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lunes, 4 de abril de 2016

Soriano vive a través de su obra

Soriano vive a través de su obra
Juan soriano sentado en su escultura “Pájaro sobre la Ola”. Este año se celebra el décimo aniversario de su fallecimiento como uno de los artistas más reconocidos de México

Soriano vive a través de su obra

El artista fue un pintor precoz e icono mexicano


MÉXICO (Notimex).— Reconocido como uno de los más importantes y prolíficos artistas plásticos mexicanos, tanto en el país como en el extranjero, cuya obra se puede apreciar en diferentes espacios y colecciones del mundo, Juan Soriano falleció hace 10 años.
El artista nació el 18 de agosto de 1920 en Guadalajara, Jalisco., hijo de Rafael Rodríguez Soriano y Amalia Montoya Navarro. Desde pequeño (12 años) comenzó a visitar la casa del pintor y coleccionista “Chucho” Reyes, donde conoció al laureado arquitecto Luis Barragán, e inició su admiración por la pintura europea.
Entonces también admiró los retratos de José María Estrada, acudió a un museo, leyó las obras clásicas editadas por José Vasconcelos y conoció al futuro artista plástico Roberto Montenegro, destaca información de su página oficial (juansoriano.net).
Conoció al pintor Alfredo Michel e ingresó al taller “Evolución”, donde también hicieron sus primeros trazos Raúl Anguiano y Jesús Guerrero Galván; un año después participó en la exposición colectiva del lugar de aprendizaje.
Soriano entregó óleos sobre cartón, como un autorretrato y retratos de sus hermanas, y a sugerencia de Lola Álvarez Bravo, María Izquierdo y José Chávez Morado, quienes visitaron la muestra, viajó a Ciudad de México para continuar sus estudios.
En su desplazamiento acompañó a su hermana Martha y gracias a quienes lo apoyaron a trasladarse a la capital del país entró como maestro de dibujo de la Escuela Primaria de Arte, de la Secretaría de Educación Pública, y conoció a Xavier Villaurrutia, Agustín Lazo y Elías Nandino.
En los dos años siguientes ingresó a la Escuela Nocturna de Arte para Obreros, donde tuvo como uno de sus maestros a Santos Balmori, y se inscribió en la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR).
Además, participó en las tertulias del Café París, a las que asistían Rafael Solana, Frida Kahlo, Lupe Marín y varios de los miembros del grupo Contemporáneos, entre otros, y plasmó sus primeras escenografías para obras de teatro.
En 1938, siguiendo a la misma fuente, entabló amistad con Octavio Paz, quien había regresado al país después de su experiencia en la Guerra Civil Española (1936-1939), rompió con la LEAR y Santos Balmori y viajó a la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos, con Rafael Solana.
De 1939 a 1941 dio clases en la Escuela de Pintura y Escultura “La Esmeralda”; hizo varias obras en cerámica y realizó una exposición en la Galería de Arte de la Universidad Nacional Autónoma de México, que motiva el ensayo de Octavio Paz “Rostros de Juan Soriano”.
Su carrera inició su internacionalización a partir de 1945, con exposiciones colectivas en Nueva York y Filadelfia, mismos años en los que escribió el libreto de “El pájaro y las doncellas”, junto con Diego de Mesa, y colaboró en la revista “El hijo pródigo”.
En 1950 recibió el Primer Premio en el Salón de Invierno y entre 1951 y 1953 vivió en Italia, donde realizó terracotas y cerámicas, así como ilustraciones para el libro homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz editado por Juan José Arreola en la colección “Los Presentes”.
En 1956, luego de la creación del grupo Poesía en Voz Alta, Soriano diseñó escenografías y vestuarios en compañía de Octavio Paz, Leonora Carrington, León Felipe y José Luis Ibáñez, entre otros. Ese mismo año concretó una larga lista de exposiciones en Europa.
