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miércoles, 8 de febrero de 2017

El arte resiste: los museos se suman al rechazo del veto migratorio de Trump

El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) el fin de semana retiró temporalmente obras de Picasso, Matisse, Van Gogh y Monet para colgar las de artistas iraquíes, iraníes y sudaneses.

Primero fue la comunidad artística de Hollywood, después se alzaron las startups y las grandes empresas, ayer fueron los directivos del polo tecnológico Silicon Valley y ahora es el turno de los museos, que, con singulares muestras, se suman a las protestas contra el decreto de inmigración que firmó el presidente Donald Trump y que la justicia frenó temporalmente.

Foto: AFP
Foto: AFP
La nave insignia de esta manifestación es el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), una de las instituciones más prestigiosas del país, que el fin de semana decidió retirar temporalmente obras de Pablo Picasso, Henri Matisse, Vincent Van Gogh y Claude Monet para colgar en sus paredes trabajos de artistas iraquíes, iraníes y sudaneses.

La señal fue clara: son obras de hombres y mujeres de algunos de los siete países con población mayoritariamente musulmana a los que el decreto de Trump les prohibió la entrada al país.

Una protesta singular que la prensa neoyorquina calificó como "la más importante" que haya realizado una institución de este tipo contra un presidente.

Célebres cuadros como "La noche estrellada", de Van Gogh, los "Nenúfares" de Monet, "Las señoritas de Avignon", de Picasso, o "La danza" de Matisse fueron reemplazados.



En su lugar, el quinto piso del museo abre con una potente y simbólica video instalación de la iraní Tala Madani, en el que dos hombres se miran frente a frente y luchan por el poder en un mundo eminentemente patriarcal.

Se suman a los muros obras del pintor sudanés modernista Ibrahim el-Salahi, pinturas de la estrella de la arquitectura mundial, la fallecida anglo-iraquí Zaha Hadid, y de los artistas iraníes como el renombrado escultor Parviz Tanavoli -uno de los artistas vivos más renombrados de su país-; del pintor Charles Hossein Zenderoudi y de la reconocida fotógrafa Shirana Shahbazi, que ahora vive en Suiza.

Al lado de cada obra se lee un texto claro: "Este trabajo es de un artista de una nación a cuyos ciudadanos se les niega la entrada a los Estados Unidos por un decreto presidencial del 27 de enero de 2017. Estas son varias obras de arte de la colección del Museo que afirman los ideales de bienvenida y libertad tan vitales para este Museo y para Estados Unidos".

La bandera que plantó el MoMa contra la política migratoria de Trump será "por tiempo indefinido", según confirmó un vocero a la agencia de noticias DPA.

En tanto, el Metropolitan Museum de Nueva York también manifestó que uno de sus éxitos más recientes, la mega exposición "De Iberia a Asiria", que se exhibió de 2014 a 2015, nunca podría haberse realizado en la era de Trump, destacó el diario The New York Times.

Al margen de los grandes santuarios artísticos, otras galerías más pequeñas y centradas en la defensa de minorías, también se replantearon su función.

El Museo del Barrio, ubicado en el Harlem Latino desde 1969, es un faro y punto de encuentro de artistas latinos de Nueva York, una comunidad en la mira del nuevo gobierno.



Su propuesta fue construir un "muro de la gente, donde todos puedan compartir lo que está pensando, un espacio público seguro para opinar”, explicó la curadora del museo, Rocío Aranda-Alvarado, quien agregó: “Va a estar hasta que empiece el verano (junio) y es un graffiti constante”.

Según el portal de noticias The Hill, Trump quiere recortar presupuestos al sector cultural, y dos de las instituciones más afectadas serán la National Endowment for the Arts (NEA) y la National Endowment for the Humanities (NEH), que promueven el arte y las humanidades con diversos proyectos musicales, teatrales, literarios y artísticos.

Aunque la NEA tiene un 0,003 % del presupuesto, un recorte tendría un enorme impacto simbólico, y el país perdería un espacio importante de expresión cultural.

“Como él es una persona tan inculta, no me imagino que tenga mucho conocimiento de lo que es la identidad estadounidense, ni influencia de todos los grupos de emigrantes que han llegado en los últimos 20 años, por no hablar de los últimos dos siglos”, dijo Aranda-Alvarado en declaraciones al diario español El País.

En la zona del Lower East Side de Manhattan se encuentra el museo de la historia de la inmigración Tenement, una antigua casa de 1863, que abrirá una muestra para repasar, entre otros flujos migratorios, la llegada a Nueva York de los deportados de la Segunda Guerra Mundial.

Según su vicepresidenta, Annie Polland, “dada la manera en la que el mundo y el contexto político cambiaron, lo que hace unos meses era simplemente parte de la colección ahora se ha convertido en material controvertido”, dijo a El País.

"Desafortunadamente hubo ocasiones en las que nuestro país cerró las puertas, y Donald Trump no está haciendo algo que no se haya hecho anteriormente. Pero en este museo defendemos que los mejores momentos de nuestra historia es cuando hemos abierto el espacio a nueva gente, a nueva vida”, dijo.




Otra institución que se rebeló abiertamente contra Trump es el Getty Center en Los Ángeles, que, según su director James Cuno, el decreto es "poco inteligente, superfluo y destructivo".

La resistencia ya está en marcha. Varios artistas se unieron en el movimiento "J20 Art Strike", que intentó boicotear la jura de Trump el 20 de enero con el cierre de museos, teatros y salas de conciertos, y otros salieron a protestar, especialmente en Los Ángeles, donde vive la comunidad persa más grande de Estados Unidos.

Un caso emblemático que encarnó la protesta es el del pintor y fotógrafo Richard Prince, que días antes de que asuma Trump, le retiró la autoría -y devolvió el dinero- a una de sus obras que dos años antes le había vendido a la hija del presidente, Ivanka.
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