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domingo, 17 de junio de 2018

Fernando Francés: "Los nacionalismos están haciendo estragos en el arte y sus artistas se vuelven catetos"

Es uno de los principales agitadores culturales españoles. Creó, programa y dirige el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga desde hace diecisiete años. Los artistas lo adoran, lo reclaman y lo temen. Todo a la vez. Es soberbio, arrogante y talentoso. Su discurso no admite fisuras y es leído con atención por la competencia. ¿Hay lugar para otro CAC en Andalucía? le pregunto. Y él cree que sí: Siempre y cuando lo llenemos de contenido y rindamos gratitud a los artistas locales. Francés o el modo de ser cántabro malagueño y abierto al mundo.

-Es legítimo preguntarse para qué sirve el arte?
-Sí. Lo es. Es legítimo preguntarse para qué sirve la educación, es legítimo preguntarse para qué sirve el derecho, es legítimo preguntarse para qué sirve la cultura. La cultura es lo que ayuda a saber qué somos y qué nos distingue. Y el arte es el mecanismo que tenemos los seres humanos para comprendernos, una puerta a la tolerancia, a la reflexión, al pensamiento. Y por tanto no sólo es lícito preguntárselo. Es también necesario hacerlo. El arte es uno de los pocos lenguajes que comprendemos todas las personas del mundo, aunque no hablemos otros idiomas. I
-¿Qué nos dice el arte de la época que vivimos?
-En cada momento dice cosas diferentes. Y en un momento como este, dependiendo del lugar, también dice cosas distintas. A mi me gusta mucho leer el arte desde la posición de lo local, pero con una perspectiva de lo global. El arte de hoy habla de los problemas sociales, de los problemas del mundo, de los problemas más íntimos del ser humano, de los sentimientos. Pero también habla de las soluciones. El arte no puede ser ajeno a nosotros. No está producido por una inteligencia artificial. Está elaborado por personas, consecuencia del pensamiento intelectual. Habla de las enfermedades del mundo y de las posibilidades de seguir teniendo esperanzas en este momento complicado que entre todos hemos hecho. No da una de cal y otra de arena. Pero lo cierto es que, a un mismo tiempo, el arte es el problema y la solución.
-Pero existirán artes más comprometidos que otros, artes que reflejen de modo más nítido dónde se hallan el problema y la solución. ¿No es cierto?
-Sin duda. Cuanto más metido estoy en esto más me doy cuenta de que lo que en realidad me interesa es el arte que refleja con mayor nitidez el compromiso vital del artista. Me conmueve el arte cuyo autor lanza un compromiso sin fisuras ante sí mismo y ante la sociedad. Y en ese sentido me interesa el arte introspectivo y autobiográfico, confesional, que nos habla del interior de los artistas. ¿Imaginas alguien hablando más desde el interior que Louise Bourgeois? Experiencias sociales, individuales o de género, ahora que existen legítimas reivindicaciones en este sentido.
-La última vez que usted y yo nos vimos me dijo que en el arte entre la abulia y la bofetada prefiere siempre lo segundo. Uno no dimite de esos convencimientos ¿verdad?
-Cuando escribí el discurso de agradecimiento por la concesión de la Orden del Imperio Británico dije convencido que los artistas de aquellos lugares me interesan porque ninguno estaba en la comodidad y en el confort, no vivían en lo políticamente correcto. Todo lo contrario. Estaban en el compromiso, a veces descarnado, levantando incluso sus opiniones a jirones de piel. Artistas así los hay en todo el mundo, pero no de un modo tan colectivo como allí. Son generaciones completas.
-¿En España sus artistas sí se han instalado en la zona de confort?
-Hay muchos artistas españoles que han renunciado desde el inicio de sus carreras a la comodidad y que expresan una suerte de compromiso muy encomiable. Pero no son frecuentes ni abundantes. Le voy a decir una cosa: Es en Andalucía donde nos encontramos a más artistas comprometidos. Los hay en mayor número que en el resto de España.
-¿Y por qué?
