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lunes, 1 de mayo de 2017

El arte como compromiso

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Discurso de Fernando Francés, director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, al recibir la medalla de la Orden del Imperio Británico

Alcalde de Málaga, embajador del Reino Unido en España, presidente de la Diputación de Málaga, subdelegado del Gobierno en Málaga, portavoces de Ciudadanos, PSOE y PP en el Ayuntamiento de Málaga, autoridades, familiares, amigos todos, y muy especialmente a los que habéis venido de lejos: Zúrich, Santander, Mallorca, Madrid, y esa media Sevilla que ha preferido Málaga a los prolegómenos de la Feria de Abril, muchas gracias por acompañarme en esta noche tan especial.
Lo es obviamente por el privilegio que supone en el ámbito personal pero también por lo que implica a nivel profesional. Al concederme este gran honor su Graciosa Majestad la Reina Isabel II, está reconociendo no sólo la atención que he dedicado al arte británico en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga sino también que nuestro proyecto no ha pasado inadvertido en el exterior por su calidad. Obviamente sabíamos de ese reconocimiento por el trabajo realizado de análisis sistemático a lo que he considerado más interesante del paisaje actual del arte internacional, por la excelencia, pero esto lo pone de manifiesto. Quizá así, también sirva para que los públicos cercanos que aún no lo conocen, tengan un motivo más para interesarse por el CAC Málaga y por la Málaga ciudad de museos. Confío, Embajador, en que transmita a su Majestad mi eterna gratitud por esta distinción que, como decía Nadal al ganar su primer Wimbledon en 2008, "esto es un sueño". Y como los tenistas que dan las gracias a los recogepelotas, yo se las doy a los montadores, transportistas, vigilantes, asistentes de limpieza, diseñadores, monitores, periodistas, bibliotecaria, coordinadores de registro, exposiciones y actividades culturales, administrativos, secretaria, recepcionistas, camareros, cocineros, dependientes de la tienda y gerente, sin ellos no sería posible este sueño.
Del arte británico me han interesado muy especialmente el de los Young British Artists, su predecesores y sus huellas. Me cautiva su carácter provocador, su capacidad para afrontar los asuntos del arte con un descaro impertinente y políticamente incorrecto. Me conmueve como abordan las enfermedades del mundo contemporáneo desde el compromiso vivencial y el propio arte, desde la perspectiva de que éste, antes que ninguna otra cosa es, ideas y una cuestión intelectual. También me impacta su carácter directo en el uso de las imágenes y los temas que actúan en las conciencias, a la velocidad de un disparo y con la capacidad penetradora de un misil.
De Tony Cragg, me cautiva su habilidad para recodificar los objetos y la mirada; de Hannah Collins, la atención al ritmo y a la belleza de lo cotidiano y lo imperceptible; de Art & Language, el uso de la iconografía del lenguaje escrito y, por tanto, el valor del icono sobre el mensaje; de Jack & Dinos Chapman, su interés por la crueldad humana, por la sangre y la amputación como símbolo, por Goya y la muerte, y por los Desastres de la Guerra; de Jane Simpson, la sensibilidad en la naturaleza muerta como si fuera un Morandi anacrónico; de Tim Noble & Sue Webster, la controversia y la sorpresa; de Liam Gillick, la interpretación minimal del espacio y su discurso sobre el lenguaje; de Anish Kapoor, el estudio permanente sobre la forma y el color; de Julian Opie, la impronta del movimiento y de la imagen esquemática y representativa de lo cotidiano; de Runa Islam, la ambigüedad sobre el género y sus roles; de Rachel Whiteread su idea del vacío o cómo convertir lo que a la vista no existe, en un objeto tangible; de Jason Martin la textura y el material; de Tracey Emin la vivencia personal, el trayecto que va del drama a la poesía; de Gilbert & George su propia imagen, la idea que tienen de sí mismos y como ésta se convierte en el concepto de su obra; de Gavin Turk la provocadora capacidad de convertir en idea y en arte, lo que ningún otro lo considera y la anulación del valor de su autoría; de Dexter Dalwood su renovada mirada a los conceptos de la pintura de vanguardia; de Simon Starling el concepto barroco del espacio y de la representación; de Richard Deacon la transgresión en los parámetros de la escultura; de Jonathan Monk la apropiación de la autoría intelectual, estética e iconográfica para cambiar el mensaje;
de Marc Quinn la metáfora como argumento y la crítica social y política; de D*Face la representación de lo popular y la ocupación de la calle como escenario y lienzo; de Richard Long su espiritualidad y compromiso vital con la naturaleza, el hacer de una caminata ... arte;
de Isaac Julien su visión crítica del mundo, y de Peter Doig su genialidad para reinventar la pintura, un hecho que parecía ya inventado.
