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martes, 15 de marzo de 2016

Guillermo Meza Álvarez



Guillermo Meza (11 de septiembre de 1917 – 2 de octubre de 1997) fue un pintor mexicano conocido por sus pinturas que representan fondos fantásticos y figuras humanas distorsionadas, generalmente denunciando a la sociedad. Hijo de un padre Tlaxcalteca de bajos recursos pero cuya familia tenía un interés en las artes, historia y literatura. En su juventud, Meza mostró un interés en el arte y la música, estudiando pintura con Santos Balmori. Tiempo después, se acercó a Diego Rivera buscando ser su aprendiz. En vez de eso, el pintor lo recomendó a la prestigiosa Galería de Arte Mexicana, ayudándolo a desarrollarse como artista al mismo tiempo que promovió su trabajo durante veinte años. A lo largo de su vida ganó varios premios por su trabajo, así como una membresía en el Salón de la Plástica Mexicana.

            


Meza fue hijo de Militón Meza García, un indígena Tlaxcalteca, y de Soledad Alvarez Molina.1 2 Creció en la Colonia Peralvillo en la Ciudad de México.3 Tanto su padre, un sastre, como su madre estaban interesados en la cultura, comprando libros y revistas sobre temas como la pintura, la música, la historia y la literatura.3 Meza se interesó en el dibujo, la pintura y la música desde temprana edad, comenzando a dibujar desde los ocho años. De los doce a los diecinueve estudió música tocando varios instrumentos en la Escuela Popular de Música José Austri.

                      

Debido a problemas financieros, sólo pudo completar sus estudios de secundaria para después trabajar con su padre. Sin embargo, trabajó ilustrando revistas en su tiempo libre y copiaba figuras clásicas como la Venus de Milo y la Victoria de Samotracia, lo que le ayudó a desarrollar su maestría en el conocimiento del cuerpo humano y las emociones que puede expresar.



En 1933, entró a la Escuela Noctora de Arte para Trabajadores Num 1, estudiando grabado con Francisco Díaz de León y dibujo con Santos Balmori.3 4 Balmori lo invitó a trabajar como asistente en los murales que pintó en Morelia, Michoacán. Con el dinero ganado, Meza atendió a la Escuela España-México, una residencia que educaba a quinientos niños españoles refugiados de la Guerra Civil Española.1 4 Ahí conoció a Josefa Sández, mejor conocida como Pepita, quien fuera su esposa en 1947. Con ella tuvo cuatro hijos: Carolina, Federico, Magdalena y Alejandro.1 Pepita died in 1968 at the couple’s home in the Contreras neighborhood of Mexico City, causing Meza to stop painting completely for a time.

                              

Al regresar de Morelia a la Ciudad de México, Meza pasa por una crisis económica que lo obligó a trabajar como sastre, mecánico y retocador de fotografías para sobrevivir.4 Visitó a Diego Rivera para pedirle un puesto como aprendiz. En vez de esto, Rivera solicitó ver el trabajo de Meza, incluso visitándolo en su casa para ver toda su colección. Impresionado, le dijo que no necesitaba ser su aprendiz y en lugar de esto le escribió una carta de recomendación a Inés Amor, dueña de la prestigiosa Galería de Arte Mexicano.

                            

De los 40s a los 60s, esta galería vendió su trabajo y lo promovió en varias exposiciones tanto en México como en el extranjero. Amor también reconoció el talento de Meza y le prestó mucha atención al joven artista. Incluso, se negó a cobrar el 30% que le correspondía a la comisión de sus ventas hasta que Meza fuera económicamente estable; también contratando a su esposa como secretaria. La galería también le ayudó a desarrollarse profesionalmente, permitiéndole ver los trabajos de Rufino Tamayo, Federico Cantú, y conocer a personas como Igor Stravinky, León Felipe, Carlos Chávez, Silvestre Revueltas, Xavier Villaurrutia, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Salvador Dalí, Max Ernst, André Breton y Henry Moore entre otros más.3 4

En sus exposiciones individuales se incluyen las de la Galería, así como en otros museos, incluido el Museo de Arte Moderno.4 De sus exposiciones colectivas, destaca su participación en la exhibición de Arte Mexicano en Nueva York en 1940. Ese mismo año presentó "El Cargador" en la Exposición Internacional de Surrealismo.



