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domingo, 10 de abril de 2016

Church (Frederic Edwin Church)



Este trabajo recopilatorio está dedicado al pintor estadounidense Frederic Edwin Church. Fue un pintor paisajista estadounidense. Fue una figura central de la Escuela del río Hudson de pintores paisajistas estadounidense.

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Frederic Edwin Church (Hartford, 4 de mayo de 1826 – Nueva York, 7 de abril de 1900) Pintor estadounidense, que nació en Hartford, Connecticut.

Fue alumno de Thomas Cole en Palenville, New York. Se le conoció, sobre todo, por pintar vistas colosales, a menudo en ubicaciones exóticas.


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No hay ningún registro fotográfico de la exposición de Frederic Edwin Church en 1859 'El corazón de los Andes'; su exposición en 1864 en la foto. El voladizo retratos y pasamanos fueron agregados para su inclusión en la galería de Bellas Artes en Feria de Nueva York metropolitana sanitaria.

Pintó escenas dentro la línea de la Escuela del río Hudson, de la que fue miembro destacado, caben destacar: Las cataratas del Niágara (1857) y Las montañas Catskill (1852). Church prefería los paisajes localizados en Sudamérica, Europa y Palestina. Como resultado de sus viajes realizó, entre otras obras, El mar Egeo (1871) y El corazón de los Andes (1859), ambas en el Museo Metropolitano de Arte, Nueva York.

De este pintor he visto varios cuadros en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Es recomendable una visita para ver sus cuadros y también otros artistas de su escuela, como Cole.

Espero os guste la pequeña recopilación de este pintor estadounidense, sea de vuestro interés y contribuya en la divulgación de su obra.





Algunas obras


Church en el Museo Thyssen

Frederic Edwin Church (Hartford, 1826-Nueva York, 1900) fue el primer alumno de Thomas Cole, padre de la Escuela del río Hudson, quien le transmitió su visión alegórica y majestuosa del paisaje americano, que se vio ya reflejada en los primeros paisajes de Nueva Inglaterra del joven pintor. Paulatinamente, las teorías de John Ruskin, del que aprendió que el estudio detenido de la naturaleza era capaz de desvelar las verdades esenciales del mundo, le alejaron de los paisajes moralistas y épicos de su maestro. En 1845 hizo su debut en la muestra anual de la National Academy of Design, institución de la que pasaría a ser miembro y en la que expondría de forma continuada durante toda su carrera. En 1847 su exposición en la American Art Union le confirmó como uno de los jóvenes valores de la pintura del momento

Los. escritos del naturalista alemán Alexander von Humboldt (1769-1859) serían determinantes en su obra. Cosmos le enseñaría la armoniosa unidad del universo que Church traducía en unas obras de formato grandioso en las que combinaba unas amplias panorámicas con un estudio casi científico de los detalles. Siguiendo los pasos de Humboldt, viajó en dos ocasiones a Sudamérica, en la primavera de 1853 y en 1857. De los apuntes tomados en esos periplos salieron algunos de sus lienzos más memorables de los volcanes Cayambe, Cotopaxi o Chimborazo. También visitó en varias ocasiones las cataratas del Niágara, otro de los lugares de peregrinación de los pintores del momento. La exposición de su pintura Las cataratas del Niágara (Washington, Corcoran Gallery of Art) en 1857 en Nueva York, Londres y otras ciudades europeas le encumbró como el gran pintor americano.