Todos estos artistas británicos han expuesto ya individualmente en el CAC Málaga pero a su vez, en el proyecto MAUS han participado los artistas urbanos D*Face, Ben Eine y Mode 2, por sus aportaciones al arte mural.
El mundo contemporáneo se caracteriza por su carácter sorpresivo, por su cualidad transitiva y por ser muy sensible a cualquier tipo de cambios y transformaciones sociales, políticas y culturales. También por generar fenómenos que tienen la capacidad de conmovernos, no por sus virtudes, sino desgraciadamente por los defectos, torpezas e injusticias. El ser humano se afana en inventar y descubrir infinitas maneras para autodestruirse y destruir el mundo en el que vivimos. La contaminación, la sobreexplotación de los recursos, los excesos de todo tipo, las guerras y sus consecuencias, los éxodos, los refugiados, el hambre, los desequilibrios, la intolerancia, el analfabetismo, los populismos, el pensamiento único, arrastra al mundo entero e incluso a las sociedades occidentales, las más avanzadas, hacia una pérdida de valores que ponen en peligro nuestros avances sociales y culturales. La tensión y la violencia aumentan continuamente y se extienden como el virus de la intolerancia, a nuestro alrededor.
Frente a esta situación un tanto apocalíptica pero real, el arte puede y debe jugar un papel fundamental de catalizador y sanador de esas enfermedades. Tanto el arte y el resto de las manifestaciones culturales como la educación, tienen la obligación de comprometerse ante este escenario vergonzante para combatirlo desde dentro.
El ser humano del siglo XXI debería haber superado la barbarie medieval pero no es así. Los terrorismos surgen como modelos de guerras modernas ignoradas, toleradas o justificadas en demasiados casos. Por el contrario el arte es un vehículo que une a los hombres de todas las condiciones y orígenes, derriba fronteras y encuentra vías de comunicación desde el conocimiento y el pensamiento. El arte hace a las personas más críticas, tolerantes y cultas y, por ende, posibilita que las sociedades sean más libres. El arte, las artes, no son ajenas a los objetivos educativos. Muy al contrario, sirven para conocer mejor otras formas de pensar, estimulan la reflexión sobre aspectos capitales del mundo contemporáneo, analizándolos desde la perspectiva de la creatividad y contribuyen a que los pueblos, los países, las razas, las religiones, las culturas, puedan encontrar cauces de entendimiento, debate, comunicación y cohesión social. Y ése, es un camino que puede contribuir también a rebajar las tensiones y, sin duda alguna, a construir sociedades más solidarias y justas. El arte no es un complemento del ocio, del turismo, de la imagen o de la economía aunque influya positivamente en todos ellos. El arte es un ejercicio intelectual al servicio de la sociedad, básicamente un derecho del ciudadano. No entiendo el arte que no lleve implícito un compromiso vital y personal del artista con el mundo en el que vive y desarrolla su trabajo.
No me conmueve el arte diseñado o creado desde los parámetros empíricos de un laboratorio o un ordenador, el que pueda nacer como consecuencia del desarrollo de logaritmos científicos o matemáticos.
