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martes, 25 de octubre de 2016

Paul Delvaux El alba sobre la ciudad (1940)




                                                                 


El alba sobre la ciudad



n. 1897 en Antheit (Bélgica), f. 1994 en Furnes

Óleo sobre lienzo, 175 x 215 cm.

Propiedad privada

Entre las principales influencias del desarrollo artístico de Paul Delvaux se cuentan la pintura de Giorgio de Chirico así como la obra de Rene Magritte. Delvaux no ahondó en la obra de ambos artistas hasta finales de los años veinte, al visitar una exposición en París con obras de De Chirico y conocer poco después a Magritte. Al igual que este último, Delvaux realizaba su trabajo con gran recogimiento. No fue el sentimiento de grupo tan decisivo para muchos otros artistas lo que llevó a Delvaux a formar parte del círculo de los surrealistas, sino el hecho de que el pintor buscara en su arte una atmósfera que evocase el sueño y la irrealidad. «¡El surrealismo! ¿Qué es el surrealismo? En mi opinión es ante todo un resurgimiento de la idea poética en el arte, la reintroducción del objeto de representación, pero en un sentido muy determinado: el de lo extraño e ¡lógico», formuló el propio pintor en una conferencia impartida en 1966.
A partir de mediados de los años treinta, sus representaciones buscan sorprender mediante la introducción de figuras desnudas en un universo que contrapone esa intimidad a un ambiente público. En el cuadro El alba sobre la ciudad (L'aube sur la ville) aparece una figura central masculina -un autorretrato del pintor- rodeada de desnudos que, avanzando con lentitud, casi como sonámbulos, parecen vivir una forma de existencia imposible de conciliar con la normalidad de la experiencia cotidiana.
Como en las pinturas de De Chirico, la arquitectura arcaizante, con sus líneas de fuga estrechándose en extremo, aparece como escenarios inertes: la arquitectura es parte de un espacio totalmente irreal que actúa como telón de fondo para encuentros sin sentido ni contexto.
«Aquí nadie piensa en comer, todos se nutren del tiempo que transcurre y vuelve a transcurrir, beben las horas. Ahora estoy con Claude Lorrain, pero el calor, interrumpido por las brisas marinas, ¿no es demasiado fuerte para esta luz?» Estas líneas formuladas por el escritor Michel Butor sobre el cuadro El alba describen otro elemento de importancia en la pintura de Delvaux: su inspiración en los maestros consagrados. Siguiendo el principio del collage, desarrollado por el surrealismo, Delvaux combina el plano del sueño con el de la pintura. De este modo surge una realidad fantástica cuyos representantes -como el propio pintor en el cuadro El alba sobre la ciudad- operan como intrusos y perturbadores del mundo onírico.
De todos modos, las pinturas de Delvaux no sólo reflejan sueños reproducidos por el pintor con un vocabulario aparentemente ingenuo. El arte de Delvaux también podría calificarse de mitológico, puesto que en sus representaciones hay inherente un sentido cifrado que sólo se abre a aquél que está familiarizado con el significado del lugar y con el que en él actúa, es decir, el que entiende el lenguaje del inconsciente.

Fuente
http://www.historiadelarte.us


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