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sábado, 27 de febrero de 2016

Hong Kong inaugura la exposición más política de China


Una mujer observa las fotografías de Liu Heung Shing en la exposición del museo M+. PHILIPPE LÓPEZ


El museo M+ ha inaugurado esta semana su primera gran exposición con una muestra de alto contenido político.


El museo M+, ideado para convertir a Hong Kong en uno de los focos artísticos más prominentes de toda Asia, ha inaugurado esta semana su primera gran exposición con una muestra de alto contenido político en un momento delicado para la ciudad.

Bajo el título Cuatro décadas de arte chino contemporáneo, las 80 piezas ahí reunidas se organizan de tal manera que el espectador asiste a una presentación cronológica de algunos de los trabajos más innovadores producidos en China desde el final del maoismo hasta el presente, entre los que se incluyen trabajos altamente sensibles en el país asiático.

Es el caso de las icónicas fotografías de Liu Heung Shing sobre la matanza de Tiananmen, o del provocativo vídeo Agua de Zhang Peili, una grabación en la que la locutora que anunció la ocupación militar de la plaza pequinesa en aquel 4 de junio de 1989 lee en voz alta entradas del diccionario con una aséptica y perfecta dicción.

A escasos metros, la oronda figura del Gran Timonel también aparece inmortalizada en varios cuadros, como en el irreverente Mao Zedong: red grid nº 2de Wang Guangyi, o en la imagen Exposición restrospectiva de Duchamp en Chinade Shi Xinning, donde el que fuera líder de la nación aparece sonriente contemplando un orinal de Duchamp.

Otros destacados artistas que cuentan con trabajos en la muestra son el siempre díscolo Ai Weiwei, o el pintor contemporáneo Wang Xingwei.

"El arte chino es eminentemente político", declaró el día de la inauguración Pi Li, comisario que está detrás de su organización. "De Confucio en adelante, el artista chino se ha visto obligado a tener un papel público. Y el realismo socialista, con todas sus diferencias, básicamente subraya este concepto aún más".

Bajo el "un país, dos sistemas" por el que se rige la vida de Hong Kong desde que volvió a pertenecer a China en 1997, la excolonia británica goza de unas libertades y unos derechos mayores de los disfrutan en el resto de la China continental. Como subrayó Pi, "no hay ninguna otra ciudad en China donde este tipo de arte pueda ser exhibido".

Sin embargo, en los últimos tiempos, muchos opinan que estas libertades están bajo seria amenaza teniendo en cuenta la creciente influencia de Pekín sobre este territorio autónomo, un clima de desconfianza agravado en las últimas semanas por la desaparición de cinco libreros de la ciudad que más tarde aparecieron detenidos en China.

Aunque el contenido de esta retrospectiva hace pensar que una censura como la que existe al otro lado de la frontera todavía no impera en Hong Kong, lo cierto es que han surgido voces que han puesto en el punto de mira la independencia de la galería -financiada por el gobierno local- a la hora de seleccionar las obras.

Frente a los que critican que se haya dejado fuera otras piezas más controvertidas o dicen que ha habido presiones para bajar el tono de la narrativa de lo sucedido en Tiananmen, el comisario jefe de M+, Doryun Chong, se defendió diciendo que la galería no ha sido coaccionada por nadie y que apuesta por un enfoque conservador para sus exposiciones. "Puede haber ciertas instituciones o comisarios que apuestan por el poder de la provocación, pero yo no creo en eso", declaró.

Pero no todos en su equipo opinan como él. De acuerdo con la defensora de las artes locales y miembro del comité del museo, Ada Wong, "en Hong Kong, sentimos que en los dos o tres últimos años hay una gran opresión en la esfera pública, tanto en exposiciones como en cines o publicaciones".

A su parecer, los artistas locales han tenido que refrenarse para no molestar a unas autoridades locales proclives al Gobierno de Pekín. "La autocensura... está sucediendo, solo que todavía está bajo la mesa. El miedo ya está aquí" sentenció.

Desde que hace 20 años surgiera la idea de crear un gigantesco museo que consolidara a Hong Kong como enclave cultural de la región, el proyecto ha sido criticado por sus continuos retrasos y descomunales gastos, que en la actualidad ascienden a casi 600 millones de euros. Ahora, sus responsables calculan que el recinto -de 60.000 metros cuadrados- abrirá sus puertas en 2019, aunque no será hasta dentro de 10 o 15 años cuando se complete del todo.

Por ese motivo, se decidió organizar esta exposición sobre arte contemporáneo chino en otra galería de la ciudad con parte de los fondos que ya han sido adquiridos, una manera de mostrar a los patrocinadores que su dinero está siendo bien invertido a pesar de los retrasos.

Las piezas, que permanecerán expuestas hasta abril, forman parte de la colección reunida por Uli Sigg, un diplomático y empresario suizo de 71 años que desde que se estableció en Pekín en 1980 ha recogido más de 1.500 obras de arte contemporáneo chino. En la actualidad, esta colección es la más grande del mundo en su género.

Fuente

http://www.elmundo.es



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