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domingo, 25 de octubre de 2015

¡Picasso!




El genio malagueño habría cumplido hoy 134 años y los primeros museos del mundo siguen rendidos a su magisterio

Fue Paul McCartney quien puso música a las últimas palabras de Picasso, pronunciadas un día de abril de 1973 en Mougins: "Bebed por mí, bebed a mi salud. Yo ya no puedo beber más". Aquel epitafio, no exento de calidades mesiánicas, guardaba un ánimo aleccionador: lo cierto es que desde entonces el mundo ha seguido bebiendo a la salud del malagueño y revisando sin cesar su obra, descomunal e inagotable tanto en su volumen como en sus alcances. Hoy, 25 de octubre, de haber burlado las inflexibles leyes de la Parca (a su manera, lo hizo), Pablo Picasso habría cumplido 134 años. Y su genio sopla las velas asentado en la cima mundial del arte: no existe un creador, un registro, una tendencia, una generación ni un colectivo que acapare la atención brindada por los primeros museos al autor del Guernica 42 años después de su muerte. Y tanto es así que basta echar un vistazo a la cartelería de la primera división expositiva planetaria, hoy mismo, con ocasión del cumpleaños, para convencerse. Picasso sigue siendo el primer activo en este ámbito (mención aparte merecerían las subastas) y cabría preguntarse qué habría sido del mismo si Picasso no hubiese llegado a ser Picasso. Un relevo a la altura, de hecho, parece improbable hoy día. 



La ciudad que con menos reservas demuestra su rendición es París, donde el más francés de los artistas franceses (aun habiendo venido al mundo en la Plaza de la Merced) sigue siendo dueño y señor. El Museo Picasso París, caliente todavía su reinauguración del año pasado, celebra su trigésimo aniversario con la muestra ¡Picasso! L'exposition anniversaire, inaugurada el pasado día 20 y presentada como escaparate digno de la primera institución picassiana del mundo. El proyecto, cuya articulación ha necesitado nada menos que diez comisarios, constituye una gigantesca inmersión en el talento del artista con un notable porcentaje de los fondos del museo puestos en juego: tiene el visitante a su disposición en el corazón de Marais 105 pinturas, 56 esculturas, 22 cerámicas, 190 fotografías, 192 piezas de obra gráfica (entre dibujos, grabados, libros ilustrados, estampas, carnets y otros formatos), diversos objetos personales y más de 300 documentos (es bien sabido que Picasso tenía la manía de guardarlo absolutamente todo, y su museo parisino custodia más de 200.000 escritos, facturas, cheques, recibos, entradas a espectáculos, etiquetas de botellas de vino con anotaciones y otros muchos testimonios) para hacerse una idea de cuánto puede dar de sí una vida. La exposición presenta diversos recorridos y también la posibilidad servida a cada visitante para que diseñe sus propios trazados, ya sean biográficos, políticos o puramente artísticos. Todos los picassos están aquí: el comprometido, el taurino, el maestro, el aprendiz, el coleccionista, el hombre de familia, el amante, el mitológico, el poeta, el clásico, el rompedor, el que no quiso ser surrealista y el que, tal vez, llegó a serlo. Si la mayor influencia de Picasso era él mismo, ya que siempre regresaba a su propia obra en busca de motivos de inspiración, el yacimiento se muestra aquí en una extensión brutal. El caos y la belleza alumbran una fuente inagotable. 



El otro centro del eje picassiano en París se localiza en el Grand Palais, donde el pasado día 7 se inauguró Picasso.mania, una exhibición que reúne cien obras del malagueño junto a otras trescientas de algunos de sus más fervientes discípulos y herederos, como Andy Warhol, Jean-Michel Basquiat, David Hockney, Jeff Koons, Roy Lichtenstein, Joan Miró, Agnés Varda, Frank Gehry, Robert Colescot, Richard Prince, Jasper Johns, Faith Ringgold, Miquel Barceló y Martin Kippenberger. El objetivo, claro, es la revelación de una huella que los mayores artistas de la segunda mitad del siglo XX ni han querido ni han sabido ocultar. Tal y como señaló en la inauguración Diana Widmaier-Picasso, una de las tres comisarias de la muestra y nieta del genio, en declaraciones recogidas por Efe: "No es una exposición didáctica, hemos querido que cada espectador reconstruya la forma en la que los artistas contemporáneos se inspiraron en Picasso. A través de su influencia en otros autores se puede ver su obra de una forma diferente. Lo sorprendente es que Picasso no es un genio aplastante, es más bien alguien estimulante, que ha dado ganas de crear, de inventar". Si anteriormente el Grand Palais había puesto a dialogar las obras de Picasso con las de El Greco, Diego Velázquez, Francisco de Goya, Francisco de Zurbarán y Nicolas Poussin entre otros maestros, en Picasso.mania, que permanecerá abierta hasta el 29 de febrero, son los alumnos los que se arriman a una sombra infinita. 

Al otro lado del charco, el MoMA de Nueva York, principal foco iluminador de la obra de Picasso en América, inauguró el 14 de septiembre Picasso Sculptures, una propuesta que indaga en la obra en tres dimensiones del malagueño y que reúne un centenar de sus esculturas, además de un amplio álbum fotográfico. La muestra, que podrá verse hasta febrero, contiene préstamos de diversas instituciones, entre ellas el Museo Picasso Málaga, que aporta tres esculturas a la causa:Músico sentado (1950), Fauno sentado (1951) y la cerámica Insecto (1951). Se trata de la segunda exposición que el continente americano dedica expresamente a la escultura picassiana: la anterior, The Sculpture of Picasso, se celebró también en el MoMA en 1967, sólo un año después de que París exhibiera por primera vez una selección de esculturas del demiurgo enHommage à PicassoLa pasión grequiana de Picasso, inaugurada el pasado día 22 en el Museo Picasso de Barcelona, con otro diálogo repleto de matices clásicos, cierra un posible mapa mundial del Picasso presente. El futuro ya está en marcha.

Fuente
http://www.malagahoy.es



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