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lunes, 14 de noviembre de 2016

Los atletas cósmicos Salvador Dalí


                                     © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres, 2011


Poetry of America (Poesía de América)Los atletas cósmicos

  • 1943
  • Óleo / tela
  • 116 x 79 cm (45.66" x 31.10")
  • Firmado y fechado en la parte inferior central izquierda: Gala Salvador Dalí 1943
  • Ayuntamiento de Figueres, en depósito permanente en la Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres
 Comentario

Una de las obras de Salvador Dalí en la que mejor se aprecian las influencias de la gran pintura metafísica italiana. En efecto, Carlo Carrà pero, sobre todo, Giorgio de Chirico están muy presentes en la composición. La atmósfera de soledad, la infinitud del paisaje e, incluso, la presencia del silencio que rodea por completo a las figuras... habían sido recursos dominantes en la producción de Giorgio de Chirico a partir de 1910. 
Tampoco debemos olvidar la posición central que ocupa la inmensa torre la cual, al ser eje de la escena, pone de relieve con mayor fuerza su importancia. En lo alto de la torre, un reloj se derrite en formas viscosas que se transforman en la silueta del continente africano. 
Junto a la metafísica, las figuras en primer plano le son sugeridas por una célebre obra de Robert Delaunay, formulador en los años 1910 del llamado simultaneísmo u orfismo. La obra se titulaba El equipo de Cardiff (1913) y mostraba un momento de plena acción durante un partido de rugby. Si para Delaunay el tema era una excusa para reflejar sobre el lienzo sus ideas sobre el movimiento de los cuerpos y los efectos de la luz en ellos, para Dalí encarna lo contrario, porque revela los aspectos más estáticos. 
Los dos personajes centrales desarrollan todas las posibilidades de metamorfosis que tenía el arte de Dalí. De unas partes surgen otros seres u objetos (como el cajón de madera), los miembros se convierten en plumas o se vacían para alojar objetos como la vela encendida. 
En esa apariencia formal clásica, perfecta, se demuestra mejor el carácter de lo decrépito, de los desconchones que produce la acción del tiempo sobre los objetos. 
Si la impresión general del lienzo es de estricta geometría, también hay un lugar para lo opuesto, para el dominio de lo blando, lo viscoso. Es la botella de Coca-Cola que se derrite en un teléfono negro que a su vez se desparrama por el suelo como si fuera una mancha de tinta.


Fuente
http://www.artehistoria.com

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