Sus trabajos se encuentran principalmente en colecciones en México y Estados Unidos.4 Éstas incluyen la colección del Instituto Nacional de Bellas Artes, del Banco Nacional de México, del Club de Industriales, de las oficinas del Excélsior, del Museo Metropolitano de Monterrey, del Museo de Arte Moderno de Nueva York, del Museo de Arte de la Universidad de Míchigan, del Museo de Arte Moderno de San Francisco, del Instituto de Arte de Chicago, de la Galería de Arte de la Universidad de Stanford, del Museo de Arte de Filadelfia, de la Fundación Thomas Gilcrease en Oklahoma y del Museo de Arte de Ponce en la Universidad de Puerto Rico.


A pesar de ser conocido por sus pinturas al óleo, también trabajó en otros proyectos a lo largo de su vida. En 1951 trabajó en cinco murales para el Instituto Mexicano del Seguro Social. En 1951 y en 1958, pintó un mural de acrílico sobre madera llamado "Los Cuatro Elementos" para el Club de Industriales.3 También trabajó en la escenografía y vestuario para cine y varias obras de teatro -comenzando con la obra "The Adding Machine" de Elmer Rice- y para la Academia Mexicana de Danza en 1947. En 1948 trabajó con el grupo de teatro La Linterna Mágica dirigido por Ignacio Retes,5 después del cual tuvo más trabajo con la Academia de Danza. En 1971 trabajó en la película Mictlán dirigida por Raúl Kamffer and the 1972 performances of the K.P.H. Ballet of Rossana Filomarino in Mexico and Italy. In 1977, he also did this work for the Ballet Trío of Alejandro Meza and the Royal Ballet Dens Norske Opera from Oslo.

                    
En 1940 obtuvo el Shering-Kahlbaum House Award en Berlín por los dibujos creados para una película, siendo este su primer reconocimiento. En 1949, ganó segundo lugar en un concurso organizado por el periódico Excélsior llamado La Ciudad de México interpretada por sus pintores. En 1953 y 1954 ganó el premio Salón de Invierno en el Salón de la Plástica Mexicana, con el cual obtuvo la membresía. En 1961 recibió una mención honorífica en la Bienal de Tokio.

Meza comenzó dibujando, explorando completamente el medio, antes de pintar con gouache. No se dedicó por completo al óleo hasta 1939. Aunque se ha dicho que fue autodidacta, se sabe que estudió durante un periodo significativo bajo la tutela de Santos Balmori.

                       

Durante toda su vida, tuvo influencias que fueron desde el Expresionismo, el Dadaismo y hasta el Surrealismo.2 Sus primeros trabajos tuvieron un estilo expresionista, con cargas simbólicas la denuncia hacia la sociedad. Posteriormente experimentó con técnicas dadaístas que dieron pié a una especie de anarquismo en el que buscaba la "libertad pura".1 Sin embargo, estas lo llevaron al Surrealismo como un medio de expresión menos extremo a la par que se volvió admirador de André Breton y de Sigmund Freud,1llamándose a sí mismo "surrealista apolítico" con elementos realistas que hicieron de su trabajo ni tan literal, ni opresivamente simbólico.

                             

Los temas en su trabajo oscilan entre la fantasía, la religión y el mito, especialmente el pensamiento indígena en México visible en sus últimos trabajos.2 Los fondos son casi pura fantasía, de mundos extraños, y figuras que son generalmente más meditativas que racionales. Sus figuras humanas tienen cierta deformación o cambios en sus extremidades, como extendiéndose en follaje, o con lenguas de fuego y otras veces en concavidades enigmáticas que producen horror. Esto ha causado que sus imágenes se comparen con aquellas del poeta William Blake y las pinturas de Francisco Goitia.3 Aun así, su trabajo nunca alcanzó la deformación extrema del trabajo de Salvador Dalí.1 Su fantasía se inclinó hacía denunciar los males de la sociedad, con temas reflexivos que pudieran ser hirientes y dolorosos.



Su trabajo más tardío estuvo influenciado en la tradición indígena de México, especialmente aquella de su padre Tlaxcalteca, llevándolo a una especie de surrealismo basado en el misticismo y la cosmogonía locales más que europeas.1 4 Este cambio vino no solo de su herencia (sus dos padres eran “curanderos”) pero también de identificarse con la lucha de los indígenas marginados


Meza murió a los 80 años de una hemorragia interna y de una insuficiencia cardíaca producida por la diabetes. Fue enterrado en el Panteón Jardín de la Ciudad de México



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