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miércoles, 18 de julio de 2018

La magia del dibujo cargado de ideología

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La exposición 'El arte de contar historias' muestra cómo se gestaron sus películas más emblemáticas, desde las más antiguas a las más modernas


Quizá fuesen sus orígenes humildes en Chicago, o su experiencia prestando servicio como conductor de ambulancias tras la Primera Guerra Mundial lo que motivó a Walt Disney a transmitir valores en sus dibujos y cortos. Basándose en mitos, leyendas, cuentos tradicionales y fábulas, el gigante de la animación ha pretendido transmitir a lo largo de varias décadas valores y enseñanzas que han contribuido a conformar nuestra cultura y sociedad actual. Siempre a través de las historias, de las películas, como se puede ver en El arte de contar historias, expuesta en el CaixaForum de Madrid.
Valores y enseñanzas como, por ejemplo, las que trasnmitieron las hormigas al Saltamontes en 1934 siendo constantes y perseverantes; o el mismísimo Hércules alcanzando el Olimpo en 1997; como que la virtud reside en mantener las promesas, como la que incumplieron los ciudadanos de Hamelín al flautista y terminaron pagando en 1933; o como la avaricia del rey Midas casi le cuesta la vida  en 1935.
Algunas de sus películas fueron utilizadas como herramientas para levantar el ánimo de la sociedad americana en momentos difíciles. Los tres cerditos enseñaban en 1933 la importancia de ser práctico y trabajador en uno de los momentos más críticos de Estados Unidos: la Gran Depresión, en el que el temor por quedarse sin un techo donde dormir era primordial; o el optimismo que ayudó a instaurar en la población La leyenda de Juanito Manzanas y su entrañable forma de contar historias, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial.
En la exposición el cambio de mentalidad en la sociedad conforme han transcurrido los años




En otras puede verse cómo adaptaron la crueldad de algunos finales de cuentos tradicionales a un público general, y familiar, modernizándolos y poniendo énfasis en los más pequeños, como La sirenita (1989). Es con este género -el de los cuentos de hadas- con el que se aprecia en la exposición el cambio de mentalidad en la sociedad conforme han transcurrido los años. Con títulos como La bella durmiente (1959) que, de ser estrenados en la actualidad, estarían acompañados de fuertes críticas por ser machistas o racistas, frente a otros títulos actuales -como Frozen (2013)- que sí responden a la sensibilidad actuales.
Y sobre todo, pueden verse sus comienzos: dese la creación de los primeros dibujos animados en los que el sonido y la imagen estuvieron totalmente sincronizados (El barco de vapor Willie, 1928), pasando por la arriesgada apuesta que supuso utilizar la técnica de la cámara multiplano en El molino viejo, de 1937, hasta crear el primer largometraje animado de la historia en ese mismo año (Blancanieves y los siete enanitos, 1937). Todo ese proceso transformado en exposición.
El arte de contar historias reúne un total de 215 piezas creadas con una gran variedad de técnicas –acuarela, carboncillo, pastel, lápiz graso, grafito, tinta, témpera. Acrílicos y pintura digital- , junto con notas de producción, páginas de guión y la proyección de algunos cortometrajes y documentales sobre la industria y sus películas más emblemáticas.

“Es un espacio de relación intergeneracional. La exposición acoge piezas de películas visionadas por tres generaciones distintas, porque todos hemos crecido con Disney”, declara Elisa Durán, directora general adjunta de la Fundación Bancaria la Caixa.



La exposición propone una “aventura” mediante una experiencia inmersiva, en la que podemos ser el protagonista de los cuentos Disney, a través de bosques, antiguos castillos o pequeñas casas construidas por algunos personajes míticos. “Es el legado creativo del estudio. La animación es una forma de arte única del siglo XX”, explica Mary Walsh, directora de la Walt Disney Animation Research Library y  comisaria de la exposición.
El arte de contar historias ha pasado por países como Dinamarca o Suecia, y por otras ciudades españolas como Sevilla y Barcelona; ahora se podrá ver en Madriddesde el 19 de julio hasta el 4 de noviembre de este año.

Fuente
https://www.elindependiente.com

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