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jueves, 22 de octubre de 2015

El vértigo de la vanguardia rusa desembarca en México

Vasili Kandinski (1866-1944). Jinete. San Jorge [estudio], ca. 1914

Una exposición inédita que reúne más de 500 obras de arte creadas entre 1911 y 1948, correspondientes al periodo de la vanguardia ruso-soviética, ha sido inaugurada la noche del miércoles en el Museo del Palacio de Bellas Artes de México.


Alexandr Ródchenko. Escaleras
Alexandr Ródchenko. Escaleras


La exhibición es parte de los festejos por los 125 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Rusia y México, a cargo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes.
"El vértigo del futuro", es una deslumbrante exposición que presenta por primera vez en México la muestra de arte ruso en pinturas, maquetas, bocetos de vestuarios, filmes, carteles, fotografías, libros, dibujos, collages, cerámicas, esculturas, instalaciones y material documental de más de cien artistas rusos.
La exposición proviene de colecciones de museos rusos como el Museo Estatal del Hermitage, el Museo Estatal de Bellas Artes Pushkin, el Museo Estatal Ruso y el Museo de Arte Multimedia, entre otros.

  La exposición da a conocer obras maestras de artistas como Vladímir Tatlin, Alexandr Ródchenko, Kazimir Malévich, Serguéi Eisenstein, Vasili Kandinski y otros.



La muestra estará abierta hasta el 31 de enero de 2016 en las nueve salas del museo que incluye obras de Lisitski, Vladímir Mayakovski, Natalia Goncharova, Olga Rozánova y Varvara Stepánova.
"Esta exposición permite identificar los movimientos vanguardistas que germinaron en Rusia durante la primera mitad del siglo XX. Mediante el recorrido que se propone, el público podrá apreciar uno de los momentos más brillantes en la historia del arte", afirma el curador Sergio Raúl Arroyo.
Diez núcleos vanguardistas ruso-soviéticos
A lo largo de diez núcleos divididos por disciplinas se ahonda en el estudio de las vanguardias ruso-soviéticas, en las que se plasmaron las pasiones sociales, intelectuales y estéticas de una época.
El primer apartado se centra en proyectos arquitectónicos del periodo vanguardista, "muchos de los cuales fueron una apuesta a un futuro nunca materializado", dice el coordinación general, Miguel Fernández Félix, director del Museo.
La reconstrucción Modelo del Monumento a la Tercera Internacional, 1986, de Tatlin es una pieza fundamental de esta sección, indica la presentación ilustrada de las obras.
El diseño, segundo núcleo de la muestra, está conformado por obras de artistas capaces de crear tanto objetos utilitarios como estéticos, desde enseres domésticos hasta herramientas de trabajo, pues el objetivo principal de los vanguardistas era integrar el arte a la vida diaria.
El tercer núcleo está dedicado a la obra gráfica dirigida a la agitación política, al anuncio de productos de uso diario o a campañas sociales como la lucha contra el analfabetismo.
La pintura y la instalación conforman el cuarto apartado, dedicado a una época en la que corrientes como el cubofuturismo, el constructivismo, el rayonismo y el suprematismo desplazaron a las ideas preconcebidas de la pintura.
En esas obras, los materiales para la creación de instalaciones se diversificaron, y se podían mezclar metal con madera que con yeso, cuero o alambre, cualquier material, sin importar su procedencia, podía y debía formar parte del arte.
En el quinto núcleo, dedicado al cine, se exponen distintas vertientes fílmicas de la vanguardia ruso-soviética, como las experimentaciones futuristas de Dziga Vértov, las atmósferas líricas de Vsévolod Pudovkin y los deslumbrantes montajes de Eisenstéin.
La música y la experimentación sonora de la vanguardia rusa serán representadas en la sexta sección, mediante 14 audios de Chaikovski; "Augurios primaverales" de La consagración de la primavera (1913), de Stravinski; La fundidora de acero, (1927) de Mosólo, y "La fábrica" de Le pas d"acier, de Prokófiev, entre otros.
El legado vanguardista dentro de las artes escénicas se incluye en el séptimo núcleo, en el que se presentan diseños de escenografías y bocetos de vestuario a través de propuestas de artistas como Vladímir Tatlin, Kazimir Malévich, Alexandra Exter y Liubov Popova.
La influencia de los movimientos vanguardistas dentro de la literatura y la edición se observa en el octavo apartado, en el que la ruptura de la sintaxis, la fragmentación de las palabras y la edición de libros semiartesanales son claro ejemplo de las características del nuevo arte. Vladímir Maiakovski y Alexéi Kruchiónij son algunos de los creadores que conforman esta selección.
El noveno núcleo corresponde a la fotografía, que muestra el tono experimental y creativo de la vanguardia rusa, con un especial énfasis del fotomontaje como género, en el cual fragmentos de fotografía logran coexistir, en obras de Mijaíl Préjner, Alexandr Grinberg y Arkadi Shaijet.
El último apartado de la muestra corresponde a los dibujos eróticos de Serguéi Eisenstein, donde pueden verse obras marcadas por fantasías explícitas que contienen actos de necrofilia, homosexualidad y escenas orgiásticas.
En ese último núcleo la obra del cineasta muestra asociaciones del subconsciente con la muerte y el sexo, el horror y el éxtasis, la pasión y la religión inundan las piezas, muchos de estos dibujos fueron realizados durante la estancia del cineasta en México en 1931.
Fuente
http://mundo.sputniknews.com



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