-El sur es un espacio abierto a la contaminación. En el norte los nacionalismos están haciendo estragos y los artistas se vuelven más... Localistas no sería la palabra. Se vuelven más... (duda) ¡Catetos! Esa es la palabra ¡Catetos! El pensamiento artístico de los lugares que solo se miran hacia dentro al final acaban siendo más catetos. Yo llevo años defendiendo a los artistas andaluces como el hueco que más me interesa. Hay excelentes artistas en todos sitios, pero como grupo generacional tan compacto me quedo con el sur.
-Podrían acusarlo con esas afirmaciones de querer barrer para casa. O yo incluso podría desconfiar de sus palabras sabiendo que usted dirige el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga.
-Piense lo que desee. Yo contesto a lo que usted me pregunta. Y sí: Creo que los artistas andaluces están entre los más interesantes hoy de España. Y se lo dice el director de un centro cuya principal vocación es internacional. No conocerá un centro de estas características con una programación tan abierta al mundo como el nuestro, ni el Reina Sofía ni ningún otro.
-Antes le preguntaba si era lícito preguntarse para qué sirve el arte. De lo que no albergo dudas es de que es lícito preguntarse para que sirve el CAC Málaga. ¿Sería tan amable de explicármelo?
-El CAC es el primer centro artístico que se abre en lo que hoy es la Málaga de Museos. En la actualidad, la capital de la Costa del Sol es un destino conocido internacionalmente por su oferta artístico y cultural y quiero dejar muy claro que el pistoletazo de salida lo dio nuestro Centro de Arte Contemporáneo. Esta vocación cultural no solo tiene una imagen de prestigio y valor añadido para, por ejemplo, el turismo. Ha ido mucho más allá: Ha supuesto un cambio radical en la concepción de los malagueños de la cultura y el arte. Yo estoy convencido de que los vecinos de esta ciudad son hoy más cultos de lo que eran hace unas décadas, más abiertos a la ideas y más tolerantes ante las manifestaciones artísticas gracias al CAC Málaga. Si el arte no tiene la voluntad de cambiar y mejorar la sociedad se convierte en decoración. Y a mi la decoración no me interesa.
-¿Hasta qué punto el CAC es Fernando Francés y Fernando Francés es el CAC?
-Yo estoy convencido de que proyectos de esta naturaleza tienen que tener siempre un acento personal. Hay muchas colecciones de vanguardia en el mundo. La colección de Peggy Guggenheim fue muy especial porque fue ella quien conspiró en crear una gran colección de su tiempo. Podrían haberlo hecho muchos otros, pero solo lo hizo ella. Los grandes proyectos están sujetos a miradas concretas.
-Quiere decir que usted es la Peggy Guggenheim andaluza...
-Yo no diría tanto (risas). Lo pongo como ejemplo de que los proyectos han de tener una independencia absoluta y una mirada muy concreta de la persona que los saca adelante.
-¿Un modelo como el CAC Málaga es exportable fuera de su ciudad?
-CAC es el museo de los malagueños. Nuestros principales visitantes son malagueños. Es el centro que más simpatía despierta. Y eso lo hemos hecho con grandes artistas internacionales. No es contradictorio hacer una programación al más alto nivel y proyectarlo de cara a nuestros vecinos más cercanos. Esos parámetros son exportables. Es posible que Sevilla necesite un centro de arte, pero no es necesario que repita el modelo del CAC Málaga. En capitales como Sevilla el modelo tendría que ser otro. En Sevilla debería de ser una prioridad absoluta que un centro de arte, además de una vocación internacional, educativa, social y colaborativa, atendiese las necesidades profesionales del sector del arte contemporáneo en múltiples sentidos. Sería bueno crear una colección con criterio donde se salden las deudas históricas con los artistas sevillanos. Sevilla también necesita que por una vez todos los implicados sumen y tengan su protagonismo. Solo tendría éxito si no se excluyen personas ni ideas. Cuanto más plural mejor.
Fuente
http://www.elmundo.es


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