En 1859 cambió las regiones tropicales por el lejano Norte. Visitó la península del Labrador, Newfoundland y pintó varios paisajes de icebergs. Su compañero de viaje y biógrafo de Thomas Cole, el reverendo Louis Legrand Noble, publicó un relato de la expedición en Tras los icebergs junto a un pintor (1861)

En. 1860 Church, que se encontraba ya en el punto más alto de su carrera artística, contrajo matrimonio con Isabel Carnes y compró un terreno con vistas al río Hudson, donde construyó Olana, una mansión campestre de estilo persa donde pasó los últimos años de su vida. En la década de 1870 su éxito comenzó a declinar, y a partir de 1880, aquejado de un fuerte reumatismo, abandonó los lienzos de gran formato y se dedicó a decorar su casa y a pintarla en diferentes condiciones climáticas en pequeños bocetos al óleo. Cuando murió en 1900 era un artista olvidado


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Bote abandonado. 1850. Óleo sobre cartón, 28 x 43,2 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Frederic Edwin Church.

Frederic Church, uno de los principales paisajistas de la Escuela del río Hudson, nos ha dejado una excepcional galería de imágenes tanto de su país como de las diferentes tierras exóticas a las que viajó a lo largo de su vida. Durante el verano de 1850 Church visitó por primera vez Mount Desert Island, un lugar frecuentado por artistas antes del auge del turismo masivo.Tras un largo viaje, primero en tren a través de Vermont y New Hampshire y a continuación a bordo de un barco de vapor y de una goleta, el artista llegó a esta pequeña isla de la costa atlántica de Maine. Durante su estancia realizó numerosos dibujos y apuntes al óleo, entre los que se encuentra este poético Bote abandonado, fruto de la observación directa de la costa. En su crónica de este viaje, en la que relata las impresiones que le produjeron tanto la isla como sus habitantes irlandeses, Church menciona que una mañana de niebla pintó «el casco de un bote y algunas rocas».

El pequeño bote, representado de forma muy minuciosa en primer plano, adquiere proporciones gigantescas ocupando gran parte de la composición. Al fondo, en un mar de horizonte brumoso, dos parejas pasean en una pequeña barca. Seguramente el artista tomó como punto de partida los apuntes realizados por su maestro Thomas Cole durante sus estancias en la costa de Maine en las décadas anteriores. Asimismo,Church coincide con Fitz Henry Lane en la admiración por la luminosidad difusa y las frecuentes neblinas de la isla para representar las asociaciones románticas del lugar. En Picturesque America, una publicación editada por el escritor William Cullen Bryant para difundir las maravillas de las tierras americanas, se puede leer sobre Mount Desert Island: «Es un placer único el sentarse en un promontorio rocoso, en un día en que la niebla y el sol rivalizan por su supremacía, y mirar las imágenes que la niebla hace y deshace».

Además, como apunta John Wilmerding, la pintura tiene «un contenido narrativo implícito en el bote abandonado», que puede interpretarse como una metáfora de la condición humana, según la costumbre de representar recipientes vacíos como símbolos del viaje de la vida. Por su parte, Katherine E.Manthorne relaciona esta obra con la publicación en 1851 de Moby Dick de Herman Melville, una novela sobre los balleneros de Nueva Inglaterra que demuestra la sintonía del artista con los intereses del público.

A su regreso a Nueva York, Church expuso en la National Academy of Design, en la American Art-Union y en la Pennsylvania Academy of the Fine Arts. Con este motivo el New York Daily Tribune destacó el especial éxito de «una pequeña pintura representando un bote viejo varado en la costa y con la niebla deslizándose sobre el mar».


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Paisaje tropical, c. 1855. Óleo sobre lienzo, 28 x 41,3 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza. Obra de Frederic Edwin Church.

Bajo el acicate de los libros del naturalista alemán Alexander von Humboldt, Church viajó a Sudamérica en 1853 en compañía de Cyrus Field -que posteriormente se haría famoso por haber fomentado la telegrafía transatlántica por cable- y de nuevo cuatro años después con el artista Louis Rémy Mignot. Aunque el cuadro Paisaje tropical carece de firma y de fecha, según Gerald Carr, especialista en Church, es probable que proceda de su primera estancia en Sudamérica, pues tiene gran semejanza con Vista del río Magdalena (1857, The Manoogian Collection), obra pintada poco antes del segundo viaje de Church.