El arte para mí es un compendio de ideas y conceptos. Un permanente ejercicio de revisión endogámica de la propia Historia del Arte y el pensamiento. Un proceso interior del artista y un diálogo entre éste y su obra para constituirse mutuamente, y en esa aventura, lanzar cuestiones y soluciones al espectador. Mal asunto cuando el público sólo se deleita con la creación artística por su vertiente estética o cuando la creatividad no remueve entrañas y conciencias. El arte pues, lo entiendo como el compromiso del artista desde su experiencia vital, con el resto de la sociedad. Y por tanto valoro muy positivamente el arte que siente compasión por los desprotegidos y es sensible ante las injusticias. Por extensión me conmueve el artista que baja a la arena del sentimiento, despojándose de las vestiduras de la belleza estética y la armonía literaria vacía de contenido. Esa posición del artista cautiva, conmueve y convence. Buscar este tipo de arte y de artista es un objetivo que me ha movido desde que llegué a Málaga hace 14 años. Desde entonces he intentado traer, muchas veces por primera vez en España, a los artistas más renovadores e influyentes del mundo y los más comprometidos con estas causas. Y, si me lo permiten, les diré que en esa selección hemos tenido una cierta capacidad visionaria de adelantarnos al futuro.
He apostado por este camino lento pero de crecimiento sostenible y de calado en la comunidad, porque creo absolutamente en el arte como un agente transformador de la sociedad y del mundo. Y, sin duda, en ese camino coincido plenamente con los artistas británicos que han elegido esta opción. Es gratificante comprobar que otros artistas de Estados Unidos, Sudáfrica, India, China, Bélgica o Alemania también navegan en el buque del compromiso personal y tienen las mismas preocupaciones; por ello, los he buscado y he tratado de convencerles de lo importante que es que expusieran su visión del mundo en el CAC Málaga, casi siempre con proyectos inéditos. Aquí han convivido con lo que he definido como arte de proximidad para que, los artistas foráneos y los artistas vecinos, se conozcan y se contaminen mutuamente. Y así se derriben fronteras y se abran puertas a ideas nuevas, renovadas o mestizas. Me siento muy satisfecho cada vez que un galerista, coleccionista, comisario, director de museo o artista internacional se interesa por la obra de un artista de Neighbours, la parte de la colección permanente donde exponemos siempre artistas de proximidad. Se interesan por las razones y los motivos, por las preocupaciones recurrentes de los artistas malagueños y andaluces y eso permite que lejos de nuestro ámbito, nos conozcan mejor y entiendan la singularidad y riqueza de ser... "Sur". Y ésa es también una función vital del agente museo y del agente arte, especialmente cuando se impregna de la idiosincrasia diferencial de lo local, porque la adición de todas las diferencias contribuye a salvar, lo que de positivo, pueda tener una civilización global.
En este capítulo final quiero agradecer a la ciudad de Málaga y al Ayuntamiento, la libertad otorgada que me ha permitido realizar en estos años un trabajo de tanto compromiso social, y al Alcalde, Francisco de la Torre, que apostó muy pronto por este modelo. Ojalá hubiera más políticos como él en España. Gracias a los malagueños, que confío, sigan eligiendo el CAC Málaga como su museo preferido y que más porcentaje de vecinos recibe, casi duplicando al segundo. Distintas entidades habían reconocido antes mi compromiso personal y el trabajo realizado en el Museo pero todos los agradecimientos son pocos para que la ciudad sepa lo feliz que estoy siendo yo un malagueño que, por casualidad, nació en Torrelavega. Por ello pedí celebrar esta ceremonia en Málaga para devolverle, en parte, todo lo que me da, y espero que siga dándome durante años, y hacerla partícipe de este gran honor.
Gracias al magnífico equipo del CAC Málaga, extremadamente comprometido con el proyecto artístico. Todos y cada uno de ellos son los mejores profesionales posibles para hacer que un pequeño museo de periferia sea ya uno de los más influyentes del mundo.
Y gracias a las personas más cercanas, especialmente a Fer Francés que ha hecho posible que los más conocidos artistas urbanos del mundo vengan a recodificar el barrio del Soho de las Artes, y que, allá donde esté, en Nueva York, Dallas, Bruselas, Londres o Los Ángeles facilite gestiones para mis proyectos de forma altruista, a Adriana mi compañera de viaje en el periplo más divertido en el que podemos embarcarnos en esta vida: el amor; a mi familia y a mis sufridores amigos Sepi, Salomón, Itziarl, Eulogio y Rafael.
Pero ahora, queridos amigos todos, sólo me resta proclamar con infinita gratitud,
Por Dios y el Imperio , Dios Salve a la Reina
Muchas gracias
Fuente

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