleta vibrante de colores azul y ámbar, el trabajo evoca todas las características de la lengua vernácula más emblemática de Rothko.
También destaca la obra Number de Jasper Johns (2006), una extraña articulación a gran escala de una de las representaciones más icónicas del autor, ejecutada en su gama de colores preferida y con una superficie de textura exuberante. Muchas de las imágenes y los temas más significativos de Johns están representados en toda la colección, lo que proporciona una visión enriquecedora del complejo enfoque del artista.
Guernica. Piedad y terror. Picasso en guerra. Charlie Miller. Las políticas del mito. Picasso, Bataille y el antifascismo
Cuando a principios de 1937 Pablo Picasso (Málaga, España, 1881 – Mougins, Francia, 1973) recibió el encargo de pintar un cuadro para el Pabellón Español, contestó a los delegados de la República que no estaba seguro de poder ofrecerles lo que querían. Hasta entonces, el mundo de su arte había sido fundamentalmente íntimo y personal, estaba limitado por las paredes y las ventanas de un cuarto; casi nunca se había referido a la esfera pública y mucho menos a acontecimientos políticos; desde 1925, su producción se había acercado con frecuencia, claustrofóbicamente, a la pesadilla o la monstruosidad. Sin embargo, el cuadro que acabó creando para la República hablaba con elocuencia de las nuevas realidades bélicas. Y la escena de sufrimiento y desorientación que nos mostró ha perdurado, como emblema de la condición moderna, a lo largo de ocho décadas. Guernica se ha convertido en la escena trágica de nuestra cultura.
¿Existe una continuidad entre Guernica y la visión de la humanidad, extraña y con frecuencia angustiada, que Picasso había desplegado a lo largo de la década anterior? ¿Cómo afectó el característico conjunto de preocupaciones del artista, cuya oscuridad por momentos parece llegar a la desesperación, al cuadro definitivo de mujeres y animales en pleno sufrimiento?
Un escritor dijo en referencia a Guernica que, en él, el mundo moderno se había “transformado en un cuarto amueblado en el que todos, gesticulando, aguardamos la muerte”. Desde 1937, la imagen de terror del cuadro ha resultado indispensable, puede que incluso catártica, para varias generaciones de todo el mundo. Esta exposición se plantea por qué.
Está claro que el tratamiento épico y compasivo de la violencia que vemos en Guernica va más allá de la peligrosa fascinación por ese tema que había caracterizado gran parte de la obra picassiana de finales de los años veinte y principios de los treinta, pero ¿habría sido posible el mural sin esa fijación anterior? ¿No es la violencia, muy a menudo, “fascinante” además de repulsiva? ¿Cómo la representa un artista sin dejarse conquistar? ¿Qué implica (psicológica, estéticamente) dar forma pública al terror?
Formando parte de esta exposición, y como contrapunto histórico a ella, se presenta una selección de los resultados del proyecto de investigación Fondo Documental Guernica, referido al período 1937-1949. El propósito de este proyecto, iniciado en otoño de 2015, es reunir y estudiar la mayor documentación y referencias posibles (correspondencia, fotografías de instalación, documentos gráficos, audiovisuales, artes plásticas) en relación con la obra más emblemática de la Colección. Este fondo documental quiere contribuir a un conocimiento mayor del cuadro: su origen, las exposiciones en las que ha participado, el uso propagandístico que de él se ha hecho, así como su lugar dentro de la Historia del Arte.
También muestra de qué modo Guernica supera su propia fisicidad y, en su reconocimiento, se hace inseparable su valor artístico del político.
Con el apoyo excepcional del Musée national Picasso-Paris:
Les femmes d’Alger de Pablo Picasso, subastado en Christie’s.
Israel García-Juez11/03/2016
Pablo Picasso, Andy Warhol y Claude Monet son los artistas cuyas obras se apuntaron las mayores ventas en subasta durante todo 2015, lo cual les sitúa entre los más rentables independientemente de su análisis estrictamente artístico. En el caso de Picasso, autor francés nacido en Málaga como dicen los libros de arte escritos en Francia, lidera la lista de aquellos que desde hace 20 años no dejan de revalorizarse por cara que se haya comprado su obra.