En el viaje de Church a Colombia no faltaron ni el cansancio ni las dificultades pues remontó el río Magdalena en canoa y los desplazamientos por tierra fueron en mula; pero como refiere Henry T. Tuckerman, crítico del siglo XIX, «pronto se olvidaron estas penalidades cuando tuvo ante sus ojos el esplendor de una vegetación exuberante y radiante y cuando pudo explorar a su antojo escenarios en los que alternaban la naturaleza virgen y la opulencia y que estaban repletos de elementos nuevos y sugerentes para el lápiz». El propio Church, que escribía en su diario en castellano, idioma que estaba aprendiendo, expresaba su entusiasmo ante la «vegetacion exúberante y verde» que había descubierto a lo largo del río Magdalena; en determinado momento, anota: «Hoy el exuberancia del vegetacion ha deleytandome mas que en qualquier tiempo antes». Los cuadros ejecutados a partir de su primera expedición al «paraíso terrestre» meridional obtuvieron una calurosa acogida por parte de la crítica de Nueva York cuando se expusieron en la National Academy en 1855. Un comentarista consideraba que Escena del Magdalena (1854, National Academy of Design) era una «representación sumamente elaborada y al parecer absolutamente real de la maravillosa vegetación tropical que engalana la ribera del río».

Aunque no se conserva ningún dibujo directamente relacionado con Paisaje tropical, varios estudios hechos por Church durante la expedición de mayo de 1853 por el río Magdalena recuerdan este paisaje. A Church le llamaban mucho la atención los inmensos árboles con sus frondosas copas, como los que aparecen a la derecha, en el segundo término de este lienzo. En un dibujo de un árbol parecido (Cooper-Hewitt Museum, 1917-4-850) anotó: «Árbol imponente, longitudinal / masas en las que se abren muchos huecos / el cielo entre ellos». Un árbol igualmente umbroso aparece en Vista del río Magdalena, en el que también se ve la palmera de la izquierda y los barqueros del primer plano, aunque tiene un fondo completamente diferente.

El Paisaje tropical de Church es sin duda una vista sintética elaborada a partir de sus experiencias durante este viaje. Como en muchos otros paisajes sudamericanos, entre ellos el estudio de 1858 (Olana State Historical Site) para su obra maestra, El corazón de los Andes (1859, The Metropolitan Museum, Nueva York), una sola palmera domina la composición. La palmera refuerza la identificación de estos paisajes tropicales con el paraíso terrenal. Thomas Cole, maestro de Church, había incluido imponentes palmeras en su composición alegórica El jardín del Edén (1828, Amon Carter Museum, Fort Worth, Texas), inspirada en los versos de Milton; y aunque no se identificara concretamente con el Árbol de la Vida, la palmera se solía equiparar con él. Los espectadores que en el siglo XIX contemplaban los paradisíacos paisajes de Church manifestaban pocas dudas de que estaban ante «el jardín habitado por el ser humano antes de su caída».


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Paisaje sudamericano. 1856. Óleo sobre lienzo, 59,5 x 92 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza. Obra de Frederic Edwin Church.

Frederic Church fue uno de los principales artistas de la Escuela del río Hudson, cuyo mayor logro fue posiblemente la popularización de escenas tropicales en su repertorio temático. Consiguió esto por la pura fuerza de su pincel, tan versátil que era capaz de recrear el aspecto de la densa y rica vegetación y las imponentes palmeras, de las cumbres andinas coronadas de nieve y de las ruinas de las iglesias coloniales. Los lienzos que pintó a raíz de su primer viaje a Colombia y Ecuador en 1853 deslumbraron por su convincente realismo a un público que durante casi dos décadas le pidió fervorosamente más composiciones de este tipo. En la década de 1850, cuando las obras del naturalista alemán Alexander von Humboldt se leían mucho, había gran interés en Estados Unidos por Sudamérica. Humboldt incitó a los artistas a que buscaran nuevas fuentes de inspiración en la América tropical y se diría que su llamamiento iba dirigido a Church, a quien muchos consideraban como el auténtico heredero del científico. Church, que viajó siguiendo las huellas del naturalista, combinó la rigurosidad de la geología y la botánica con los dictados de la estética y creó un arte paisajístico de pasmoso virtuosismo técnico y novedosos temas.

