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miércoles, 20 de enero de 2016

La noche temática - La cultura del grafiti



Durante mucho tiempo, la cultura del grafiti ha estado marginada y confinada en la calle. Hoy en día recala en todas partes: en las pasarelas, inspirando a los diseñadores de la alta costura, o en la colaboración directa entre artistas. Está en cosméticos, accesorios o incluso zapatillas. El grafiti también ha llegado a las galerías, donde nuevos artistas se hacen ricos y famosos con las obras sobre lienzo que antes decoraban los trenes y las paredes. La próxima edición de La noche temática incluye los siguientes títulos: "Grafiti: la conquista de la moda" y "De la calle a las galerías".

Grafiti: la conquista de la moda

El primer documental es una producción francesa de 2014 dirigida por Amine Bouziane, de 62 minutos de duración y producida por Stuff Productions.
Obras de Jon One en galeríaObras de Jon One en galería
El grafiti está invadiendo la moda del prêt-à-porter. Artistas como Jon One, Nasty o Kenny Scharf trabajan para marcas de lujo, con diseñadores famosos como Jean-Paul Gaultier, Jean-Charles de Castelbajac, Manish Arora o tiendas como Colette o Agnes B. Sin embargo, artistas del hardcore como Kidult o Zevs cuestionan la naturaleza de esta nueva relación y reivindican el origen del grafiti recordándonos que viene de la calle. El mundo del lujo y la moda sediento de modernidad ha descubierto en el grafiti una nueva energía. En los años 80 la relación moda-grafiti no era fácil pero ya empezaba a seducir a algunos. Hoy en día está en consonancia con su tiempo.
La cultura del grafiti, a principios de los años 80, es sinónimo de prohibición e ilegalidad. Keith Harring, uno de los artistas más conocidos, es incluso arrestado por la policía de Nueva York por unos simples dibujos con tiza. En esa época ya empieza a seducir a algunos: entra en las galerías pero no es comprendido por el mundo del arte ni de la moda. Keith Harring, deseoso de ofrecer su trabajo al mayor número, lanza el Pop Shop, una tienda que le permite vender camisetas, chapas, radios y otros productos con los colores de su obra. Esta iniciativa fue un escándalo y no gustó nada a los galeristas. Hoy treinta años más tarde, la idea ha hecho adeptos. El diseñador Jean-Charles de Castelbajac también fue precursor al invitar a los artistas a pintar en sus vestidos.
En el prêt-à-porter, también las marcas de gran distribución han adoptado el grafiti. En pocos años, esta cultura ha pasado de la sombra a la luz. “Se dice a menudo que la moda sale de las pasarelas para bajar a la calle. Aquí es lo contrario. La calle sube a la pasarela. La calle, con sus grafitis, sus zapatillas, se ennoblece en el ámbito del prêt-à-porter y el lujo”, nos cuenta Guillaume Salmon, relaciones públicas de la tienda Colette.
¿Pero qué es lo que seduce tanto a la moda? Para C. Rioux, profesor del Instituto Francés de la Moda, las marcas se interesan por la relación con los artistas urbanos porque las marcas de lujo, caracterizadas por cierta tradición, pueden inyectar algo de modernidad y tejer un movimiento de rejuvenecimiento.
Modelo de Gaultier inspirado en el grafitiModelo de Gaultier inspirado en el grafiti
El grafiti está en la ropa, en las zapatillas, pero también en los accesorios. La relojería de lujo también ha hecho sus pinitos con el street art, y apuesta por el grafiti para sus nuevos diseños. Pero algunos cuestionan la naturaleza misma de esta relación. Kidult tiene un caballo de batalla: vandalizar todas las tiendas que hayan recuperado el grafiti para vender accesorios de lujo. Integrar el sistema mercantil o rechazarlo: es la paradoja a la que el mundo del grafiti debe enfrentarse. La moda es para muchos una oportunidad, pero algunos artistas mantienen una relación conflictiva con ella.

De la calle a las galerías

La noche temática continúa su emisión con una producción francesa de 2015 dirigida por Amine Bouzine, de 66 minutos de duración y producida por Stuff Productions.
Grafitero pintando un vagón de metroGrafitero pintando un vagón de metro
El mundo del grafiti reúne ahora a grafiteros que se mueven siempre al borde del vandalismo y nuevos artistas que han pasado de pintar en la calle a exponer en las galerías y cuyas obras están cada día más cotizadas. Son recién llegados al mercado del arte que se están haciendo ricos y famosos.
Hay una serie de artistas del grafiti americano que son pioneros a la hora de pasar del “soporte tren” o el “soporte pared” al lienzo. Las obras de grafiteros como Dondi White, Seen o Jon One se exponen ahora en galerías y son trabajos muy cotizados. Dondi es uno de los grandes exponentes del grafiti, pintó poco y murió pronto en 1998. Sus obras están en colecciones privadas. El precio de mercado de Seen se sitúa hoy entre veinte y cincuenta mil euros por sus obras más antiguas. Algunos ascienden a cien mil euros. Pero sin duda el más cotizado es Jon One. Todavía es un mercado accesible, pero las cosas van rápido, y en algunos casos han alcanzado precios récord.
Futura 2000 es un grafitero americano cuyas obras se exponen ahora en las galerías; para él, el movimiento grafitero en la actualidad es uno de los mejores que ha tenido nunca el arte americano: “Me refiero a la escuela del metro, que es la que se propagó y terminó creando todo lo que existe a día de hoy: Banksy, Os Gêmeos, Blu, Swoon... No hay un artista actual que no sea heredero de todo eso”. “En 1972 había 500 personas dedicándose a esto. En 1973 había dos mil. En una ciudad de ocho millones de habitantes, si hay unos cuantos cientos de chavales de pandilleros armados con unos sprays de pintura te das cuenta de que algo está pasando. Formábamos parte de un movimiento, algo más que vandalismo en el metro” nos explica Quik.
Hay grafiteros que exponen en galerías pero que siguen pintando en la calle. See fue condenado hace varios años por pintar con spray en la calle. Hoy sigue arriesgándose a que le pillen in fraganti porque para él el grafiti es su vida. Si lo pillan le pueden multar e incluso puede ir a la cárcel. El deterioro de inmuebles mediante inscripciones, grafitis y pintadas, está contemplado en el Código Penal francés, que señala expresamente que “la destrucción, degradación o deterioro de un lugar perteneciente a terceros se castigará con penas de hasta dos años de cárcel y multas de hasta 30.000 euros, a menos que el daño resulte leve”.
Grafiti en una paredGrafiti en una pared
Por otro lado, hay grafiteros que siguen pintando solo en las calles y reclaman esta forma de expresión de la contracultura, como el grafitero Keag: “Para nosotros lo importante no es que venga un paleto del barrio, o un burgués que se puede gastar una fortuna, y que te digan: “¡Anda, qué bonito!”. Lo importante es el reconocimiento de tus compañeros, ¿vale? Y lo raro, lo escandaloso, es que hay peña que espera el reconocimiento de los ricos, de los inversores, en plan: ¡Ahora estoy en una galería!”.
El mundo del grafiti reúne ahora a grafiteros que se mueven siempre al borde del vandalismo y nuevos artistas aclamados que son reconocidos por galerías de todo el mundo. Por un lado, hay grafiteros que siguen pintando sólo en las calles y reclaman esta forma de expresión de la contracultura. Por otro lado, recién llegados al mercado del arte que se están haciendo ricos y famosos. Esta brecha sigue creciendo entre estos dos mundos.
Fuente
http://www.rtve.es/television



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