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lunes, 4 de abril de 2016

Museo y turismo, dos socios inseparables



En 1950, 25 millones de personas de todo el mundo visitaban los museos. En 2015, la cifra informada por la Organización de Turismo de Naciones Unidas fue de 1118 millones de visitantes. Y todo indica que el número seguirá creciendo acorde con la tendencia. Antes, la gente viajaba para visitar catedrales..., ahora lo hace para entrar en los museos, sacarse la foto con el cuadro soñado y comprar el catálogo en la tienda.

La Capilla Sixtina, desde 1980, multiplicó por 4 el número de visitantes. Un promedio, en días pico, de 2500 personas pone en peligro con su respiración las pinturas de Miguel Ángel, ya que es imposible controlar la temperatura de las salas. El museo más visitado del mundo es el Louvre, con un promedio de seis millones de personas por año. Quita las ganas de entrar ver las colas eternas delante de la pirámide del chino I. M. Pei, puerta de acceso al museo que tiene colgado el cuadro fetiche: la Mona Lisa. Esa sonrisa enigmática mueve multitudes. Y hay una sola.


El fenómeno de los museos como ancla de turismo comenzó a crecer a partir de la apertura del Pompidou, primer museo con escalera mecánica, diseñado por Renzo Piano y Rogers, que ganaron el concurso por dejar la mitad del terreno del viejo mercado de Les Halles, París, libre para destinarlo a una plaza seca. Una suerte de ágora contemporánea, donde hay magos, picnics y vendedores ambulantes.

El segundo salto en la alianza museos y turismo lo dio España en tiempos de bonanza económica. En menos de veinte años creó un collar virtuoso, que va de Málaga a La Coruña, de Valladolid a León, de Bilbao a Cáceres, con firmas de arquitectos estrella como Frank Gehry, Jean Nouvel y Rafael Moneo, nombres que agregan prestigio a "la marca" museo. Puro valor agregado para Madrid ha sido el triángulo formado por el Reina Sofía, el Thyssen y el Prado.


Un leading case fue la ampliación del MoMA de Nueva York en 2000, que demandó una inversión de US$ 600 millones de parte de Rudolph Giuliani, el entonces alcalde de Nueva York. La cuenta que hizo Giuliani fue simple: un MoMA ampliado es un día más de estada en Nueva York, con todo lo que esto representa en hoteles, comidas, taxis, Uber, shopping y demás. Glenn Lowry, director del MoMA, suele decir, con razón, que por 25 dólares de entrada es el programa más barato de la ciudad.

La alianza turismo y museos tiene un paradigma especial en Londres, donde los museos son gratuitos y están financiados con fondos de la Lotería nacional.


Paradigma del siglo XXI, la Tate Modern, una usina transformada por Herzog & De Meuron, es el museo más mediático y prestigioso del planeta con su gigantesca Turbine Hall de 100 metros de largo por 100 de alto.

Este combo turismo-museos brinda una enorme oportunidad para la Argentina, que tiene en Buenos Aires "la milla virtuosa", que va del CCK al Museo Sívori en los bosques de Palermo. Le toca a las autoridades actuales potenciar las colecciones, cuyo mejor ejemplo es el Museo Nacional de Bellas Artes con la mejor colección de arte europeo de América del Sur, y una selección de pintura española del siglo XIX que es envidia de los curadores hispanos.

El gran desafío de hoy es el CCK, llamado a ser la joya de la corona una vez que la infraestructura sea puesta a punto y se concrete la exhibición de los formidables site spefics que están en marcha.

El mejor edificio de Buenos Aires, proyecto del francés Norbert Maillart (Palacio de Tribunales, Colegio Nacional de Buenos Aires), fue construido por encargo de Ramón J. Cárcano, cuando era director nacional de Correos. No en vano el palacio de Maillart fue escenario de la recepción de la princesa Diana de Gales cuando visito el país en el siglo XX, y lo fue semanas atrás para la gala en honor de Barack Obama.

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