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domingo, 15 de enero de 2017

Después de cuatro años de caída, crecen las ventas en subastas

Después de cuatro años de caída, crecen las ventas en subastas
Descarga de carbón, de Quinquela Martín, fue la obra que alcanzó el precio más alto en las subastas argentinas de 2016: US$208.426.
En 2016 se facturaron 11,4 millones de dólares en subastas, un 62% más que en 2015. La liberación del dólar fue una de las causas de la salida a remate de obras importantes.

La facturación total de las casas de subastas argentinas creció un 62% en 2016 respecto del año anterior, lo que representa un quiebre en la tendencia negativa de los últimos cuatro años. Con 11.440.533 dólares en remates, el año que pasó se aleja del piso de 2015, cuando la facturación apenas superó los 7 millones de dólares, el punto más bajo de los últimos 10 años. “Los dueños de los cuadros y las casas de subastas se jugaron a salir al mercado con obras más caras viendo que había una demanda de coleccionistas que podían acceder a adquirirlas debido a que, al terminarse el cepo, no había tantos cambios en el dólar”, analiza Federico Catz, director del portal y consultora Estimarte.com que reúne la información y resultados de los remates en el país. “De hecho, este año ya todas las casas de subastas importantes volvieron a rematar en esa moneda”, agrega.
“El año 2015 fue un piso histórico para el mercado del arte argentino: el que compró ese año hizo un gran negocio, porque compró obra muy por debajo de su valor, a menos de la mitad”, dice, por su parte, Lucas Kokogian, director de la Galería Azur, que se dedica a rematar obras de grandes maestros de arte argentino.
Después de cuatro años de caída, crecen las ventas en subastas
Canción de otoño, de Benito Fader. El óleo de 1919 se remató a US$171.780 en octubre.
Pero aunque el cierre de 2016 puede leerse como un signo de recuperación, la cifra todavía está lejos de los 20,3 millones de dólares que se facturaron en 2011, justo antes de la efectivización del cepo cambiario (fue en noviembre de ese año) y que se convirtieron en el valor más alto de la década.
Es que el mercado del arte en la Argentina es muy chico, coinciden galeristas y rematadores. “Casi inexistente”, desde el punto de vista de Clara Martínez, de la tradicional galería Jacques Martínez. “Para mí, la definición de mercado sería que vendo una obra y seis meses después el cliente que la compró me la trae porque se quiere desprender de ella y hay dos o tres personas que están en lista para comprarla. Eso acá no existe”, asegura.
Al mismo tiempo, en un mercado tan acotado, cualquier factor puede ser decisivo, para bien o para mal: “El año pasado hubo un único movimiento, la salida del cepo, y el mercado mejoró”, ejemplifica Kokogian. Por eso el galerista confía en que 2017 será de recuperación, sobre todo a partir del blanqueo de capitales: “La gente que blanquea dinero es de poder adquisitivo, busca elementos de lujo, y algún coletazo va a quedar para el mercado del arte”, señala.

Después de cuatro años de caída, crecen las ventas en subastas
La dama de la flor, de Antonio Berni, alcanzó los US$165.410 en subasta.
“Con que el 0,01% de lo que se blanquea vaya para el arte, eso puede levantarlo mucho”, dice, en el mismo sentido, Estela Gusmero Totah, dueña de la Galería Del Infinito. Para ella, de todas formas, la situación actual es de incertidumbre: “Hay una crisis general y no somos una excepción”, señala. “Estamos vendiendo artículos de lujo y el lujo es lo que uno deja primero cuando hay incertidumbre”.
En términos de ventas, Gusmero Totah indica que “el arte contemporáneo es lo que más cuesta vender porque si alguien está disponiendo de un dinero va a buscar a un consagrado”.
Por el otro lado, Martínez rescata que en la Argentina “hay arte de altísima calidad y tenés los precios más bajos de la región. Para las galerías es la oportunidad de representar obra muy importante y para quien quiere empezar colecciones, hay obra a buen precio y la posibilidad de descubrir cosas olvidadas o desconocidas”, enfatiza.
Tanto ella como Kokogian relativizan la idea del arte como refugio de valor: “Lo fue en un momento, de 10 años hacia atrás, cuando los grandes maestros se valorizaban a un 20% anual en dólares”, dice el dueño de Azur. Hoy, sin embargo, el valor refugio se da por la tendencia: “Le Parc es un valor refugio hoy; los artistas emergentes representan un riesgo muy alto”.

Por eso, dice, el punto más importante “es disfrutarlo”. Y recomienda no comprar por impulso: “Esperar, conocer al artista, informarse”.
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