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jueves, 25 de febrero de 2016

Primeras horas de los «collectors» en la feria


Varias decenas de coleccionistas se concentraron en el tradicional desayuno de ARCO para valorar sus posibles adquisiciones
El tradicional desayuno ofrecido por ARCO congregó, un año más, a una larga lista de coleccionistas e invitados VIP. Los asistentes tuvieron la oportunidad de reunirse y comentar sus futuras adquisiciones alrededor de varias mesas con servicio de cafetería que los operarios habían preparado a lo largo y ancho del salón. A la cita no faltó el director del evento, Carlos Urroz, que señaló su deseo de que ARCO 2016 sea una edición «inigualable y diferente».

Sin embargo, las primeras horas que sucedieron a la apertura de la feria estuvieron marcadas por la poca afluencia de visitantes. El coleccionistaAntonio Lobo destacó que el salón estaba «muy parado» comparado con años anteriores. «No es normal, es raro. No hay casi nadie por los pasillos». Según él, la escasa multitud de transeúntes se debe, en parte, a la inexistencia de una obra «que motive especialmente», como el «Vaso de agua medio lleno», de Wilfredo Prieto, que en 2015 copó las portadas de la prensa cultural.

Lobo, que se define a sí mismo como un coleccionista «muy atípico», afirmó que el desayuno es, al fin y al cabo, un «proceso» en el que los interesados se presentan a los expositores y negocian el precio de la obra. Este año, sin embargo, no contempla comprar ninguna pieza: «He venido simplemente para observar», aseguró.

Pese al poco ambiente general, al salón de IFEMA acudieron algunos de los artistas más elocuentes del panorama artístico nacional e internacional, comoEugenio Merino Edurne Herrán, que se perdieron, café en mano, por el vasto laberinto de pasillos y expositores que hay en la feria. Esta última, además, participa en el stand de ABC Culturalque cumple 25 años. Herrán, que también notó la falta de afluencia, afirmó que la tendencia «cambiará en los próximos días».
Los visitantes extranjeros fueron los más activos a la hora de hacerse con las obras. Asselman Jos, un coleccionista belga que lleva varios años asistiendo a los desayunos de ARCO, se mostró muy interesado en la compra de la obra del artista bogotano Felipe Arturo, que se expone en la galería Instituto de Visión. El precio de cada una de sus piezas ronda los 15.000 dólares. «Hay muchas cosas interesantes –afirmó–, estoy encantado de estar aquí. De todas las ferias de arte internacional que conozco, esta es la que más me gusta».
Fuente
http://www.abc.es

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