Lo bueno que tienen estos informes y análisis que elaboran las casas de subastas es que orientan a los compradores, no sólo los amantes del arte sino también aquellos que invierten como parte de su estrategia de diversificación y que ayuda mucho al desarrollo de este mercado, a descifrar por donde van las tendencias y cuales son los artistas que más “pitan”.
Así Artprice.com en asociación con AMMA (Art Market Monitor of Artron) dos sitios de referencia para saber lo que se cuece en el sector han elaborado su informe anual del mercado del arte en 2015.
El mercado de arte ha generado un valor total de 16.100 millones de dólares en 2015
Como afirman muchos expertos, este documento proporciona información detallada sobre los resultados del curso anterior y explora lo que se puede esperar para el próximo año, es decir, este del que ya llevamos tres meses. El informe contiene además el popular índice con la clasificación de los 500 artistas más poderosos del mundo, los 100 mejores resultados de arte del año, el análisis por países y precios, en fin, los 21 capítulos de Artprice son una radiografía de cómo está el mercado.
Leyendo este informe salen una serie de datos que conviene compartir con los lectores de OKDIARIO. Con un valor total de 16.100 millones de dólares en 2015, el mercado del arte global se encuentra en muy buen estado de salud en Occidente a pesar de la situación económica mundial. En la ya tradicional batalla entre China y Estados Unidos, los americanos volvieron a ganar al gigante asiático en lo que a compra de arte se refiere.
El Reino Unido mantuvo su tercer lugar con un total de compras cercano a los 3.000 millones de dólares, una cifra que se ha duplicado en los últimos 10 años convirtiéndose Londres en el segundo mercado del mundo y generando el 19% del volumen de negocios global de las subastas de bellas artes. La capital británica es hoy en día una seria rival de Nueva York (que acumula el 37% del mercado mundial) aunque la amenaza del Brexit también puede castigar a este sector.
Los principales coleccionistas chinos están diversificando adquisiciones aprovechando el movimiento del arte occidental, focalizándose en obras impresionistas, modernas y contemporáneas. De hecho, 2015 ha sido un año histórico para las ventas de arte moderno (aquellos artistas nacidos entre 1860 y 1920) con un resultado récord total de 5.200 millones de dólares.
Pieza subastada en Sotheby´s de Londres (Foto: GETTY)
La industria del museo se ha convertido en una realidad económica mundial consolidada pues por poner tan sólo un ejemplo, entre 2000 y 2014 fueron construidos más museos en el planeta que a lo largo de los siglos XIX y XX.
En los circuitos legales, el pasado año fueron subastados 865.700 objetos en el mundo incluyendo más de 564.000 a la venta en Occidente, es decir, un incremento del 3% respecto a 2014.
Tampoco sorprende que Internet, a pesar de lo que sostenían expertos muy reputados en arte, se ha convertido en una parte integral de las estrategias de los principales players en el mercado del arte. En la actualidad el 95% de las subastas en el mundo están también presentes en la Red frente al exiguo 3% que se registraba en 2005.
El conjunto de las “Sombras” de Andy Warhol. (Foto: EFE)
Por último, el informe arroja que más de 3.000 millones de dólares (el 18% del mercado mundial) se ha basado en los resultados excepcionales de sólo 10 artistas que son por este orden: Pablo Picasso, con ventas de 650 millones de dólares, Andy Warhol con ventas de 523 millones de dólares y Claude Monet con ventas de 338 millones de dólares. Sólo ellos tres acumulan más de un tercio de las ventas totales y les hace situarse en el top del ranking de los más rentables.
Les siguen a considerable distancia Modigliani con 251 millones de dólares en ventas, Giacometti con 247 millones, Bacon con 232 millones, Twombly con 223, Rothko con 219 millones, Lucio Fontanacon 214 millones y Roy Lichtenstein con 212 millones de dólares.
Recordamos que se habla exclusivamente de las cifras de negocio que generan la ventas de sus obras nadie dice que los más vendidos tengan que ser necesariamente los mejores en el plano artístico.