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viernes, 13 de enero de 2017

Flor Carvajal y las esculturas más pequeñas del mundo

Flor Carvajal y las esculturas más  pequeñas del mundo
Una de las exposiciones más concurridas en el mes de diciembre de 2016 y enero de 2017 ha sido la de Flor Carvajal, que con 20 pesebres en miniatura ha despertado el asombro de los visitantes. 
Ubicada en el Calima Centro Comercial, la muestra se debe observar a través de lupas, las cuales dimensionan la grandeza del talento y del arte de las obras de esta artista que expone simultáneamente en varias ciudades del país. Sobre las esculturas más pequeñas del mundo, como se denomina la exposición, la artista dialogó con LA CRÓNICA.
 
¿De dónde es Flor Carvajal?
Soy colombiana, nacida en San Andrés, provincia de García Rovira, en el departamento de Santander, en el año 1969. 
¿Cuándo se inició en el mundo del arte?
En el mundo del arte a los 13 años de edad, como poeta y declamadora, incursioné en el teatro y la actuación. Después me di cuenta de mi talento empíricamente en el año 1989, elaborando pesebres en toda clase de materiales, pero hasta el año 1998 comencé a dedicar la mayor parte de mi tiempo al arte. Al año siguiente, 1999, gracias a un reto de la vida descubrí mi capacidad para realizar microesculturas que hoy expongo en varias partes.

¿Cómo descubre ese talento?
Me encontraba, como le dije, en el año 1989 haciendo una decoración navideña, cuando por error y con ayuda de una brisa que se coló en la casa, boté unas bolitas de icopor sobre un papel con pegamento.
Extrañamente las bolitas de icopor cayeron sobre el papel dejando ver la figura de san José, la virgen María y el niño Jesús y terminé entonces creando un pesebre. Después fue como si me hubiera llegado el talento, con todo lo que veía, con cosas que para otros eran inservibles las tomaba en mis manos y creaba un pesebre.

¿Cuándo inicia con las microminiaturas?
En 1999 estaba haciendo una exposición en el entonces centro comercial Vivero ubicado en la ciudad de Bucaramanga, el tema era pesebres reutilizables. Por esa época llamé a un periodista del periódico Vanguardia Liberal para que me hiciera una nota, contaba con una colección muy interesante de pesebres, se lo hice saber por teléfono pero de él solo recibí una pregunta: “¿tiene usted el pesebre más pequeño del mundo?”, en mi colección había pesebres pequeños pero sabía que no lo suficiente para que fueran los más pequeños del mundo, le di entonces una respuesta negativa, y él mencionó esas palabras que me convirtieron en una amante de las miniaturas: “cuando tenga el pesebre más pequeño del mundo le hago la entrevista”, luego de decirme esto me colgó y me dejó allí con el teléfono en la mano, con un sentimiento de resentimiento, con coraje, con rabia incluso, entonces me dije en ese momento para mis adentros pero como si aún conversara con él, “ ¿quiere el pesebre más pequeño del mundo? pues lo haré”.


 
¿Cómo y cuándo empieza con ese reto que se puso así misma?
El reloj señalaba las dos y treinta de la tarde cuando empecé a crear un pesebre sobre una moneda de centavo, luego sobre una lenteja, yo seguía trabajando con icopor, pero sabía que necesitaba un material diferente si quería hacer esculturas más pequeñas, practiqué entonces con una resina sintética, con este material se me facilitó la fabricación de personajes más pequeños, entonces en medio de la madrugada y toda una tarde de trabajo logré crear un pesebre sobre una lenteja, luego sobre un grano de arroz, en la cabeza de una puntilla, en la cabeza de un alfiler, pero ahí no acabó todo, cuando el sol volvió a aparecer en el cielo yo tenía frente a mis ojos un pesebre elaborado sobre un cabello humano, construido con mis propias manos.

¿Cuándo dio a conocer su trabajo?
Al día siguiente, los puse en exposición y fue la atracción principal, la gente no paraba de hacer fila para ver el pequeño pesebre en la cabeza de un alfiler, recibí entonces la visita de un periodista, pero no cualquier periodista, el mismo que me había colgado el teléfono porque yo no tenía el pesebre más pequeño del mundo, llegó con la intención de hacer una nota pero esta vez quien no quiso fui yo, tenía algo de resentimiento que no me dejó ver que gracias a sus frías palabras hoy en día soy la única mujer micro escultora del mundo.
El periódico envió otro periodista a hacerme la entrevista, y amablemente accedí. Por esa época no utilizaba más que mis ojos y unas agujas para trabajar.


Usted le da vida a un museo de su miniaturas, ¿cuándo y dónde?
Fundo el Museo de Miniaturas Flor Carvajal el día 10 de abril de 2011, es decir que va a cumplir 6 años de creado, este se caracteriza por ser itinerante, su domicilio es la ciudad de Bogotá D.C. En la actualidad cuenta con varias colecciones en miniatura, micro miniatura y reciclaje que elaboro usando una lupa y una aguja.
¿Con cuántas colecciones cuenta el museo?
El museo cuenta con varias colecciones como:
Dibujos animados, obras religiosas, pesebres, colección llanera, de animales, culturas indígenas, colección de deportes, colombianidad, Caribe colombiano y colección pesebres en reutilizables.
Expone en simultánea en varias ciudades, ¿en cuáles?
En este momento nos encontramos desde noviembre en exposición en seis diferentes ciudades del país como: Armenia, Pereira, Manizales, Bucaramanga, Barranquilla y Cartagena.
La exposición de Armenia es elaborada en materiales reutilizables como semillas, cáscaras, papel, entre otros. He llegado a elaborar obras en más de 500 materiales diferentes.
Por Germán Rojas Arias
Fuente

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