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lunes, 16 de enero de 2017

Gordon Matta-Clark, el alquimista urbano

Gordon Matta-Clark en plena acción
Hace unos días salió la noticia sobre el depósito  de 44 fotografías de Gordon Matta-Clark, que el coleccionista chileno Harold Berg ha realizado  en el MACBA. Aprovecho la coincidencia para hablar de la obra de este artista, cuya concepción del arte y del papel del artista en la sociedad es especialmente interesante. Además creo que puede explicarnos e inspirarnos sobre el momento político y cultural que estamos viviendo en estos momentos.

La obra de Gordon Matta-Clark se desarrolla en un período relativamente corto de tiempo, de 1970 a 1978 y en un contexto cultural de profundo rechazo a la comercialización del arte (aquí no hay coincidencias con nuestra situación actual). Paralelamente, la ciudad de Nueva York, EEUU y Occidente en general está viviendo un período de crisis económica, política y social, que pone en evidencia las fallas del sistema (aquí sí, coincidencia total). 

Bajo este estado de circunstancias surge la figura de Gordon Matta-Clark, hijo del pintor surrealista Roberto Matta, educado en un ambiente de libertad creativa total y licenciado en arquitectura, oficio que nunca ejercerá, pero cuyos conocimientos le servirán de base para sus obras.

Gordon Matta-Clark, Conical Intersect, 1975

Gordon Matta-Clark, Circus or The Caribbean Orange, January 1978, Museum of Contemporary Art, Chicago. Photo:  Tom Van Eynde

Matta-Clark realizaba intervenciones en edificios abandonados. Estas intervenciones consistían en diseccionar, cortar y agujerear el espacio arquitectónico para con ello crear nuevas formas de percepción del espacio. Realizaba con la arquitectura un poco lo que Lucio Fontana con la tela, jugaba con las múltiples posibilidades del concepto espacial y creaba poesía allí donde el sistema  económico solo veía ruina y deshechos. 

Gordon Matta-Clark, Day's End, 1975

Gordon Matta-Clark realizando Day's End en el Pier 52 de Nueva York.
Como un alquimista urbano del siglo XX trató de convertir,  aunque de forma efímera,  los deshechos en oro. Sus cortes permitían establecer inusuales relaciones entre el espacio, la luz, el aire e incluso la lluvia. Con su obra criticaba una situación social concreta, la precariedad, las políticas urbanísticas agresivas con el patrimonio arquitectónico y dirigidas a la especulación (me suena).

Gordon Matta-Clark, Splitting, 1973, detalle del interior.
La mayoría de sus intervenciones desaparecieron poco después de ser realizadas puesto que los edificios  donde actuaba estaban a punto de ser demolidos. Por ello, la documentación del proceso de realización de sus obras, así como la fotografía, que en un principio empezó siendo un método de registro para acabar convirtiéndose  en medio artístico por sí mismo, constituyen el legado visual de su obra.

Gordon Matta-Clark, Splitting, 1973.
Gordon Matta-Clark, Splitting, 1973, detalle desde el interior.
Una de sus intervenciones más famosas es Splitting (1973) la partición literal de una casa unifamiliar a través de una obertura en V permitiendo que la luz natural entrara entre la anteriormente sólida estructura arquitectónica. 

Gordon Matta-Clark, Bingo, 1974, Niagara Falls.

En Bingo (1974) Matta-Clark deconstruyó en nueve secciones la fachada de una casa en Niagara Falls, a modo de juego mostraba las fragilidad del espacio habitado a través de la alternación de lo interior y lo exterior. La obra contiene una denuncia política puesto que el gobierno de Niágara permitió edificar una escuela y viviendas en una zona que había sufrido vertidos tóxicos provocando como resultado numerosos casos de cáncer entre sus vecinos (el propio Matta-Clark murió de cáncer de pancreas 4 años después).

Gordon Matta-Clark, Bingo, 1974, Detalle extracción y reconstrucción de fachada.

Gordon Matta-Clark, Bingo, 1974, Fragmento de tres fachadas. Photo: Moma
Gordon Matta-Clark tenía una visión de la arquitectura profundamente ligada a las necesidades del ser humano, del individuo, por eso su arte partía de lo real, de la experiencia del hombre en este mundo, con sus cuttings hablaba de la posibilidad de transformación y de renacimiento. Su obra es el resultado de una  firme conciencia social que nace en una atmosfera antimaterialista y de lucha por la igualdad social. En contra del elitismo artístico, su arte trató de dar respuesta, con mucho sentido del humor, a las preocupaciones y los cambios políticos y sociales que le tocó vivir.

Gordon Matta-Clark, Conical Intersect, 1975. Intervención en el edificio colindante al que sería futuro Centre Pompidou, por aquel tiempo en obras.

Fuente
http://www.camilayelarte.com

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