Durante 1856 y los primeros meses de 1857 Church trabajó intensamente en la preparación de un lienzo de grandes dimensiones titulado Niágara (1857, Corcoran Gallery of Art). Al mismo tiempo, organizó su segunda expedición a Sudamérica y pintó una serie de hermosos cuadros de tema tropical, entre los que cabe citar En los trópicos (1856, Virginia Museum of Fine Arts, Richmond), Vista de Cotopaxi (1857, Art Institute of Chicago), y Paisaje sudamericano. En estas obras expresa su ilusión ante los viajes que tenía en perspectiva y el nuevo interés que le suscitaban los paisajes más accidentados y las ejecuciones de mayor emoción. Experimentó con temas compositivos para conseguir los efectos que presenta en Paisaje sudamericano, en el que el primer plano lo ocupa una gran cuña de densa vegetación, equilibrada por la izquierda y ligeramente hacia el fondo por la masa oscura de un cerro coronado por una iglesia con cúpula. A partir de ahí, la mirada salta a la cumbre andina cubierta de nieve que se ve en la lejanía. En otras palabras: el artista ha eliminado un término medio concreto y, al prescindir de los pasos graduales desde el primer plano hasta el último, confiere dramatismo a la composición. De este modo se acerca a sus soluciones formales de la vista panorámica Corazón de los Andes (1859, MMA), que se mostró como obra única en una exposición, acompañada de un folleto que guiaba al espectador paso a paso por el paisaje representado. Pero ya en el cuadro que aquí comentamos pretende conseguir un efecto similar, para lo cual se aleja de la fórmula compositiva tradicional y recrea la experiencia de haber estado en los Andes. Church invita al espectador a identificarse con la figura femenina que se ha detenido al borde del camino en el centro de Paisaje sudamericano; al igual que ella, pronto echaremos a andar, recorriendo el sendero visible para adentrarnos por la espesura y luego llegar al cerro que se ve detrás.

Church pasó a Ecuador desde Colombia el 25 de agosto de 1853, y encontró un paisaje que describió con las siguientes palabras: «una vista de tan inigualable esplendor [...] que he de calificarla como una de las grandes maravillas de la Naturaleza. [...] Se ha hecho realidad mi ideal de las Cordilleras». Durante muchos días después siguió viendo una serie de inmensas «cumbres nevadas». Una de ellas fue Chimborazo que, según Humboldt, era la más alta y noble de todas. Su peculiar perfil, que siguió fascinando a Church, aparece por primera vez en la lejanía en Paisaje sudamericano.


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Cruz en un paisaje agreste. 1857. Óleo sobre lienzo, 41,3 x 61,5 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Frederic Edwin Church.

A mediados del siglo xix la difusión de los escritos del naturalista alemán Alexander von Humboldt despertó en Estados Unidos un creciente interés por Sudamérica, adonde el infatigable aventurero Frederic Church viajaría en dos ocasiones. A finales de 1856 y durante los primeros meses de 1857, Church se dedicó a organizar su segunda expedición a esas lejanas tierras mientras pintaba una serie de cuadros de tema tropical, entre los que cabe citar Paisaje sudamericano, de la colección Carmen Thyssen, y esta Cruz en un paisaje agreste, perteneciente a la colección permanente del Museo, pintada un año más tarde. Si en el Paisaje sudamericano el primer plano lo ocupa una densa vegetación y las cimas andinas cubiertas de nieve de los volcanes Illinizas —Cayambe y Cotopaxi se ven justo detrás en un enfoque bastante próximo—, en esta pintura las mismas cumbres sólo se aprecian en la lejanía y apenas hay signos de vegetación. En primer término contemplamos una oscura formación rocosa situada a la derecha del paisaje por donde cae una cascada a una pequeña laguna, similar a la que aparece en el lado izquierdo del Paisaje sudamericano. Por otra parte, la presencia en ambas pinturas de una iglesia situada en lo alto de la montaña y de una cruz en primer plano parecen insinuar un simbolismo cristiano que, en el caso de Cruz en un paisaje agreste, sugiere una alusión a la muerte.

