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miércoles, 20 de abril de 2016

Miquel Barceló: así es el artista español más cotizado

El artista español más cotizado parece un depredador de la Naturaleza. Las zapatillas años 50 y el mono lleno de pintura son su uniforme de campaña.
Es el hombre que nos acompaña silenciosamente a lo largo de las últimas décadas, aunque sabemos poco de él. Mientras los demás vamos dejándonos la piel en cada esquina, Barceló nos sigue por debajo de los adoquines, arrancando hierbas, recogiendo metatarsos de bovinos muertos, mezclando las arcillas de las que dicen que venimos, dándose batacazos en las grutas.
Salvaje. Cuando nos ponemos bajo la ducha diaria y lamentamos nuestra suerte, Barceló bucea detrás de los erizos o atrapando pulpos que antes mataba con crueldad y ahora dice que los suelta porque ha dejado de ser depredador. Cosas así. Es el buen salvaje que todos llevamos -o deberíamos- llevar dentro.
Inspiración. Prueben a salir al campo, a la vida natural, y resistan dos días sin jabón y desodorante, solo agua fresca para sus poros. Al tercer día se sentirán bien, se sentirán incluso Miquel Barceló. Solo nos faltarán los pinceles, el talento y el sacrificado compromiso con el arte, nada, poca cosa. Es opcional el mono azul adornado con brochazos perdidos, las salpicaduras del óleo, y también laszapatillas de franela años 50: se las hemos visto también a Antonio López y a Tàpies -también a los Baroja-. Si llega la inspiración, las musas, o sea, que te pillen con los pies bien calentitos con esos calcos tan cómodos.
París. Dicen que Barceló es nuestro artista vivo más cotizado, que es como decir que gana una pasta gansa. Ahora triunfa en París, donde veneran a aquellos donde en Ex-paña no entendemos muy bien. Allí le regalan unas vidrieras y el mallorquín las inunda de toda su demografía submarina, para que el sol las penetre y dibuje en la sala sombras abisales. Los mortales nunca entenderemos qué mecanismos se activan en la mente de un artista, como nunca entenderemos el alma de un juguete. Solo aspiramos a que nos ayuden a veces, como hacen ellos, a caminar unos centímetros por encima del suelo.
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