En 1957 recibió el Premio José Clemente Orozco, que otorga el gobierno de Jalisco; al año siguiente expuso en el Ateneo Español de México y en la Galería Ruthermore de San Francisco, California, y para 1959 celebró 25 años de quehacer pictórico con una muestra en el Museo de Arte Moderno, de México.
Ese año también publicó su ensayo “El arte abstracto” y abrió una exposición de cerámicas en la galería de Antonio Souza. En los años siguientes continuó con su trabajo académico y de diseño de escenografías y vestuarios para Poesía en Voz Alta y montajes dancísticos, tarea que fue reconocida en 1963 con la muestra “Juan Soriano y el Teatro” en la Casa del Lago, mismo año en el que de regreso de Yucatán sufrió un percance automovilístico junto con Juan García Ponce, que le motivó el cuadro “El accidente”.
Fue tres años después que celebró una gran exposición de sus esculturas en el Palacio de Bellas Artes y en 1967 ilustró “El bestiario”, de Guillaume Apollinaire. Dos años más tarde inició una nueva estancia artística en Italia.
En 1975, Soriano se trasladó a París, donde entabló amistad con Antonio Saura, Julio Cortázar, Milan Kundera y Valerio Adami, además que se encontró con Pedro Coronel y Alberto Gironella, quienes vivían en la Ciudad Luz. Entonces combinó su residencia entre Francia y México.
Un año después ganó el Premio Especial en el VIII Festival Internacional de Pintura de Cagnes-sur-Mer, Francia, y un par de años más tarde obtuvo una beca de apoyo a pintores distinguidos de la Fundación Cultural Televisa, y en 1980 elaboró una carpeta con 32 serigrafías para el libro “El único argumento”, con texto de Sergio Pitol.
Del Instituto Cultural Cabañas obtuvo en 1984 la Medalla de Oro a la Excelencia, y al año siguiente festejó 50 años de creación con una muestra en el Palacio de Bellas Artes, que posteriormente se montó en otras ciudades del país.
Fue 1987 un año lleno de reconocimientos: obtuvo el Premio Nacional de Arte en México; Francia le nombró Caballero de las Artes y las Letras; y ganó el Premio Jalisco de Arte, además de que realizó su escultura “Toro”, montada en Villahermosa.
En 1990 recibió homenajes por sus siete décadas de vida y tres años después fue colocada su escultura monumental “Luna” en el Auditorio Nacional, y posteriormente su exposición “Juan Soriano, 50 años de gráfica” recorrió varias ciudades de Estados Unidos.
Para 1997 el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid, montó una gran retrospectiva de su obra hecha de 1993 a ese año, que incluyó pintura, escultura y gráfica. Al año siguiente apareció “Juan Soriano, niño de mil años”, de Elena Poniatowska.
En 2000 fue montada una exposición de 10 esculturas en el zócalo de la Ciudad de México para festejar sus 80 años de vida y el Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo le dedicó una muestra-homenaje.
Su actividad y exposiciones de su obra no cesaron en los siguientes años, así como tampoco los reconocimientos a su trabajo, lo mismo en México que en otros países, entre los últimos la recepción del grado de Oficial de la Legión de Honor del gobierno de Francia en 2004.
Ese año se creó la Fundación Juan Soriano y Marek Keller, y al siguiente se realizaron varias actividades con las que celebró sus 85 años de vida, entre ellas recibió el Premio Velázquez de Artes Plásticas de España y la Medalla Conmemorativa en Oro del Palacio de Bellas Artes.
Juan Soriano recibió en enero de 2006 la condecoración Orden al Mérito del gobierno de Polonia y el 10 de febrero murió en México.
De un vistazo
En sus palabras
“Las obras salen como quieren, no es mi voluntad. Yo sigo una idea y ésta adquiere vida propia y se transforma”.
“Me entusiasmaba dibujar una nube. Se me iban las horas contemplando cómo cambiaba de forma y se transformaba con la luz, y me desesperaba por no poder copiar ese fenómeno”.
Fuente

http://yucatan.com.mx


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