A lo largo de su carrera, Church había pintado algunos paisajes en los que aparecían cruces para conmemorar alguna defunción, como En memoria de Cole, de 1848, en el que aparece una cruz adornada con una guirnalda de flores en medio de un paisaje desolado, o como los dos pequeños cuadros que pintó en 1865 al morir sus dos hijos pequeños de difteria. Es posible que el artista realizara Cruz en un paisaje agreste en recuerdo del fallecimiento de un niño de la familia Brown, que le encargó la pintura. Katherine Manthorne hacía una evocadora comparación de esta obra con el tratamiento que Nicolas Poussin daba al tema de la muerte en la Arcadia en su obra Et in Arcadia Ego, al considerar que, al igual que Poussin, «Church se sentía fascinado por la idea de que el paisaje del Edén, fuente de creación y de renovación de la naturaleza, fuera también un lugar de destrucción y de muerte».

También Katherine Manthorne relaciona esta cruz con los «paraderos de los difuntos» que se podían ver frecuentemente en los Andes y que eran mencionados por el escritor Edmond Reuel Smith en la crónica de su viaje: «A lo largo del camino encontramos muchas cruces pequeñas [...]. Le pregunté a mi guía y me informó de que los lugares así marcados eran los “paraderos de los difuntos”. En las zonas rurales, donde la población es escasa, las parroquias son muy grandes; las iglesias están bastante distanciadas unas de otras y, como los cementerios siempre están cerca de la iglesia parroquial, a menudo es preciso transportar al muerto y el viaje puede durar hasta dos o tres días. [...] Durante estos viajes, cada vez que los que llevan el féretro se detienen a descansar, dejan el cadáver a orilla del camino, plantan una tosca cruz hecha con ramas y rezan unas oraciones por el descanso del difunto.


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Otoño. 1875. Óleo sobre lienzo, 39,4 x 61 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Frederic Edwin Church.

Frederic Edwin Church se consagró en los años cincuenta del siglo XIX como el gran paisajista americano. Tras sus viajes por América y el ‘’viejo mundo’’, hacia 1870 decidió construir la mansión Olana, su propio Edén a las orillas del río Hudson. Allí pasó largas temporadas, durante las que pintó los cambios del paisaje y la atmósfera en los distintos momentos del año.

Otoño presenta un recodo del río en el que la naturaleza está mudando de color. La luz brumosa y cálida del fondo inunda toda la escena, enmarcada por el gran árbol de la margen izquierda, y la solitaria roca de la orilla derecha. La vegetación, que cubre las rocas y los troncos de los árboles, presenta una gradación del verde al rojo que se refleja en las aguas del río. El cuadro fue probablemente encargado por William Henry Osborn, amigo y coleccionista de la obra de Church, con quien compartía su fascinación por la naturaleza.

En la década de 1870, a su regreso del largo periplo por Europa y Próximo Oriente, Church se construyó Olana, una gran mansión de estilo neopersa donde pasaría la etapa final de su vida. Desde su nueva morada, situada junto al río Hudson,Church se dedicó a captar en sus pinturas los cambios en el paisaje según las diferentes estaciones del año. Otoño, de la colección Thyssen-Bornemisza, fue pintada para su gran amigo y mecenas William Henry Osborn (1820-1894), propietario de Castle Rock, un castillo de piedra a orillas del río Hudson.Church y Osborn compartían el mismo entusiasmo por el colorido otoñal, tal y como quedaba reflejado en la carta que le escribe el pintor a su amigo en el otoño de 1870: «Puedo imaginar tu deleite en este tiempo. Hay algo especialmente fascinante en la estación otoñal». Church también menciona su atracción por el otoño en otra carta escrita a su amigo el pintor de paisajes Jervis McEntee: «Cuando el fuego otoñal enciende el paisaje se pueden contemplar los más bellos colores de la naturaleza».

En esta pintura, como ocurre en las últimas obras de Joseph Turner, con quien a veces es comparado Church, la luz se convierte en el centro de la composición. Ahora bien, a estos aspectos románticos, hay que sumar el interés creciente de Church por la captación de los efectos de la luz y los cambios atmosféricos como consecuencia de su estudio de los mismos tratados científicos utilizados por sus contemporáneos los impresionistas. Prueba de ello es el hecho de que en su amplia biblioteca de Olana se podían encontrar obras como Forms of Water in Clouds and Rivers de John Tyndall (1872), Nature of Light with a General Account of Physical Optics de Eugene Lommel (1876) y Modern Chromatics with Application to Art and Industry de Ogden Rood (1879).



Otras obras


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Montañas. Obra de Frederic Edwin Church


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Cataratas del Niagara, desde el lado estadounidense, 1867. Obra de Frederic Edwin Church


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Aurora Borealis, Mt Desert Island, from Bar Harbor, Maine, 1860. Obra de Frederic Edwin Church


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Tropical Scenery, (1873), Brooklyn Museum, c. 1873. Obra de Frederic Edwin Church


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Cathedral, 1857. Chillo, Ecuador. Obra de Frederic Edwin Church


 21church_frederick_edwin_jerusalem_from_the_mount_of_olives

Panoramic painting of Jerusalem. The Nelson-Atkins Museum of Art. Obra de Frederic Edwin Church


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Our Heaven Born Banner, c. 1861. Obra de Frederic Edwin Church


 23painting_study_in_the_woods_maine_by_frederic_edwin_church

Painting. Study,  c. 1865. Obra de Frederic Edwin Church


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Wild Sugar Cane, Jamaica, c. 1865. Obra de Frederic Edwin Church


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Temporada de lluvias en los trópicos, 143 mm × 2.14 cm. 1866. Obra de Frederic Edwin Church


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El corazón de los Andes. 1859. Obra de Frederic Edwin Church


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The Icebergs, 1861, Museo de Arte de Dallas. Obra de Frederic Edwin Church


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Mañana en los trópicos (Morning in the Tropics), 1877, Galería Nacional de Arte (Washington). Obra de Frederic Edwin Church


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Aurora Borealis. 1865. Obra de Frederic Edwin Church


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Río de Luz (1877) National Gallery of Art. Obra de Frederic Edwin Church


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Cotopaxi, 1855. Obra de Frederic Edwin Church


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Heart of the Andes. 1859. Metropolitan Museum of Art. Obra de Frederic Edwin Church


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Cotopaxi, 1862. Obra de Frederic Edwin Church


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Frederic Edwin Church (Hartford, 4 de mayo de 1826 – Nueva York, 7 de abril de 1900) fue un pintor paisajista estadounidense.2 Fue una figura central de la Escuela del río Hudson de pintores paisajistas estadounidenses. En la fotografía Frederic E. Church por Mathew Brady, c. 1860



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado al pintor estadounidense Frederic Edwin Church. Estudió pintura con Thomas Cole y fue miembro de la Escuela del río Hudson, especializada en los paisajes románticos del valle del río del mismo nombre.


Fuentes y agradecimientos a: museothyssen.org, es.wikipedia.org, artcyclopedia.com, artrenewal.org, wga.hu, pintura.aut.org, epdlp.com y otras de Internet.
Fuente
http://www.foroxerbar.com

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